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American People y Cholo Power

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Por Ántero Flores-Aráoz

Comenzaré esta columna advirtiendo que no se trata de artículo racista ni nada que se le parezca, no tengo nada en contra de los gringuitos ni de los cholitos, y si tengo algo de los primeros es ser “chaposo”, pero ello por mi ascendiente cajamarquino por rama materna. Lo digo porque es frecuente hoy en día, que frente a cualquier comentario, por más inocente que sea, irresponsablemente te califican de racista, cuando no de homofóbico o algunas otras veces de sexista (se acabó el piropo).

El motivo de mi columna es reflexionar sobre el interrogante de muchísimas personas, respecto a si la composición del Gabinete Ministerial debe ser marcadamente con presencia política o técnica. Algunos dirán que lo prefieren de corte político, mientras otros lo preferirán de tendencia tecnócrata.

Lo cierto es que el cargo de Ministro de Estado es eminentemente POLÍTICO, pues conducirá y será rector de un importante sector de las actividades del país, fijando las políticas sectoriales con el Presidente de la República y su Jefe del Gabinete.

Evidentemente el Presidente del Consejo de Ministros, al proponer al Presidente de la República candidatos a Ministros de Estado para su nombramiento, tendrá en consideración su versación en las materias propias de la cartera ministerial. Si se trata del Canciller es más que cierto que deberá tener conocimiento de relaciones internacionales y del Derecho Internacional Público. Si es el Ministerio del Interior, la lógica te inclina a no llevar allí a una “hermanita de la caridad” o del “perpetuo socorro”.

Quienes estiman que el Gabinete debe ser de políticos o de técnicos, creo que incurren en error.  Los Ministros son per sé políticos, aunque con conocimiento de las áreas temáticas de su gestión.  No se trata de escoger o lo uno o lo otro, los Ministros requieren conocimiento técnico y a la vez “manejo político”.

Tiene que complementarse el conocimiento profesional, con prevalencia de lo cognoscitivo, con lo que es la “muñeca” política, en que tiene que ser diplomático para un NO, como sereno para un SI, así como la oportunidad en que se toman determinadas decisiones, pues por más óptimas que ellas sean, podrían dictarse en tiempo y lugar inadecuado, siendo quizás más conveniente su postergación para mejor circunstancia.

Los conocimientos se obtienen por el estudio y la experiencia, mientras que la “muñeca” principalmente por la experiencia, y la experiencia en materia política debería ser en un escalamiento de menor a mayor.  A nadie se le ocurriría la edificación de un “pent housse” si es que no hay los cimientos y pisos inferiores, por ello es que en los Partidos Políticos, por lo general y lamentablemente no siendo regla, se trata de formar cuadros, propiciándose experiencia gradual y comenzando por cargos vecinales hasta llegar a los nacionales.

El exagerado tecnicismo con desmedro de lo político no es bueno, y menos cuando hay mucha preparación técnica en el extranjero, con poca experiencia en el quehacer nacional.  Tenemos que mezclar el estilo “american people” con el de “cholo power”.

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