LA ECONOMÍA PERUANA EN 2020

LA ECONOMÍA PERUANA EN 2020

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Datos recientes publicados por el INEI dan cuenta de una información esperada  por todos con resultados adelantados: la economía peruana en 2020 tuvo una productividad negativa de 11.12 por ciento del PBI para un año atípico para el mundo, dominado por la conservación de la salud pública, el debilitamiento de las actividades económicas y el deterioro de las finanzas públicas, donde el sufrimiento generalizado impacta de manera desigual para todos los países en sus estructuras económicas para soportar el tiempo de confinamiento que nos impuso el implacable y cada vez más fuerte virus pandémico.

El impacto mayor provocado por la pandemia en las actividades económicas es y sigue siendo, el sector Alojamiento y Restaurantes cayendo al sótano con -50.45 por ciento, y en el camino y muy lejos se encuentra el segundo sector impactado El sector con mayor fuerza: Telecomunicaciones y Otros servicios de información con – Alojamiento y 26.81 por ciento; en contraste y para balancear los resultados negativos, Restaurantes, encontramos al sector Financiero y Seguros cuyo comportamiento positivo se mostrpeores resultadosó los elevó a 13.67 por ciento, en tanto que los sectores primarios, como pesca y en el 2020 agricultura lograron sobrepasar la línea roja y crecieron modestamente 2.08 por ciento y 1.28 por ciento respectivamente.

El registro del PBI del 2020 es semejante al evento ocurrido en 1989 cuando la temperatura de la economía peruana registra una baja de -12.31 por ciento en el tramo final del fatal gobierno aprista, donde los precios relativos estaban totalmente distorsionados. Después de 31 años hemos alcanzado la misma talla de crecimiento de nuestra economía en términos de valor de producción, y eso que en el último trimestre se abrió un paracaídas lo suficientemente amplio para amortiguar una caída más fuerte y fatal, y a pesar de todo, aplano el empleo formal y, como un efecto globo, elevo el nivel de informalidad con la potencia de elevar el nivel de pobreza a un ritmo mayor al 50 por ciento, en el extremo de arañar al 34 por ciento de la población que se encuentra en la franja de vulnerabilidad de la pobreza.

En esta línea de avances y resultados, el BCRP, en diciembre de 2020, ajustó hacia abajo su pronóstico de crecimiento del PBI a -11.5 por ciento, en un entorno donde la sumatoria de aportes del tesoro público (propios y con endeudamiento externo) para trasladar liquidez a la economía a través de distintos mecanismos, entre ellas, las subvenciones directas a las poblaciones vulnerables, el apalancamiento financiero a empresas de todo tamaño para recuperar capital perdido, flexibilidad laboral para una suspensión perfecta, retiro voluntario de los aportes de los fondos de pensiones, incluido el CTS y obligaciones tributarias suspendidas hasta alcanzar unas tallas financieras de porte tributario.

Con todo esto la economía encontró un camino menos escabroso en los últimos meses del 2020, y a pesar de todos los esfuerzos, somos el país con mayor impacto recesivo en Latinoamérica y en el mundo, muy cerquita de Argentina (-11.3%) y muy lejos de la samba brasilera que decreció en 5.3 por ciento. En el tema de salud al finalizar 2020, nuestro país también pinta de rojo a nivel mundial, y se ubica en el quinto lugar con 37 millones 500 mil fallecidos en un esquema de intervención sanitaria, desde todo punto de vista, fallido.

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