- La fecha, consolidada en el calendario oficial bajo la Ley N.° 31822, rinde tributo a la histórica hazaña del capitán José Abelardo Quiñones Gonzales en defensa de la soberanía.
Este jueves 23 de julio, el Perú vivirá un nuevo feriado nacional obligatorio que paralizará las actividades laborales y académicas en todo el país. A diferencia de otros descansos del año, esta fecha guarda un profundo significado cívico y militar: se trata del Día de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), una efeméride incorporada formalmente al calendario oficial mediante la Ley N.° 31822 para honrar la memoria y el sacrificio supremo de uno de nuestros máximos héroes nacionales, el capitán FAP José Abelardo Quiñones Gonzales.
Con esta medida, el Estado busca que el beneficio del descanso ciudadano sirva también como un espacio de reflexión colectiva sobre el patriotismo, el deber de servicio a la nación y el legado de quienes entregaron la vida por defender las fronteras patrias.
El nacimiento de un as del aire
José Abelardo Quiñones nació el 22 de abril de 1914 en el distrito norteño de Pimentel, Lambayeque. Desde muy joven mostró una vocación innata para la aviación, lo que lo llevó a ingresar en 1935 como cadete a la Escuela de Aviación Jorge Chávez. Su paso por las aulas militares estuvo marcado por una excelencia académica y deportiva impecable.
Su nombre quedó grabado en la historia de la aeronáutica peruana el 21 de enero de 1939, día de su graduación como alférez y primer puesto de su promoción en la especialidad de Piloto de Caza. Durante la ceremonia oficial, Quiñones asombró al público y a los altos mandos realizando un audaz y recordado vuelo invertido a escasos metros del suelo, una temeraria maniobra que demostraba sus extraordinarias condiciones como piloto.
El vuelo hacia la inmortalidad en Quebrada Seca
El hecho que lo elevó definitivamente al altar de la patria ocurrió el 23 de julio de 1941, durante el conflicto armado en la frontera norte con Ecuador. Formando parte de la Escuadrilla de Caza N.° 41, Quiñones despegó en una misión de ataque estratégico sobre la zona de Quebrada Seca, en el frente del río Zarumilla.
Mientras realizaba el descenso para bombardear las posiciones enemigas, su aeronave North American NA-50 fue alcanzada de gravedad por el fuego concentrado de la artillería antiaérea contraria, envolviendo el caza en llamas.
A pesar de tener la altura suficiente para accionar su paracaídas y salvar su vida, el joven piloto de 27 años tomó una decisión trascendental: en lugar de abandonar el avión, fijó el rumbo y dirigió su aeronave directamente contra el nido de ametralladoras ecuatorianas. El impacto destruyó por completo la posición rival, eliminando la amenaza y permitiendo el avance decisivo de las tropas terrestres del Ejército peruano.
Un legado de respeto e identidad nacional
La magnitud del sacrificio de Quiñones despertó la admiración incluso de sus adversarios, al punto que el propio Gobierno ecuatoriano entregó formalmente sus restos mortales al Perú en octubre de 1942 en señal de profundo respeto militar. Décadas más tarde, el 5 de abril de 1966, el Congreso de la República promulgó la Ley N.° 16126, declarándolo oficialmente Héroe Nacional.
Hoy, el feriado del 23 de julio se alza como el recordatorio anual de aquella gesta heroica en el norte del país, uniendo la memoria del «Gran General del Aire» con el reconocimiento diario a todos los hombres y mujeres que integran la Fuerza Aérea del Perú.











