RENOVACIÓN O REENCARNACIÓN

Redacción 23 de abril del 2019 - 3:17 PM

Escribe Julio Failoc Rivas.

¿El Apra nunca muere?

Tengo la firme convicción de que el suicidio de García no tuvo uno, sino varios propósitos. Como le respondí a una antigua militante aprista, no me anima el odio, ni la venganza, sino el derecho que tenemos todos los ciudadanos a saber la verdad. Y lamentablemente, la autoeliminación multipropósito del expresidente, que pudo ser ejemplar para los políticos de ahora, de siempre y de los que vendrán (como el próximo ciudadano Dalton García), se nos ha sido negada una vez más. Este, y no otro, es el telón de fondo de la muerte anunciada de Alan García.

El primer propósito de García era bloquear las investigaciones en su contra cosa que no logró, ni lo hubiera logrado en vida. Ahora nunca se sabrá con certeza la verdad, porque las investigaciones contra él se suspenden. Los tres testigos protegidos que iban a declarar en contra de él, ya no lo podrán hacer.

El segundo propósito era proteger a su familia, no solo de la vergüenza, sino también de la ruina económica. Con la muerte de García Pérez, además de que se suspenden las investigaciones, los bienes que poseía ya no pueden ser embargados. Con ello, su familia está asegurada y libre de investigaciones.

Un tercer propósito, y tal vez es el más importante, es el político. El suicidio de García ha generado una movilización social de los apristas, solo comparada con el día que murió Víctor Haya de la Torre. Ha sido tipificada por los apristas como un acto de honor y de inmolación al partido.  Si en algún momento el pueblo aprista llegó a pensar que Alan García mató al Apra como partido, también podría llegar a la fácil conclusión de que sólo con su vida es posible resucitarla.

La muerte de García Pérez no solo ha sido el punto de inflexión en el Apra, sino también la nueva razón de unidad de los apristas.

Sin embargo, hoy el Apra tiene la gran oportunidad de renovarse y de cohesionar al pueblo aprista disperso que fue perdiendo la fe durante el ejercicio del liderazgo del cogollo mafioso y corrupto, y también leal a García.

Esta renovación en el Apra no solo pasa por el recambio dirigencial y el surgimiento de nuevos cuadros políticos, sino también por derrotar a ese cogollo enquistado que vivió a costillas del partido y que hoy esta aliado con fujimorismo para bloquear las reformas judiciales y de los partidos políticos que el país tanto necesita.

Si el partido es nuevamente cooptado por la cúpula de los Mulders, los Del Castillos, los Quesquén y/u otros galifardos allegados a éstos, no pasaran de ser más que una reencarnación, y no les quedará otra, que pegarse un tiro en la sien, pero esta vez en el lado izquierdo, como para que no quede algún resquicio del Apra.