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CULTURA TRIBUTARIA: ¿SOLO DE PARTE DEL CONTRIBUYENTE?

CULTURA TRIBUTARIA: ¿SOLO DE PARTE DEL CONTRIBUYENTE?

Por: Francisco Pantigoso Velloso da Silveira / Abogado Tributarista – Fundador de Pantigoso & Asociados

La cultura tributaria suele ser definida como una conducta de cumplimiento permanente de los deberes tributarios con base en la razón, la confianza y la afirmación de los valores de la ética personal, el respeto a la ley, responsabilidad ciudadana y solidaridad social de los contribuyentes.

Si bien se la verifica sólo desde el lado del contribuyente, considerando los distintos grados de cumplimiento de sus obligaciones, y el hecho de que estas conductas pasan por diversos grados de menor o mayor responsabilidad (actos elusorios, simulados, de economía de opción y defraudatarios), la cultura tributaria se  retroalimenta también de las actitudes del Estado frente a sus administrados. Debe haber entonces una doble vía.

En efecto, creemos que la idea de cultura tributaria parte de la formación de una conciencia tributaria, que debe nacer desde el colegio, impartiéndose nociones mínimas de lo impositivo a los jóvenes, quienes suelen estar ya desde muy temprana edad con la idea de un negocio, y deben ser orientados para cumplir adecuadamente con sus deberes, bajo un aporte ético y responsable. Una educación con simplicidad de mensaje, pero con un potente direccionamiento a crear ciudadanos de nueva estirpe, formales y vigilantes del cuidado ético.

El Estado también debe de evidenciar con sus actos, que el dinero recaudado se destina claramente a solventar obras y servicios públicos, presentando sus reportes continuos de lo gastado, y respetando los principios tributarios constitucionalizados, como son los de Reserva de la Ley, Igualdad y respeto a los derechos fundamentales de la persona. Por ejemplo: si queremos apoyar al contribuyente, no lo asustemos, como sucede con las “consultas particulares” que pueden derivar en una posible fiscalización según el Código Tributario vigente.

Cultura tributaria conlleva además que el contribuyente no sólo sepa de sus obligaciones, sino de sus derechos de defensa ante actos prepotentes, para saber cómo defenderse ante una violación normativa que atente –verbigracia- contra la neutralidad de los tributos, su simplicidad y certeza.

Los deberes y obligaciones tributarios, base de una sólida cultura tributaria son de ambos lados, de manera equitativa. Esto generará contribuyentes que paguen de manera cumplida y no bajo una presión legal y de manera resignada.

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