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LÍMITE DE SEGURIDAD

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Por Manuel Ernesto Bernales Alvarado – Politólogo y Administrador Público

El calentamiento global ha llegado para quedarse.

La sociedad peruana, en particular el mundo dominante de Lima y el Callao, estamos acostumbrados a dos corrientes de opinión. En primer lugar a la noticia efímera, mejor si no es importante, como las historias de parejas faranduleras, incluso internacionales, que también son usadas por la prensa que editorializa no solo en favor de los derechos de los menores, de las mujeres, de los pobres, sino de opciones sexuales que el machismo de dichas publicaciones niega sin declararlo. Y en segundo lugar, a la noticia que sigue las reglas de la propaganda política, mejor si es reiterativa –pero como redescubriéndose semanalmente–, sobre los corruptos, principalmente políticos, que son parte del rechazo popular, no solo porque son objeto de críticas demoledoras, no pocas veces simples afirmaciones o interpretaciones, sino porque –como lo he reiterado en mis escritos, y por radio y por TV–, ellos mismos, con su mala conducta que incluye el delito, se merecen estar en la picota. 

Pero ambas cosas tienen como secuestrado el sentimiento y el pensamiento que debe animar la salud de una sociedad informada, con valores y que cultive la democracia y el imperio de la ley. Se ha impuesto como normal la judicialización de la política. El vaciamiento de valores de la vida cotidiana llena de falsas noticias mundiales y del interior y el imperio del simplismo son aplastantes. Estas tendencias se dan en un país cuya educación formal se ha extendido cuantitativamente, pero cuya mala calidad es evidente para propios y extraños, desde escuelas hasta universidades. Y deseo señalar un hecho que me ha impactado: ha durado poco, no podía durar mucho, una grabación mediante TV de que los celebrantes acumularon 19 toneladas de basura en las playas de Moquegua al despuntar el Año Nuevo. Pregunto si eso es el resultado de la educación escolar, de la educación de padres, de la educación del pueblo, luego de que tras el Acuerdo de Quellaveco, que una mesa de 32 personas logramos antes del primer 28 de julio del gobierno posterior al de García, hubo y hay mucho dinero para mejorar y revolucionar positivamente la educación. De paso: acabo de ver en San Martín de Porres toneladas de basura. Dicen los vecinos que hace meses no hay servicio municipal. Ahora pagan un recojo informal por tamaño de bolsa. No es todo, casi a los mismos lugares de crímenes horrendos, han regresado a toda hora drogas, prostitución y violencia. Pregunto si con ese tipo de resultados se puede construir sostenibilidad ambiental y ciudadanía, que son inseparables de otras dimensiones de la sostenibilidad integral. 

Sin embargo, la mundialización de las comunicaciones y las tecnologías de información y comunicación ponen al alcance de quien no desea quedar atrapado –y por qué no decirlo, manipulado, deshumanizado– fuentes y contenidos mejores de los que se han impuesto por la prensa tradicional y en las redes llamadas sociales, que en cerca de cincuenta publicaciones escritas de todo el Perú suelo revisar para ver el conjunto y no solo el medio de preferencia, que es lo habitual en casi todas las personas. Las personas necesitan creer y gobernar es hacer creer, no solo desde el gobierno del Estado, como el viejo dicho romano sugiere, sino desde todo actor o grupo de actores existentes en la sociedad y cuyos intereses buscan realizar o proteger.

Esa noticia que vi en FB me llevó a otra que casi se ha olvidado por que el megaincendio en Australia, isla continente y miembro del British Commonwealth, ha cubierto de humo al fracaso de la última COP, realizada en España y presidida por Chile, y velado la percepción en importancia del proceso chileno. Ahora solo deseo señalar una dimensión pertinente y relevante que está haciendo que no se cumplan los compromisos de reducción de gases de efecto invernadero de previas COP, salvo pocos Estados Parte, coincidentemente Gran Bretaña. Los tres Estados más contaminadores –es decir, sus empresas productoras y su estilo de consumo– son Estados Unidos de América, la República Popular China y la República de la India, seguidos de Rusia, Japón y otros de la megacuenca Pacífico. 

De los tres primeros, EE.UU. produce ahora más hidrocarburos que hace un lustro y también carbón. Tiene importantes inversiones en mejores fuentes de energía, pero su demanda industrial requiere además de compras adicionales y de reservas estratégicas. Entre estas debe mencionarse las de orden militar y las industrias de todo el inmenso sistema industrial militar desplegado en todo el mundo por aire, mar y tierra. Este sistema que Eisenhower, luego de la II Guerra Mundial, dijo que como complejo industrial militar era la mayor amenaza a la democracia. Ya circulan las grabaciones de la efectividad de los drones y misiles estadounidenses que en represalia, manifestada por el Presidente Trump, acabaron con un importante militar iraní y otros del complejo militar regular y de acciones no convencionales y terroristas que caracterizan a grupos chiíes; pero no solo a ellos, dando paso a un conjunto inédito de tensiones y acciones mundiales que no se espera se detengan pero no se sabe a ciencia cierta, se hipotetiza, en qué consistirán y cómo se dará. El señor Trump en 2011 le dijo al señor Obama que utilizaba la guerra como palanca electoral. Ahora puso en relieve que él dirigió el ataque. El Congreso y los congresistas quedaron sobrepasados. Desde el lado Iraní se califica la operación como terrorista. Lo que no ha sido asumido por Rusia ni China. 

Aun con el pésimo servicio de cables que nos amarran, podemos ver la TV oficial de China, de Rusia, de Irán, así como la RAI, la BBC, la DW y otras del mundo de comunicaciones. Tanto en la prensa estadounidense como en la de China, India, Rusia, las dos Coreas, Japón e India, vemos las industrias militares, sus insumos, sus “post ventas”, sus encadenamientos. No usan energías amigables, aunque emplean los mayores avances de la ciencia aplicada, sino fuentes de energías contaminantes y de alto riesgo, desde hidrocarburos hasta energía nuclear. EE.UU., China y Rusia son los señores de los cielos y tiene importantes áreas de cooperación que se han ido ampliando a otros Estados de Europa y Asia.

Así, pues, mientras el ideal de las dos posguerras mundiales, del desarme universal y completo, o de la reducción y control de armas de destrucción masiva continúe y no se den pasos en la reducción del armamentismo, no tenemos por qué esperar que la “sociedad civil” mundial y Estados como el nuestro, que son parte de la mayoría sin poder, solo con influencia en las COP, vayan a lograr que en treinta años la humanidad y esa única nave espacial en la que estamos todos, no aumente el calentamiento global y los múltiples impactos negativos que están llegando para quedarse por décadas y aún centurias.

Los peruanos necesitamos incorporar estos asuntos en nuestros estudios, investigaciones científicas, prensa y redes electrónicas para de verdad poder formar parte de procesos de influencia y en sus casos de decisión, y no quedar ciegos y sordos ante la realidad que nos condiciona definitivamente. La ciudadanía, el desarrollo –no solo crecimiento– y la democracia son las razones de ser de nuestra lucha por un humanismo integral, y exigen ver juzgar y actuar en toda nuestra circunstancia, desde un distrito hasta procesos mundiales.

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