RCR, 27 de Agosto de 2026.- Una catástrofe de proporciones históricas sacude la región fronteriza del Himalaya. Las brigadas de emergencia desplegadas en el norte de Nepal y el Tíbet chino avanzan contra el reloj en una desesperada operación de rescate tras el colapso parcial de un glaciar, desastre ambiental que provocó destructivas inundaciones y deslaves, dejando un saldo provisional de al menos 362 fallecidos y más de 1.300 personas en paradero desconocido.
El fenómeno, de tal magnitud que el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS) lo detectó como un evento sísmico de magnitud 5,2, generó una incontenible masa de agua, barro y escombros que arrasó a su paso con comunidades enteras en los valles nepalíes de Trishuli (distrito de Nuwakot) y Bhote Koshi. Imágen de videovigilancia captadas en la zona fronteriza muestran la fuerza del torrente sepultando estructuras de varios pisos mientras la población intentaba huir de la corriente.
De acuerdo con el último balance policial nepalí, las víctimas mortales en su territorio ascienden a 359, a las que se suman al menos tres decesos confirmados por los medios oficiales chinos.
En Nepal: Se desconoce el paradero de 823 personas, de las cuales 517 son turistas internacionales. Entre los extranjeros no localizados figuran ciudadanos de India (178), Estados Unidos (65), Ucrania (53), Malasia (51), Australia (35), Reino Unido (33), Canadá (25) y España (4).
En Tíbet (China): Las autoridades reportan 558 desaparecidos, incluidos 260 extranjeros. Asimismo, la cancillería en Pekín confirmó la búsqueda de cerca de un centenar de sus nacionales en suelo nepalí.
Riesgo inminente de una nueva riada
En el terreno, los equipos de salvamento se apoyan en unidades caninas para retirar espesas capas de lodo en busca de señales de vida. Sin embargo, los riesgos siguen latentes.
Qianggong Zhang, especialista en riesgos climáticos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), advirtió sobre la presencia de un taponamiento en el curso alto del río fronterizo, lo que mantiene en alerta máxima a la población ante la amenaza inminente de un segundo desbordamiento.












