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PERÚ MINERO

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Por Antero Flores-Araoz

En forma recurrente hay protestas contra la Minería.  Unas veces porque se dice que se lleva el agua que sirve para la actividad agrícola. Otras veces porque el transporte de los minerales genera polvos que son nocivos para la salud de las poblaciones aledañas. Algunas otras porque las poblaciones y comunidades a las que nos referimos pretenden que los empresarios mineros tengan un mayor compromiso social y asuman la construcción de postas médicas, escuelas, vías de comunicación y diversidad de otras obras públicas, cuando no su mantenimiento y operación.

Muchas veces las protestas se hacen violentas y generan muertos, heridos, daños a propiedad pública y privada, aunque también clima de irritabilidad general. Evidentemente si el Estado hubiese hecho las tareas de prevención correspondientes, es decir hacer de “bisagra” entre las poblaciones y comunidades con el operador minero, la situación no llegaría a mayores.

El tema reviste singularidad especial, pues pese a quien le pese, el Perú es país minero. Si bien es verdad que tiene significativa actividad pesquera como también agroindustrial, la minera es sustanciosa en generación de divisas, en recaudación tributaria y regalías, propiciando estabilidad económico-financiera al Perú, pues por lo general los minerales se exportan, sus precios se rigen por el mercado internacional y su tendencia es a la alza. Además, no olvidemos que es generadora de empleo directo e indirecto y se encuentra en capacidad de dar valor agregado a los minerales con industria de transformación metalmecánica y de otros productos de contenido minero no metálico.
No solo por lo antes expuesto somos un país minero, sino que además debemos tener presente que el Altísimo, o si quieren decirlo con otro fraseo: la naturaleza, ha sido muy generoso con el Perú, pues nos ha dotado de la Cordillera de los Andes, con tres ramales que cruzan todo el suelo patrio de norte a sur, atiborrada de ricos minerales que ayudan a nuestro desarrollo como país emergente.

Pese a todo ello, hay personas y comunidades que pretenden que se cierren, no algunas, sino todas las actividades mineras, lo cual además de ser una sandez, demuestra falta de conocimiento de la realidad.  Los minerales no son recursos renovables y tienen valor cuando se extraen, mientras están en el subsuelo no sirven y cuando sirven su utilización no es eterna, motivo por lo cual deben ser aprovechados a tiempo.  Recuérdese por ejemplo a los automóviles de hacen algunas décadas, ellos tenían metales cromados por todo lado, como los parachoques. 

Hoy los parachoques son de plástico y cada vez el cromo tiene menos utilidad.  La plata es otro ejemplo, se usaba muchísimo en la radiografía, pero en la actualidad ella ha sido sustituida por otras imágenes, específicamente digitales en que ya no se requieren las antiguas placas. Para las comunicaciones telefónicas e internet ya no son necesarios los cables de cobre ya que fueron superados por la fibra óptica, lo que nos lleva a afirmar que lo que no se extrae del subsuelo y se usa, más tarde podrá carecer de valor.
¡Somos país minero, gocemos del privilegio!

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