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FACTOR “R”

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En los últimos 17 años, la infraestructura física o stock de capital invertido en Loreto acumularon un total de s/9 mil 644 millones, donde 3 de 4 infraestructura construida fueron localizados en los sectores transportes, saneamiento, educación, salud y energía, y dentro de este grupo destaca, por su valor y su importancia en la salud pública, el proyecto de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Iquitos (PTAR) con un gasto acumulado de s/738 millones y ese esfuerzo presupuestal se encuentra enterrado en una línea de tubos de mala calidad, no conectados a una red de infraestructura existente y una planta de tratamiento con un valor de uso inexistente y en franco proceso de deterioro. El stock de capital construido y existente de un sistema económico es básico porque responde, en la concepción mismo del desarrollo, a soluciones integrales en la búsqueda de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos en términos de una buena salud pública y que nadie se quede atrás; una educación de calidad basada ya no en el acceso sino en la retención (la permanencia en aula) y en la efectividad de las habilidades transversales (por ej: trabajo en equipo, creatividad, habilidades digitales) que son la moneda de cambio; energía eléctrica y conectividad terrestre e inalámbrica para dar sostenibilidad a una red integral e interna del territorio, a mejorar la productividad, uso de los  recursos  naturales y, en el extremo, a una mayor penetración de los inclusión financiera en el territorio.

El stock de capital de origen público con un sentido de ubicación, equidistante, conectadas entre sí (el centro educativo debe tener conexión a la red pública de agua, saneamiento, energía eléctrica e internet) y resilientes (de bajo costo para su mantenimiento y duradera), tiene la capacidad de inducir inversión privada gravitante enfocado en alcanzar rentabilidad social y financiera de manera proporcional, en una visión de territorio integral y multidimensional. Eso hace de un territorio prospero, con una mejor distribución de los ingresos y una calidad de la mano de obra.

Sin embargo, la inversión no planificada e infraestructura básica no conectadas y nada resilientes, pospone el progreso humano manifestándose en frustraciones colectivas, proyectos de vida rezagados, brechas de nunca cerrar y destrucción progresiva del patrimonio natural. Hoy, en una corriente de eventos de aproximadamente 30 años, se añade con mayor fuerza la variable ambiental como un factor de evaluación de riesgos de inversión ya constituida al elevar la exposición de la infraestructura ante los cambios climáticos, como el cambio de curso de los ríos, elevación súbita de sus niveles de agua causando inundaciones[1]llevándose consigo la infraestructura construida o desapareciendo centros poblados enteros.

Los s/9 mil 644 millones invertidos en Loreto para proyectos de infraestructura básica y productiva; el 45 por ciento se encuentra deteriorada y en desuso, y el 55 por ciento restante se encuentra en pie (y sin mantenimiento), sumándose el factor del riesgo climático por la desaparición de infraestructura, principalmente en los centros poblados rurales, allí donde la presencia del Estado es poco visible, donde se focaliza la brecha económica, social y de inclusión de ingresos y financieros.

Hacia dónde vamos? Sino hemos capitalizado inversión en infraestructura y lo que nos queda no responden a lineamientos de políticas públicas con una visión de desarrollo integral y multidimensional? Cuál es el factor riesgo y qué tenemos que evaluar para una disrupción en el proceso de cambio hacia un territorio mejor concebido, equilibrado y sostenible?

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