LAS ILUSIONES DEL BUEN GOBIERNO Y DEL BUEN CONGRESO

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Por Manuel Ernesto Bernales Alvarado – Politólogo y Administrador Público

Un Perú mejor que el “modelo” que sus beneficiarios quieren perpetuar

Cerca del bicentenario republicano no estamos lejos de la sociedad colonial y contamos con pueblos sometidos. Esta es la base de la compleja sociedad peruana. El Estado recién está por consolidar sus fronteras, sus elementos –pueblo y sistema de gobierno– han crecido y se han diversificado. La soberanía resulta esencial para un mejor destino y posición en la mundialización. Pero esas cosas no les interesan al bloque de actores políticos que buscan consolidar su hegemonía a través del control de la prensa, la institucionalidad, el crecimiento económico con desigualdad y la insostenibilidad ambiental y de recursos naturales, aunque en parte hagan planteamientos verdes. 

La propensión a la exclusión y la violencia que socava las bases de los derechos humanos y su realización es esencial a su “modelo”. Una parte importante, quizá decisiva, de la satisfacción de necesidades y de expectativas crecientes e insatisfechas está en el lugar donde vive y lucha la gente, en sus provincias, cuencas y departamentos. El país no puede continuar viviendo entre apologetas y extremistas neoliberales o anti extractivistas por principio y definición. 

Los dos párrafos anteriores los escribí en 2011.Hoy, prácticamente terminado el escrutinio y aun si hay cambios en algunos resultados, el cuadro o composición del nuevo Congreso no ha de variar sustantivamente. Hay una avalancha de interpretaciones y temores, sustos, escribí antes de la votación. Asimismo expresé que el Presidente iba a ratificar la supremacía lograda frente al Congreso, que para calificados opositores comprende también otras instituciones constitucionales, cuyas bancadas –especialmente la de FP y PAP– hicieron todo lo posible para justificar viejas animadversiones y nuevas razones y especulaciones. A muerte, buscando su completa eliminación de la política y vida nacional.

Son evidentes los festejos de personas de los cuatro puntos cardinales del ámbito social y político que no cesan de alegrarse por lo alcanzado. Y no es que las demás agrupaciones fueran un dechado de buen ejemplo. Insisto, dentro de FP y el fujimorismo fáctico, con el recluso pater familia a la cabeza, han hecho lo imposible para lograr un rechazo que se visualiza en el resultado electoral. Cuesta abajo y no cuesta arriba seguirá la crónica de esta derrota anunciada. No lo es en todo el ámbito de la vida social privada y pública, porque cuentan con diversidad de redes construidas desde el siglo pasado. No es imposible que ocurran momentos de ventaja a su favor, aunque estimo improbable que vuelvan a ser poder. La mera inercia no alcanza para torcer el destino en su favor. 

El caso del PAP o APRA (así llamado), es más conocido: basta leer en Facebook lo que sus miembros nuevos y sobre todo acreditados viejos militantes, incluso desde los sesenta del siglo XX, dicen respecto de la crisis terminal del partido fundado como APRA el 7 de mayo 1924 por quien firmó la Constitución de 1979. Esa misma que fue juramentada por Humala al asumir la presidencia en el Congreso, después de lo cual gobernó con la actual y con no pocos de los operadores del sistema implantado por Fujimori, sus técnicos y Montesinos, puesto que son inseparables; los mismos que continúan en el presente quinquenio, como antes estuvieron con Toledo y García. Salvo casos en rigor marginales en los cuatro períodos, y con nuevos aportes casi a la par de oenegés críticas al sistema capitalista, egresados de algunas universidades privadas laicas y católica y de profesionales formados en canteras liberales de la modernización universitaria de los últimos 25 años en Lima y algunos departamentos.

Acción Popular ha cosechado muchos años de no administrar el Estado ni estar en la liga de los corruptos, de haberse casi erradicado de la memoria, historia y crónica, especialmente política e ideológica, del Perú. Casi nadie sabe y a nadie le importaría saber que el golpe de Estado y Manifiesto del Gobierno institucional que presidió Velasco apeló a la corrupción que era pública. Basta ver, a lo Bourricaud, El Comercio y La Prensa de entonces. Tampoco saben que hubo un importante sector de Acción Popular Socialista, a lo Mesías Guevara Amasifuén, actual gobernador de Cajamarca y público aliado del Presidente Vizcarra, que cooperó con el Gobierno de Velasco incluido el Sinamos. Tampoco que Alfredo Barrenechea antes de estar con el PAP y UPP perteneció al grupo social cristiano de la Católica. Recuerdo reuniones en el órgano de capacitación, el CENADEC, como también Carlos Torres y Torres Lara. 

¿Importará para la cohesión y definición de AP lo que el filósofo Francisco Miró Quesada Cantuarias conceptuó para el partido de Belaunde que es elegido en Alianza con el Partido Demócrata Cristiano, AP-DC, cuyo documento fundacional, Grupo de Lima, estaría hoy a la izquierda de los varios integrantes de Juntos por el Perú? Ojo: es luego de la denuncia de colusión con intereses pesqueros, 2,020 mala noticia, del ministro DC Ramírez el Villar que fue declarado fuera del partido con votos a favor de Javier Silva Ruete y Valentín Paniagua, y no solo de jóvenes dirigentes que eran minoría en el Comité Ejecutivo. Será como un año después que, con Bedoya Reyes a la cabeza, menos don Javier Correa Elías, suegro del presidente Belaunde, se va la derecha: se crea el PPC. Este partido, con base doctrinaria social cristiana conservadora, ha perdido espacio aunque su cabeza de lista logró, como varios bien votados de otras “firmas partidarias”, quedarse fuera del Congreso donde habrá no pocos con menor votación. Cosas del sistema de voto preferencial y cifra repartidora vigentes. 

Curiosamente, hace años destacados académicos de ciencias sociales abogaban por el voto preferencial como expresión de la soberanía del ciudadano-individuo. AP no la tiene fácil. El símbolo de la lampa ha sido útil, pero nadie recuerda el hecho de Cooperación Popular, que el Sinamos incorporó en todo el país, como uno de los aportes de impacto más duradero porque “el Pueblo lo hizo” y Belaunde convocó elecciones municipales después de muchos años. Tener un símbolo y una narrativa simple de no corrupción son de gran valor. Veremos si logran unidad de pensamiento, dirección nacional y acción. Si no, es probable que hayan votantes que migren a otras ofertas que, probablemente, estarán en onda “pragmática” e inmediatista, que es pauta de conducta dominante en el Perú de hoy. 

Tengo a la mano el libro autobiográfico de César Acuña Peralta, cuyo origen, subrayado con varias fotos, es parecido al del fundador de la Iglesia Israelita y de su partido el FREPAP. Sus estrategias de sobrevivencia y éxito han seguido caminos y metas distintos, aunque según especialistas que conocemos, ambos tuvieron o tienen, segundo caso, inseparable relación con la narco actividad. Un conocido periodista y poeta ha subrayado que los “Ataucusi” son depredadores, mono cultivadores serranos, una behetría, etc, en suma un perfil de secta indeseable, que no fue tomada en cuenta por comentaristas, medios de prensa, oenegés periodísticas, socialistas o libertarias, y encuestadoras conocidas que se disputan la verdad, el oráculo y la verdad. 

Hay otras empresas. Un ejemplo de antaño para no herir susceptibilidades: Borge, no Tomás Borge, pronosticó que en Nicaragua ganaría doña Violeta Chamorro. Nadie le dio bola. Por el cansancio y el rechazo a la leva, muertos y heridos en 20 años de sandinismo, escribí invitado a un evento en Managua, que habría sandinistas que votarían por Doña Violeta y no solo en la Costa Atlántica, porque nadie quiere que mueran sus hijos o parientes, menos cuando ya era más que evidente la corrupción gubernamental y los “neo somocistas” privilegiados. El FREPAP se nutre de religiosidad y su organización es vertical, asamblea de creyentes, reino del patriarcado, etc.

Conozco ese movimiento, un complejo “mix” de religiosidad tradicional y cultura andina de los de abajo, no de los mistis, mestizos o blancos de costa, sierra y selva, con la mega tendencia mundial que Malraux señaló en los años sesenta del siglo XX: el siglo XXI será religioso. Lo viví con evangélicos en Acomayo, Cusco, durante Cooperación Popular Universitaria, y así varias veces hasta que luego de 20 años, en 2006 en condición de presidente del CONAM, Autoridad Nacional Ambiental transformada en 2008 en Ministerio del Ambiente, estuve con un sector de esa agrupación, autoridades municipales, consensuando sobre la cooperación colombo peruana para medidas ambientales que promovíamos las autoridades de varios Estados soberanos en la Amazonía. No llevamos a Bali y otras COP diversos planteamientos aportados por oficinas y consultorías, sin duda indispensables, sino forjados en diversas consultas con peruanos en cuencas, distritos y provincias del Perú; para el caso en la frontera donde todo lo que se llevó Colombia estaba o está mejor que lo que hemos conservado. Esos dirigentes no vestían como los de las elecciones y alcanzo una foto, también tengo grabaciones y actas. Eran personas como los que llegábamos, con sus propios intereses ideas y creencias. Guardamos mutuo respeto e interés.

Pienso que si el FREPAP deriva hacia una racionalidad como la que demanda un cambio social dentro del Estado de derecho, de la ley y de valores, digamos, más universales que los que enuncian, pueden dar más susto a quienes “no la vieron” y otros que en sustancia hacen gala de prejuicios coloniales y racistas. Obvio que hay un rasgo de nacimiento de esa Iglesia, motejada como secta, más importante en esta coyuntura política que la influencia de diversos Vicariatos amazónicos, y es que evidencian orientarse a sus semejantes y no a “otros” de otras confesión es y clase social. Al parecer su destino es ser iglesia partido. Pocos recuerdan que también lucharon contra la subversión terrorista.

Prejuicios como los citados también se dan desde dentro del “antaurismo”, hoy con la firma UPP, y contra ese movimiento que tiene una base social de reservistas principalmente del Ejército en todo el Perú. Muchos movilizados que combatieron al terrorismo subversivo y no solo en guerra externa. También son los de abajo aunque Antauro no fue comunero como Ataucusi y Acuña, sino de clase media educada en familia patriarcal parte de ella del Partido Comunista Peruano y con ideología militarista estatista. Para nadie es un secreto su despliegue en los departamentos andinos costeros del sur ni los años que están trabajando contra viento y marea y con su líder debidamente encarcelado. 

Vemos pues organizaciones de la “larga duración”, un siglo, digamos, otras de períodos generacionales, así como coyunturales en las cuales, ha pesado y pesará más el individuo que quiso ser congresista que “el partido”, firma legal. Hay más de 20 partidos. Otros por venir. Unos convocados desde provincias del interior y con líderes surgidos de comunidades quechuas, aymaras u otras, y otros desde municipios mesocráticos de Lima y balnearios. Tienen la ilusión del buen gobierno, del buen congreso, de la buena administración de justicia, del buen mercado moderno, del buen partido. Esta característica, pluralidad de agrupaciones con rasgo estructural individualista, caudillista, puede, en lo formal y legal, no facilitar el ejercicio gubernamental, que cuenta con millones de soles para invertir bien, transferencias a gobiernos regionales y municipalidades, las mismas donde habitan los partidos de los que me he ocupado y que presionarán a sus congresistas los que a la vez no se han despojado de la costumbre de buscar bienes y servicios para sus representados, proyectos, obras, inversiones, como se hace desde hace casi 200 años. 

Ergo la supremacía está garantizada. Hay iniciativa, casi agenda única, sobre todo por el corto tiempo, y porque las mayorías no han votado para que vayan a aprender, sino como muestra de que no quieren más de los mismos!…aunque no sean necesariamente eximios legisladores. Ya tienen agendados proyectos de ley, presupuesto aprobado y nuevo por hacer en lo suyo, Decretos de Urgencia y Legislativos aprobados, porque el fenecido Congreso obstruccionista lo autorizó por las tres razones del Oidor: por miedo, por miedo y por miedo. Los demás partidos excepto el Frente Amplio evidencian ideas y creencias “dentro del modelo, dentro del régimen” por lo que no sería obstáculo para acuerdos con el Poder Ejecutivo.

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