NO UNA SINO MUCHAS CALLES ESTÁN HARTAS

Redacción 27 de septiembre del 2019 - 2:39 PM

Por Manuel Ernesto Bernales Alvarado – Politólogo y Administrador Público

La clase política continúa desprestigiándose

La crispación que se sufre día a día en el tráfico vehicular y a pie, ya sea en combis, mototaxis o autos de alta gama, desde Puente Piedra a Villa El Salvador, desde la Avenida Universitaria a la Carretera Central, pasando por la Javier Prado u otra de las principales, es inseparable de la inseguridad, la ausencia buenas conductas pues hay un irrespeto total de normas de toda clase. Las prédicas de que se vayan todos dejan un mensaje subliminal: solo tu puedes mejorar tu vida, no los políticos, funcionarios de los tres poderes, entes constitucionales, y burocracia de tres niveles de gobierno. Que se vayan todos unos porque se les exige y otros por generosidad, no cambian el mensaje: han confesado de que es mejor que vengan otros. Pero las gentes, las calles, dicen que serán más de los mismos. Más aun por que se sabe que los partidos actuales, volverán al mercado electoral para obtener representantes y rentas de la caja fiscal o de los donantes: odebrechts u otros. Más de lo mismo. Los voceros que exigen la renuncia del Ejecutivo y otros el cierre del Legislativo, de hecho abonan a la liquidación del mínimo básico de institucionalidad. Y varones y mujeres de a pié añaden: vamos a pagar más facturas electorales por poco tiempo cuando NO TENEMOS SEGURIDAD y campean los delincuentes, aconchavados con policías, fiscales y jueces, reiteran, en grave daños a familias de todas las clases sociales, buenos funcionarios y empleados públicos, en particular policías que son secularmente maltratados y hasta asesinados.

Todos los dias reviso portadas de 52 publicaciones nacionales, las mismas que revisan otros: asesores de comunicación y prensa de los poderes del Estado, de los niveles de gobierno, por lo menos de algunas ciudades importantes, y de entes autónomos; de los tres institutos armados y el Comando Conjunto. No me traumatizo leyendo mucho. Soy más selectivo; reviso una muestra amplia de opiniones, que crean el estado de ánimo que es casi la esencia de la opinión pública, sobre todo cuando esta es poco nutrida de verdad y respeto! Tambien esta revisión la hacen agencias de prensa para sus clientes nacionales y extranjeros. Es una actividad básica de todas la unidades de producción de los órganos de inteligencia por lo menos para la inteligencia actual. Desde su creación en los cincuenta del siglo XX, cuando también se crea el CAEM, dichos órganos de hecho compiten en informes de inteligencia corriente y otros. Hay datos de quienes buscan información de campo en todo el país y alcanzan datos de todo el país y del frente externo, siendo la Policía la fuente de mayor cobertura nacional. Es impensable que estas fuentes para la toma de decisiones de las autoridades no se hayan percatado que los programas de tv, radio, redes y escritos, libre prensa y libre mercado de prensa, ponen en relieve todo lo malo atribuible no solo a delincuentes sino también a los responsables de los Poderes del Estado, a los que acusan de acuerdo con empresas delincuentes como Odebrecht, lo que no se entiende como buena práctica por miles de connacionales, a quienes juzgan mal y corruptamente, a los llegan mintiendo, delinquiendo al Congreso, que ganan sin legislar como deben, a los que «manejan el billetón» (sic de un vendedor del mercado de Caquetá), que se ha presentado como el mayor Presupuesto de la República de este siglo! 

Es imposible que no se perciba que los conflictos, antis y fanatimos o acciones consecuentes, como se diga, han llevado a un hartazgo en medio de inseguridad que es explotada ad nauseam por la prensa de todo tamaño. He trabajado en varias administraciones como consultor o funcionario público en nuestro amado Perú desde 1963, en Acomayo, Cusco.Y como en 15 países en roles parecidos, salvando distancias, que tienen organismos internacionales. Esta función de inteligencia del Estado, con diversos estilos y grados de perfeccionamiento y sentido, en democracias o dictaduras, existe en todos los Estados. Es una cuestión elemental generar y alcanzar información verificada sobre factores divisivos y cohesivos de la nación o de iniciativas del Ejecutivo, del Congreso, de los partidos, cuando los hay, de colectivos pro o contra algo o algunos, de los gremios, empresarios, en los campos o dominios que se estudia. Y una información básica es sobre, no «la opinión pública», porque hay varias, como hay varios movimientos sociales, religiosos, pro o anti mineros, pro o anti empresas privadas o públicas, como he señalado. Se sabe que, con toda su utilidad, las encuestas no son su única fuente para análisis ni conclusiones. Aquí y ahora importan los puntos de unión de creencias, ideas y acciones de grupos sociales o políticos que simplemente actúan para mantener los beneficios de los partidos de este sistema de partidos y de los que vendrán, de los sistema de elección y ejercicio de jueces, fiscales, contralores y otros en las alturas del Estado, y en el otro polo de quienes pugnan para lograr otro Estado cuyos referentes van desde Cuba hasta Corea de los Sung o la inventiva étnica cacerista o aymarista, a lo que tienen derecho en democracia y respeto del Estado de Derecho, aunque a muchos no guste. 

Entiéndase la prioridad de vida de grandes mayorías que no viven en el silencio de los inocentes es sobrevivir mejor! Sienten y piensan que no se va solucionar su problema y no irán detrás de soluciones polares, sino de quien les ofrezca mejorar su seguridad y su subsistencia. Eso no es solo el billete que se transfiere. Surge del sentido común que no solo que ve escucha o lee en las esquinas, en medio de basura anti cívica, mejores realizaciones, satisfactores  con o sin bombo o contratos de prensa. No se puede forzar nada sin mejorar real y concretamente la sobrevivencia de las mayorías por muchas convicciones juicios o prejuicios que se tengan. Digo todo esto sin una pizca de consideración es sobre el frente externo que es la inserción internacional del Perú y sus campos de acción en el mundo. Será otro día.

Finalmente, muchas personas solo repiten lo que dicen operadores de prensa tradicionales o de redes o primeras planas en quioscos. Así como las especialistas o con mayor instrucción han dejado de lado, muchos connacionales ya ni hablan de tópicos polarizantes que se han sucedido uno tras otro, en particular, desde la renuncia de PPK y la pugna Ejecutivo versus Congreso, mientras corruptos, corruptores delincuentes de toda laya siguen medrando ante la inefectividad de la función «de policía» del Estado que es fiscal y judicial y basada en la ley, no en la opinocracia u opinopatía, porque entonces prima el poder desnudo no la razón. Veo que las calles y las gentes están hartas de este estado de cosas sin excepción. Es discutible, lo sé decir, que menos del Congreso, porque como dije, ocasionalmente a connotado líder fujimorista, han persistido en acumular deméritos por decir lo menos, no errores. A los políticos viejos o nuevos, más en este panorama de cambios de partidos que no son otra cosa que arrepentimientos acomodaticios y transfuguismo, no se les puede pedir nada de lo que comprobadamente no puede dar o hacer. Como ciudadanos varones o mujeres sí nos toca exigir una solución por imperfecta que sea a la crisis política-mediática-social porque si no, se agravará la crisis de inseguridad y rechazo a todos, que ellos mismos han predicado y ofrecido, en daño irreparable de bienes y valores de nuestro Perú, sus intereses y escenarios positivos a alcanzar más allá de este que llamo prmer bicentenario, porque hay otros por venir: 2024 para empezar.

Estoy reiterando y ampliando lo que escribí para este portal que respeta mis opiniones seguramente minoritarias: «República del Perú, no república barata». Entre cuatro y cinco generaciones se han mal educado y eso se evidencia en la vida cotidiana en diferentes órdenes que van desde el uso del idioma, la escritura, la no lectura, hasta el deporte-espectáculo y especialmente los programas de televisión, incluidos los de cable cuyas opciones de buena calidad mundial se reducen al máximo. Nuestra ciudadanía, cada vez más acosada por ideas y creencias parciales o deformadas del ser humano en sociedad, que sustituyen la noción de persona por otras reduccionistas o simplificadoras, es hija del proceso de larga duración que no logra salir del sello y matriz de colonialidad y subdesarrollo, y ha devenido acomodaticia a los ejemplos que, desde con gran fuerza desde los noventa, justifican todo por el éxito atribuido a otro «excepcionalismo histórico», el fujimorato con Montesinos. El sistema político criollo descansó muchas veces en un manejo dictatorial de la Presidencia que, con apoyo de empresarios, otros Poderes del Estado, prensa adicta, vastos sectores sociales y el ejército, impuso una historia oficial. El período de los noventa que en mucho continúa, liquidó la memoria del país, que hoy se reduce de modo dominante al fujimorismo, en que se salvó al país de sus culpables, el velasquismo y el primer alanismo, que a su vez, engendraron el terrorismo. El discurso o narrativa contraterrorista se ha prolongado y hoy se concentra en la apología del libre mercado como hacedor de buena vida y buen gobierno. No hay duda de que cada período tuvo de bueno de malo y de feo. Tenemos diaria evidencia de que la lucha contra la corrupción y la mala administración de justicia, nutre un sentimiento popular por causa de hechos viciosos inocultables que se repiten escandalosamente y campañas de prensa, varias de las cuales protegen a corruptos de otras esferas y bandos. El proceso lava jato peruano, en especial los convenios entre Odebrecht y fiscales y procurador, han «transparentado» y documentado lo que dije hace poco: gran empresa, pequeña nación y el sello de colonialidad. Faltan dos y medio años,(escribía), para que termine este período constitucional, signado aún por el aura ppkausista y más. Hay que descontar los días no hábiles y los previsibles impactos del clima, ojalá no más fenómenos climáticos extremos ni sismos. Todo este fin de período estará dominado por la «lucha contra la corrupción» y los proyectos para mejorar el sistema político, el económico, –¿sin reformar la Constitución como reitera un ex Presidente del Banco Central de Reserva?– el fiscal financiero y otros, no podrán autonomizarse, separarse, de este proceso político anticorrupción subordinante».