MÁS BARRO QUE PICA PICA

Redacción 07 de mayo del 2019 - 11:20 AM

Por Ántero Flores-Aráoz

Es francamente sorprendente el grado de intolerancia al que estamos llegando, en que no se respetan las ideas ni las expresiones ajenas, y en caso de no coincidencia se ataca, no con razones, sino con insultos, calificativos ofensivos y agravios. Echan barro en mayor cantidad que pica pica y serpentinas en Carnavales.

El vehículo más recurrido para la intolerancia a la que nos referimos, indiscutiblemente son las redes sociales, en las que muchos, sea con nombres figurados o simplemente escondiendo identidad, se refugian en el cobarde anonimato para evitar rectificaciones y, en ciertos casos, la querella penal por delito como pueden ser la injuria o la difamación.

Últimamente donde más se ha percibido lo antes expuesto, es al comentar la partida de Alan García.  Si bien no somos jueces para calificar sus acciones en vida, como toda medalla o moneda, tiene dos lados, el bueno y el malo, lo que no debería llevar ni a la satanización de quien ya no puede defenderse ni a la santificación por incondicionales y fanáticos. El gran mérito del Ex Presidente García fue saber rectificar, por lo que conociendo sus graves errores de su juvenil primer gobierno, rectificó en su madurez del segundo, logrando crecimiento armónico del país con reducción de la pobreza, entre otros logros.

También en las últimas semanas, se han desatado las iras de quienes confunden lucha contra la corrupción con atropello a derechos fundamentales como la libertad, haciendo seda y pabilo a quienes pensamos que, debiendo ser implacables en la lucha contra el flagelo de la corrupción, tiene que cautelarse el debido proceso para no caer en excesos ni arbitrariedades.  Ejemplo de ello son las casi generalizadas detenciones preliminares y preventivas con la consecuencia de tener nuestras cárceles abarrotadas, no de condenados, sino de investigados y procesados, miles de ellos sin sentencia y, lo peor, otros muchos sin siquiera acusación fiscal.

Muchísimos abogados creemos en la conveniencia de hacer precisiones sobre las detenciones preliminares y preventivas en la normativa penal o, en la necesidad de que nuestra Corte Suprema dicte directivas de obligatorio cumplimiento por los jueces, para una sana interpretación de medidas extraordinarias o excepcionales.  Empero hay quienes opinan distinto y tienen todo el derecho de hacerlo, pero a lo que no tienen derecho es al insulto y a la diatriba, “las ideas se exponen no se imponen” como decía el General José del Carmen Marín y el insulto no debe ser herramienta para que los disconformes impongan su apresurada y populista opinión.

Felizmente hay todavía prensa responsable en que se pueden debatir ideas y posiciones con libertad y respeto mutuo, para que lectores, oyentes y espectadores puedan alcanzar sus propias convicciones. Pero adicionalmente también se requiere que quienes sustentan su posición en principios, sobre todo vinculados al Derecho en general y a los Derechos Humanos en particular, expresen en redes su pensamiento, por supuesto sin agravios. Recuerden que los espacios vacíos se llenan y la forma más vergonzosa de perder contiendas es por walk over.