CORONAVIRUS, COBRE Y SALUD PÚBLICA

CORONAVIRUS, COBRE Y SALUD PÚBLICA

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Así como las personas tenemos determinado nivel de salud, la economía mundial también presenta períodos saludables y no saludables. Uno de los indicadores más confiables para medir el estado de salud de la economía global, es la demanda del cobre. Es el metal más utilizado tanto en la industria automotriz como en el sector de la construcción, debido a la capacidad que presenta para conducir la electricidad. Montos elevados de demanda de cobre a nivel mundial, son el reflejo del grado de avance de las sociedades para satisfacer sus necesidades de vivienda y movilidad. Pero no sólo sirve de termómetro de la economía mundial, también tiene un impacto positivo en la salud de las personas. A mediados del siglo XIX, se encontró que personas que trabajaban con cobre y sus aleaciones, estuvieron químicamente protegidos contra los brotes de cólera que azotaron Europa.  Recientes investigaciones científicas muestran que además del cobre, otros metales ayudan a prevenir y combatir enfermedades.

El cobre tiene un poder antibacteriano, anula la existencia de muchos tipos de microbios, así como el crecimiento de tipos de bacilos. Además de otras propiedades como el alivio a los excesos de grasa, tonifica el hígado, el bazo y el sistema linfático. Pero quizá la propiedad más importante del cobre, puede ser en estos momentos en los que el coronavirus (Covid-19) se viene propagando a nivel de pandemia, es su capacidad para controlar y reducir las enfermedades contagiosas. Especialistas recomiendan utilizar cobre en todas las superficies de contacto, en los ambientes con elevada concentración de personas: colegios, paraderos de transporte público, hospitales, y hasta en las barandas y pasamanos de las casas. En estas superficies se alojan los microbios y las bacterias que trasmiten las enfermedades entre las personas. Los estudios recomiendan incluir al cobre en los protocolos de higiene comunes. El uso del cobre sería en estos momentos un gran aliado en la lucha contra el Covid-19. Según los investigadores del Instituto Nacional Americano de Alergias y Enfermedades Infecciosas, el cobre es la superficie más hostil para el Covid-19, donde solo puede permanecer hasta cuatro horas. En plástico y otros metales pueden permanecer tres días, en cartón un día.

La medida adoptada por el gobierno para frenar la expansión de esta pandemia, es necesaria y debemos apoyarla. No sabemos el desenlace final pero aparecerá la cura, esperamos no deje un alto costo. La actual situación de salud pública, nos debe llevar a la reflexión sobre lo que debemos hacer cuando esta pandemia sea superada. En estos días somos testigos de cómo el gobierno, destina ingentes cantidades de dinero para disminuir la tasa de propagación del coronavirus. Todo este dinero es producido principalmente por la minería, la agricultura, la pesca, el comercio, el turismo y el sector energético. Como país no tenemos otras fuentes de ingreso. Por ello, es importante entender que, para poder defender la salud pública de este ataque del coronavirus y otros que vinieran, necesitamos de todos los motores de nuestra economía para tener una salud económica o caja. Gozamos todavía de cierta solidez macroeconómica, pero ésta peligra desde hace rato, desde que nuestra deuda externa subió al 28% del PBI y tenemos un déficit fiscal (también del PBI) de -1.6%. De no haber tenido un crecimiento económico en las dos décadas anteriores pero en constante ralentización en los últimos siete años, hoy no tendríamos recursos para enfrentar al coronavirus. La economía mundial tampoco goza de buena salud, entonces es momento en que valoremos lo que tenemos, apostemos por la investigación científica con una educación de calidad, no hay otro camino.