ABRIR MENTE Y BILLETERA

Redacción 28 de octubre del 2019 - 5:16 AM

Por Ántero Flores-Aráoz

Una práctica muy antigua en nuestra patria es ser quejosos respecto de los momentos difíciles que se pueden vivir, sea en materia social, con la consabida conflictividad, en la inestabilidad política y por supuesto en las crisis económicas más conocidas como tiempos de “vacas flacas”.

Lo malo no es quejarse, sino estar indolentes ante la situación, cruzarse de brazos y no hacer nada, con lo cual se deja el campo libre ante los antisociales que desean la debacle del país para luego instaurar sus absurdas tesis rojas -porque hay que llamar a las cosas por su nombre y color- que crean más pobreza y desigualdad, pues son sus jerarcas los únicos que la pasan bien.  Ejemplos por todo el mundo, pero para señalar los cercanos miren a Cuba y Venezuela.

Qué diferencia con lo que hacen los rojos y el caviaraje del mismo color, arropado con buenos ternos, corbatas de marca, camionetas de alta gama y hasta envidiables casas de playa en los lujosos balnearios. Nos tratan de imponer sus ideas con la facilidad de tener hasta el indispensable financiamiento que lo obtienen principalmente del exterior, vía organizaciones no gubernamentales y, que encima se les da hasta trato tributario privilegiado y se les exceptúa de la necesaria fiscalización en el empleo de recursos que llegan con buen disfraz y maquillaje.

Pena inmensa, que quienes pueden luchar por el desarrollo del sistema democrático, la alternancia en el poder, la solidez de las instituciones, la sana economía, así como el entendimiento social para evitar e impedir conflictos, dejen la tarea únicamente a algunos grupos políticos, a quienes se les exige pero no se le da las herramientas para ello.

Mientras los rojos adoctrinan por doquier, se meten en las universidades e institutos, en asociaciones, en movimientos culturales y artísticos, en organizaciones sindicales y, cuantos más grupos existen, deplorablemente los sistémicos: bien dormidos.  Bueno pues, es hora que despierten y hagan también la tarea, si es que no quieren que se pierda nuestro país y regresemos a épocas pretéritas de desesperanza y retroceso.

Hay que difundir las excelencias de la democracia, defender su vigencia y propiciar su sobrevivencia, para lo cual es necesario estar en todos los debates, crear grupos de reflexión, tener programas en radio, televisión y redes sociales, participar en encuestas, dar conferencias en los centros educativos, atender entrevistas, incorporarse a los consejos directivos de asociaciones en general y  en particular de gremios profesionales y laborales, así como entidades representativas de las localidades del interior del país. Los medios deben ser más cuidadosos respecto a los que en ellos se difunde, pues a no dudarlo, si se pierde la lucha por la democracia, los primeros en ser liquidados serán ellos, salvo que sirvan para malsanos propósitos.

El empresariado tiene que hacer su tarea, y si es que no otorga su tiempo, por lo menos suministren los recursos que son necesarios para defender el sistema y, ojo, no hablamos de fondos de campañas electorales sino cívicas.