RCR, 04 de noviembre 2026.- El Perú debe aprovechar los dos años que le quedan al gobierno de Donald Trump para concretar acuerdos estratégicos con EE.UU. en materia de prevención del fenómeno de El Niño, la lucha contra la crisis de inseguridad y las inversiones, sostiene el analista internacionalista Manuel Bernales Alvarado.
Al analizar los resultados de las recientes elecciones de medio término en EE.UU., que representaron un “tsunami” político para Trump, Bernales advirtió que el Perú no debe depender de la continuidad de las políticas de un mandatario estadounidense, sino construir relaciones y acuerdos que trasciendan los cambios de gobierno
“Lo que nos interesa como peruanos es identificar qué acuerdos pueden concretar el Gobierno y las empresas peruanas con la administración de Trump y las compañías estadounidenses. Tenemos dos años para aprovechar los aspectos positivos de esta relación y no asumir que las condiciones actuales continuarán después de ese período, porque nuestro ciclo constitucional tiene una duración mayor”, afirmó Bernales en Red de Comunicación Regional (RCR).
En ese sentido, el director de los programas Geopolítica en RCR y Zoom Político, sostiene que el Gobierno de Keiko Fujimori, el Congreso bicameral, las instituciones públicas, las universidades, las empresas, la prensa y los trabajadores deben identificar qué acuerdos pueden concretar con EE.UU. durante los dos años restantes de la administración Trump.
“¿Qué aprovechamos de este período hasta que termine el período constitucional del presidente Trump? y ¿en qué medida eso nos puede facilitar acuerdos en relación al Niño, en relación a la inseguridad y en relación a las inversiones? Esas tres cosas son fundamentales para tener una autonomía y no vivir simplemente colgados de un presidente o de otro”, aseveró.
Nuevo equilibrio de poder en EE.UU.
Bernales señaló que las elecciones de medio término modificaron el equilibrio de poder en EE.UU. a favor de la oposición en el Legislativo, aunque Donald Trump conserva las atribuciones constitucionales del Ejecutivo. También destacó las victorias demócratas en algunas gobernaciones, después de varios años, y los resultados de consultas sobre asuntos específicos. “Hay un cambio en el equilibrio de poder en favor de la función legislativa nacional”, afirmó.
Advirtió que el resultado electoral también golpeó el liderazgo republicano y dejó sin una figura definida la sucesión presidencial, mientras que los demócratas tampoco tienen un candidato consolidado. Mencionó a Kamala Harris y al exgobernador de California, Gavin Newsom, entre las figuras que no concentran ese liderazgo, y destacó la aparición de nuevos referentes como James Talarico, en Texas, y Abdul El-Sayed en Michigan, además de algunas gobernadoras. “No hay un liderazgo definido para la sucesión presidencial en EE.UU. ni en el caso de los republicanos ni en el de los demócratas”, sostuvo.
Asimismo, explicó que el cambio en las preferencias electorales alcanzó a sectores que anteriormente respaldaron a Trump. Como ejemplo, mencionó a votantes cristianos, evangélicos, católicos y conservadores que esta vez apoyaron a los demócratas. También destacó el comportamiento del electorado latino:
“El voto latino le dio ventaja a Trump, pero ahora el voto latino le está dando ventaja a los demócratas”. Al evaluar las reacciones internacionales, recordó que incluso Alexander Dugin, uno de los ideólogos vinculados al régimen de Vladimir Putin, ha mantenido cautela al analizar los resultados y sus posibles consecuencias.
Trump no cambiará
Respecto a las decisiones de política exterior, Bernales consideró que Trump podrá introducir ajustes tácticos, pero mantendrá los principales objetivos de su administración. “Trump puede cambiar algunas decisiones y hacer algunos ajustes, pero sigue siendo el mismo. No va a cambiar como no cambiaron Biden ni los otros presidentes. Puede realizar movimientos tácticos, pero conserva una orientación estratégica”, manifestó.
En esa línea, sostuvo que la política estadounidense continuará priorizando el complejo industrial-militar, la inteligencia artificial y la imposición de sanciones.
Añadió que los intereses de las grandes empresas, las Fuerzas Armadas, las instituciones de investigación y sectores como el farmacéutico y el agrícola tienen una continuidad que no depende de un cambio coyuntural en el escenario político. Por ello, consideró poco probable que los grandes acuerdos e inversiones estadounidenses se modifiquen de un año para otro.
Sin embargo, estimó que el nuevo equilibrio político podría propiciar ajustes en la posición de Washington frente a Ucrania y en Oriente Medio. En contraste, consideró que la estrategia hacia Asia-Pacífico y el Extremo Oriente mantendrá su prioridad geopolítica. “Lo que probablemente puede ajustarse son las cosas en Ucrania, en Oriente Medio, mientras que en el Extremo Oriente las cosas probablemente continuarán iguales”, indicó.













