Fuente: Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Lima, 01 de Julio 2026.– A sus 62 años, Antenor Yarihuamán demuestra que nunca es tarde para iniciar un nuevo camino. Padre de tres hijos, exintegrante de las Fuerzas Armadas y residente de San Ramón, en Chanchamayo (Junín), hoy es estudiante de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde persigue el sueño de convertirse en abogado para contribuir con la defensa de los derechos de las personas con discapacidad y fortalecer los servicios públicos.
Su historia está marcada por la perseverancia. Antenor vive con espondilitis anquilosante, una enfermedad reumática crónica que afecta su columna vertebral y limita su movilidad. Sin embargo, esa condición nunca fue un obstáculo para rendirse. Gracias a la Beca Inclusión del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec), puede financiar sus viajes semanales desde Chanchamayo, además de su hospedaje y alimentación durante los días que asiste a clases en la Decana de América.
Con el objetivo de reducir el desgaste físico que implican los constantes traslados, organizó su horario académico para acudir a la universidad únicamente los martes y miércoles. Cuando el dolor le impide asistir, sus compañeros graban las clases para que pueda mantenerse al día.
Su ingreso a San Marcos nació en uno de los momentos más difíciles: la pandemia. Mientras ayudaba a sus hijos con las tareas escolares, uno de ellos le hizo una pregunta que transformó su vida: «Papá, ¿por qué no estudias una carrera superior?». Aquellas palabras despertaron en él el deseo de postular a la universidad que siempre admiró.
«Me interesé por los balotarios de San Marcos y por la estructura de sus preguntas. En marzo de 2024 postulé por la modalidad para personas con discapacidad y logré una vacante», recuerda con orgullo.
Aunque comparte aulas con jóvenes que, en muchos casos, tienen apenas 17 años, asegura que la integración ha sido positiva. Destaca la solidaridad de sus compañeros y reconoce que aprender a desenvolverse con las herramientas digitales también ha sido parte de este nuevo desafío.
Para Antenor, estudiar Derecho representa la oportunidad de poner al servicio de la sociedad su vocación por las humanidades y la lectura, herramientas que considera esenciales para construir una sólida argumentación jurídica. Su objetivo profesional no es litigar, sino especializarse en el derecho administrativo y asesorar en temas relacionados con políticas públicas, servicios sociales y la defensa de las personas con discapacidad.
Cada semana deja a su familia para viajar a Lima. Aunque la distancia le genera nostalgia, afirma que San Marcos le ha permitido descubrir mucho más que una formación profesional. La vida cultural, las bibliotecas, los seminarios y el intercambio de ideas enriquecen su experiencia universitaria y fortalecen su compromiso con el país.
Su mensaje para los jóvenes resume la filosofía que lo ha acompañado durante toda su vida: «Nunca es tarde. Los límites los pone uno mismo. La discapacidad no es incapacidad, sino una oportunidad para enfrentar retos y superarlos. No hay límites cuando uno se propone alcanzar sus metas».












