REENCONTRARNOS O DISTANCIARNOS

REENCONTRARNOS O DISTANCIARNOS

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin

Parecería que me estoy contagiando, felizmente no del coronavirus, aunque si del tema, pues recibí en redes un pensamiento proveniente de Italia, el cual reza: “A nuestros abuelos les pidieron que fueran a la guerra. A nosotros solo nos piden que nos quedemos en casa”.

Si bien no hemos participado en los hechos, en las dos conflagraciones mundiales, ni en la llamada “guerra fría”, si hemos tenido en nuestra historia diversos conflictos armados en que participaron nuestros antepasados; hechos de sangre que dejaron huella y que evidentemente constituyeron un sacrificio enorme, en nada parecido a quedarnos en casa para evitar la propagación del coronavirus. 

El quedarse en casa por la “cuarentena”, fuera de las molestias, dificultades y sacrificios que ello significa, hay una relación de pareja, dentro de la familia, que puede tener repercusiones no pensadas ni previstas.

En efecto, el estar recluidos en nuestros domicilios nos lleva a valorar el trabajo doméstico y familiar de nuestras parejas, que no es la labor formal fuera del domicilio de las famosas y consabidas ocho horas diarias, ya que es una tarea que no tiene límite horario alguno. Pero además de valorar, tiene que llevarnos en la práctica a compartir las tareas domésticas, sobre todo relacionadas en la atención, cuidado y formación de la prole, esto último ayudado con el ejemplo.

Sin embargo, la cuarentena domiciliaria, en las parejas puede ayudar a reencontrarse, pues en sus relaciones hay como se dice, altibajos, como que también tienen “sus duras y sus maduras”; pero también puede confirmar los distanciamientos, al constatar las dificultades de la vida en común.

Sin pretender hacer una novela romántica, en el enamoramiento y en el noviazgo todo es color de rosa, pero en la relación marital y común, fluyen en toda su dimensión las diferencias de carácter, las necedades que muchas veces se dan, sin olvidar las famosas “manías” no exclusivas de uno de los dos sexos. Todo esto tiene que llevar a practicar la tolerancia y el entendimiento mutuo, sin los cuales la relación de pareja no tenderá a la permanencia.

Cualquiera fuese la situación, puede confirmar y fortalecer relaciones y, si fuesen distanciamientos no superables, a tomar definiciones en su momento, como puede ser separaciones e incluso ulterior divorcio.

Dentro de poco y, muy probablemente, veremos muchas damas esperando descendencia y, como ello se debe a la cuarentena por el coronavirus, pudieran llamar a las niñas que nazcan “Corona” y a los niños quizás “Cronwell”. Todo es posible, aunque este último párrafo sea con ánimo humorístico, para no cargar la columna con demasiada seriedad.