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LA TRANSPARENCIA Y LA HUELGA MÉDICA

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Análisis del comunicado del Ministerio de Salud

 El 26 de agosto de 2020 el Ministerio de Salud (Minsa) ha emitido un comunicado con relación al paro médico de 48 horas del sector Salud. El comunicado tiene seis puntos y concluye expresando la “preocupación por la paralización nacional en momentos en que la población tiene mayor urgencia por la atención de su salud, como consecuencia de la pandemia.” Hay que señalar, en aras de la transparencia, que la redacción del comunicado es tan ambigua, con un lenguaje administrativo y burocrático, que es imposible comprender si en realidad hay diálogo y si las demandas, materia del conflicto laboral, han sido tomadas en cuenta o tienen visos de solución.

Por ejemplo, el punto seis, sobre “la situación de los médicos mayores de 60 años”, señala que “representantes del Ministerio se reunieron para precisar los alcances de la norma vigente en este ámbito” (sic). Es decir, el Minsa presume que los médicos no tendrían capacidad para entender las normas, por tanto es necesario que los funcionarios los ayuden en la comprensión lectora. Además, no se precisa cuál es la naturaleza del problema ni si la solución ya ha sido concretada. Es necesario recordar que la norma señalaba que los mayores de 60 años y aquellos que poseían un listado de enfermedades no deberían realizar trabajo presencial, sino remoto. El Minsa subió la edad a 65 y aumentó el nivel de gravedad de las enfermedades incluidas en el listado, sin ninguna evidencia científica ni razón valedera. En conclusión, se ha expuesto a mayor riesgo a los servidores de salud. 

El punto cinco incluye la siguiente frase con relación al incremento del tercer tramo de la escala salarial correspondiente al año 2020: “Se mantiene en evaluación, en vista que el sector ha concentrado sus esfuerzos en mejorar los servicios de salud del primer nivel para enfrentar la pandemia”. La paradoja es que, por orden del Minsa, durante la pandemia los puestos y centros de salud del Primer Nivel de Atención casi han estado cerrados. Como sabemos, para enfrentar la pandemia el Gobierno utiliza la estrategia hospitalaria, militar y policial. En ese sentido, el rol del Primer Nivel y del enfoque comunitario están excluidos. 

El cuarto punto está en relación con la exigencia de la reglamentación de la Ley N° 30895, que fortalece la función rectora del Minsa, que según el comunicado “se encuentra en proceso de aprobación”. Sin embargo, según la burocracia, esa reglamentación está “en proceso de aprobación” desde diciembre del 2018. Hasta ha habido tiempo para introducir modificaciones a la Ley N° 30895, mediante el Decreto Legislativo N° 1504, que le ha quitado fuerza a la potestad sancionadora del Minsa. La pandemia ha puesto en evidencia la autonomía de la mayoría de los gobiernos regionales frente al gobierno central. Y se han puesto sobre el tapete las dificultades de la articulación entre los tres niveles de gobierno: local, regional y nacional. El fortalecimiento de la rectoría es imprescindible.

El punto tres se refiere al pago de los bonos covid. El comunicado no aclara si se ha cumplido con los dispuesto en las normas, aunque dice que se ha pagado, y que se ampara “en la información entregada por las direcciones regionales” correspondiente a marzo, abril y mayo. Reconoce el Minsa “que quedan pendientes de pago los meses de junio y julio”, aunque, al mes de agosto, ni lo menciona. Es necesario remarcar que la problemática del bono incluye no solo que se pague, sino también que se pague completo y a todos. El abuso de los funcionarios por el “prorrateo” del bono,ha llevado a que el bono se reduzca, en muchos casos, de S/ 720 a solo S/ 40 o S/ 60. Además, la lógica del Minsa es que primero se trabaja, luego se evalúa, se audita –por establecimiento de salud, por región– y se informa al Minsa –que espera hasta recabar y centralizar la información nacional para remitirla al Ministerio de Economía y Finanzas– y finalmente se promulga un dispositivo legal que autoriza el pago en modo progresivo. El vericueto burocrático es increíble. A las quejas por la demora del pago de los bonos responden con la mutua recriminación entre la sede central del Minsa y las direcciones regionales de salud: “Las regiones no informan” y “ya se ha informado, pero el Minsa se demora”). 

El segundo punto, se refiere a la “entrega de 95 millones de unidades de equipos de protección personal”; sin embargo, el comunicado no precisa cuál es la brecha. Esa cifra no tiene contexto ni referencia. ¿Es poco?, ¿es mucho? La queja es por la carencia y calidad de los equipos de protección. El Minsa no ha aclarado si ha distribuido en cantidad y calidad suficientes. Además ha habido denuncias por la insuficiente cantidad y, a veces, la mala calidad de los equipos de protección. Incluso la Fiscalía tiene encausados a varios altos funcionarios. Parece raro que exista tal desinformación, reflejada en la ambigüedad y las evasivas del comunicado, a pesar de que el Minsa señala en su primer punto que se ha reunido hasta 12 veces con el gremio médico.

Lo más triste es que los seis puntos no reflejan la totalidad de los reclamos y menos aún las necesidades de la población. ¡Urge veracidad, transparencia y, sobre todo, liderazgo!

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