ALAN RECTIFICÓ

Redacción 23 de abril del 2019 - 3:16 PM

Por Ántero Flores-Aráoz

Con ocasión del deceso de Alan García Pérez, me han preguntado que es lo que más me impresionó y más recuerdo de él y, mi respuesta sin duda alguna, fue su capacidad de rectificar.

Me explico, Alan García fue Presidente de la República en dos ocasiones, una muy joven y la segunda ya maduro y experimentado. En su primer gobierno iniciado en 1985, solo tenía 35 años y, como experiencia pública, con únicamente haber participado en la Asamblea Constituyente de 1978;   mientras que en su segundo mandato iniciado a los 56, luego de un exilio de varios años entre Colombia y Francia, años en que se nutrió de la experiencia de la modernidad y del precepto fáctico que para repartir riqueza primero hay que crearla, pues de otro modo solo se extiende la pobreza.

García, con la experiencia y aprendizaje mencionado, supo rectificar las decisiones socializantes y populistas de su primer gobierno, las que nos condujeron a una vertiginosa inflación, elevación desmesurada de precios y al exageradísimo controlismo económico, con el resultado lógico de pauperización casi generalizada.

En el segundo gobierno las cosas fueron absolutamente diferentes, en la otra antípoda, gobernó con eficiencia y comprendiendo que para lograr su ansiada pretensión de elevación de niveles de vida se necesita trabajo y este solamente existe cuando hay inversión privada que lo genere, la que solamente se realiza si hay predectibilidad tributaria, tranquilidad interna, legislación estable y solución de conflictos dentro de la ley.

No todos tienen la entereza de reconocer errores y rectificar, pero Alan si la tuvo y debe ser destacado. Mi papá fue aprista, mejor dicho hayista y. como dirían los masones, en sueños, por lo que no conoció los años aurorales de García, a quien descubrí por invitación de Enrique Miranda Iturrino, quien me llevó a escuchar su vibrante oratoria cuando yo ni siquiera tenía intención de participar en la vida pública peruana, aunque ideológicamente siempre fuí humanista cristiano.

Años después, como diputado me correspondió presidir la Comisión Dictaminadora del antejuicio a García, pese a lo cual, más de una década después me apoyó con los parlamentarios de su Partido para presidir el Congreso, años más adelante me confió la representación del Perú ante la OEA para efectuar los cambios que requería el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, para luego encargarme por casi dos años la cartera de Defensa.

Con ello se acredita que tuvo amplitud de criterio y desprovisto de resentimientos, lo cual debo destacar. También en el 2006 compartió plancha presidencial con una pepecista, coincidiendeo con el autor de esta nota que en estos tiempos no hay diferencias políticas mayores sino matices, aunque cuando años antes lo dije, prácticamente me crucificaron como hereje.

Evidentemente no soy ni fiscal ni juez para calificar la última acción de Alan, aunque si desear que su partida no sea en vano y se logre la reconciliación de los apristas, de los peruanos en general y, la búsqueda de un solo norte para nuestra patria, con pleno estado democrático y constitucional de Derecho, que nos lleve al deseado desarrollo.

El Altísimo quiera que descanse en paz.