RCR, 02 de noviembre de 2026.- La reforestación de las riberas de los ríos y la recuperación de la cobertura vegetal pueden mitigar los riesgos de desastres naturales asociados al fenómeno de El Niño en las regiones andinas y de la Amazonía peruana.
Así lo sostiene David Landa, ecologista e integrante del Colectivo Moyobamba 500 Años, que señaló que estas medidas deben formar parte de una estrategia de manejo forestal sostenible que permita proteger los ecosistemas, mitigar el cambio climático y generar ingresos para la población.
“La actividad forestal no detiene un evento como El Niño, que ya está en curso, pero actúa en dos frentes. A largo plazo, al retirar dióxido de carbono de la atmósfera, contribuye a evitar que se agrave el calentamiento global. A corto plazo, podemos empezar trabajando la cobertura forestal en las fajas marginales de los ríos y la recuperación de los bosques. Esto va mitigando los riesgos de desastres naturales, generando economía para la población y evitando la deforestación”, afirmó Landa en la secuencia Reflexiones Amazónicas, de Red de Comunicación Regional (RCR).
Señaló que esta estrategia puede aplicarse tanto en la Amazonía peruana como en las regiones andinas y costeras expuestas a los efectos de El Niño. Citó la experiencia de Chile, donde, según explicó, se planteó establecer bosques en las riberas de los ríos para reducir los riesgos que enfrentan las poblaciones asentadas en esas zonas.
“Cuando empezaron a suceder desastres naturales en Chile, porque las poblaciones se establecen en las riberas de los ríos, la discusión fue qué hacer para mitigar esos riesgos. La explicación de los especialistas fue que había que establecer bosques en las riberas, conservar las fajas marginales y utilizar especies nativas, porque ya están adaptadas”, explicó.
Manejo forestal sostenible
Landa destacó que los árboles absorben dióxido de carbono mediante la fotosíntesis y almacenan parte de ese carbono en la madera. Indicó que cerca de la mitad del peso seco de un árbol corresponde a carbono y que una tonelada de este elemento equivale aproximadamente a 3,67 toneladas de CO₂.
Refirió que un árbol de pachaco o pashaco también conocido como pino chuncho, almacena 109,1 kilogramos de carbono al año, mientras que el tornillo alcanza 62,7 kilogramos anuales.
“Un bosque que se maneja y del que se aprovecha el recurso forestal de forma sostenible, sin rebasar sus límites de recuperación ecosistémica, puede capturar más carbono que uno conservado y sin intervención”, sostuvo Landa.
Al citar un estudio del científico Anthony Challenger, señaló que un bosque conservado puede almacenar unas 150 toneladas de carbono por hectárea, mientras que, en un escenario ideal de tres ciclos de cosecha y regeneración, el almacenamiento acumulado podría alcanzar 405 toneladas por hectárea, considerando también el carbono retenido en los productos de madera.
Explicó que el aprovechamiento forestal permite mantener parte del carbono almacenado durante décadas en muebles, vigas y otros productos de madera.
Oportunidades económicas
Landa cuestionó las posiciones conservacionistas que rechazan cualquier intervención en zonas con aptitud forestal. “Hay una tendencia a dejar las zonas que tienen aptitud forestal bajo un conservacionismo extremo: no las toquen, no las usen. Cuando el conservacionismo está alejado de la información técnica y de la investigación científica, puede llevarnos a posiciones contrarias a la finalidad misma de la conservación”, expresó.
Asimismo, planteó aprovechar el potencial forestal del Perú mediante actividades sostenibles que generen beneficios económicos. Refirió que Chile exportaría alrededor de 2.000 millones de dólares anuales en madera, frente a menos de 150 millones que, según estimó, exportaría el Perú.
También destacó la experiencia de los ingenieros forestales del Alto Mayo, en San Martín, entre ellos Hildebrando Torres Medina, a quien reconoció por sus plantaciones y conocimientos técnicos. “Necesitamos tener este manejo de conocimiento, que es producto de investigaciones y tesis científicas. Que sean los ingenieros forestales, como el ingeniero Hildebrando Torres Medina, que es toda una autoridad en el Alto Mayo, los referentes para generar las políticas forestales que tienen un efecto climático”, concluyó.
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