BIENESTAR Y PROSPERIDAD

BIENESTAR Y PROSPERIDAD

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin

Cuando el actual Presidente interino, Francisco Sagasti, en su mensaje al país desde el Congreso de la República, en sus cortos 8 meses de representación, enuncia sus tres tareas principales, y la tercera de ellas será sentar las bases para el Bicentenario e iniciarun proceso hacia el Bienestar y la Prosperidad para todos los peruanos; nos está diciendo que el esfuerzo será múltiple y los sacrificios va representar un ajuste presupuestal optimizando el recurso y dotándole a cada asignación presupuestal una fuerte dosis de eficiencia, transparencia y acceso al valor público en todo su dimensión.

Sentar las bases para generar Bienestar y Prosperidad implica que los aproximadamente 9.9 millones de peruanos en pobreza (30.3%) en este 2020 (3.4 millones más que en el 2019) provocado por la pandemia del Covid-19 y una producción nacional por debajo de -12 por ciento, serán las primeras tareas por emprender: crecer y generar empleo; y va requerir de políticas públicas y gasto fiscal coherentes y efectivas. Primero para reacomodar la mano de obra perdida por la pandemia y esto implica aproximadamente 2.2 millones de puestos de trabajo formal, sin considerar la enorme masa de trabajadores con empleo informal e independiente también afectado por la crisis sanitaria. Estabilizar la economía y al mismo tiempo combatir el covid-19 hasta que aparezca la vacuna, es una tarea que no le fue bien al gobierno de Vizcarra desde la implementación de la fase 3 (a partir del mes de julio) donde gran parte de las actividades económicas estaban liberados (en parte) para su reanudación y con un apoyo importante del Estado con los programas de Reactiva Perú y FAE-Mype que le darían movilidad y fortaleza económica afectado en su salud financiera al estar paralizadas.

Implementar políticas diferenciadas (no solamente en el tema de salud para combatir la pandemia, como lo anuncio Sagasti) será un tema crucial para diversificar la producción, zonificar el territorio y complementar sus capacidades productivas a fin de un mejor amalgamiento y soldar la articulación de mercados de bienes y servicios, hoy debilitados por la descentralización mal concebida en términos de no saber identificar y potenciar capacidades productivas (en función de sus cualidades naturales) y habilidades humanas.

Un aspecto importante en esta nueva normalidad, y cuando la economía (del mundo) comienza a retomar su dinamismo, es la apertura de nuevas y variadas actividades no vistas hasta antes de la pandemia, y va valorar los conocimientos y habilidades en el manejo de tecnologías de marketing para ofertar servicios esenciales en tiempo real y de contacto directo, disminuyendo los canales de distribución tradicional lentos, costosos y mafiosos.

Loreto y la Amazonia en su conjunto, viviendo en su pobreza en medio de su riqueza natural, requiere de un trato especial y diferenciado, de políticas trazadores de desarrollo y de un esquema de intervención que conjugue gobernabilidad de sus recursos naturales para hacer posible que su renta estratégica(bosques y aguas) sea el elemento que facilite los cambios que este territorio espera y eso va depender de nosotros mismos, de la capacidad de sus gentes de caminar por la senda del bienestar y la prosperidad, y por supuesto, de una Guía, de un Plan, de un líder.