- Según el Índice de Competitividad Regional (INCORE), solo el 40% de la población a nivel nacional recibe un servicio de agua potable de calidad.
RCR, 18 de julio 2026.- A pocos meses de las elecciones regionales y municipales que se realizarán en octubre, el Instituto Peruano de Economía (IPE) dio a conocer el Índice de Competitividad Regional (INCORE) 2026, un estudio que revela el desempeño de las 25 regiones del país a partir de 42 indicadores agrupados en seis pilares: entorno económico, laboral, infraestructura, salud, educación e instituciones.
El IPE destacó que Apurímac y Pasco mejoraron su competitividad durante la última década, pero advirtió que la descentralización no logró reducir las brechas territoriales en el país. En ese contexto, el INCORE 2026 evidencia que aún persisten marcadas diferencias entre las regiones.
“La descentralización no logró sus objetivos. Los gobiernos regionales iban a estar más cerca de la población y sabrían mejor qué políticas tomar, pero esto no se ha logrado en líneas generales. Aun así, al comparar el 2016 con el 2026 vemos que las diferencias entre el primero y el último lugar se han reducido ligeramente. Quisiéramos que la competitividad avance más y que esas brechas disminuyan con mayor rapidez. Hay mucha insatisfacción porque eso no ocurre pese a los recursos disponibles, y eso puede explicar, en parte, el voto contestatario en muchas regiones”, declaró Martín Valencia, jefe de Estudios Económicos del IPE, en el programa Perú 2030 de Red de Comunicación Regional (RCR).
Pese al panorama general, el economista destacó que Apurímac y Pasco son dos ejemplos de mejora sostenida. Ambas regiones dejaron los últimos lugares del ranking para ubicarse en el tercio medio gracias a avances en indicadores de salud, educación y desempeño económico. Apurímac pasó del puesto 19 al 12, mientras que Pasco ascendió del 22 al 14 en la última década.
“En Apurímac hubo una mejora de la situación económica debido a la entrada de Las Bambas, pero también mejores resultados en vacunación, reducción de la desnutrición crónica, mayor conclusión de la educación secundaria y mejores rendimientos en matemáticas y lectura. En Pasco hubo buena gestión para expandir la vacunación, reducir la anemia y mejorar el número de camas hospitalarias y médicos por habitante. Eso demuestra que sí es posible avanzar”, sostuvo Valencia.
Loreto y Ucayali: regiones rezagadas
En el otro extremo del ranking, Loreto, Ucayali, Cajamarca y Huánuco continúan entre las regiones con menor competitividad. El informe atribuye esta situación a deficiencias persistentes en salud, educación e infraestructura básica.
“Loreto siempre ha estado en el último lugar. Hay dificultades geográficas, pero además no ha habido la gestión suficiente para reducir la anemia, expandir la vacunación infantil y mejorar indicadores clave de desarrollo humano. También son regiones que crecen menos económicamente y, por ello, sus gobiernos cuentan con menos recursos. Dar mayor eficiencia a la actividad de hidrocarburos ayudaría a que reciban más canon energético y petrolero, aunque es evidente que la gestión no ha sido la más adecuada”, precisó Valencia.
Liderar no significa ausencia de problemas
Valencia también advirtió que ocupar los primeros lugares del INCORE no implica haber superado las principales brechas de desarrollo. Explicó que Lima Metropolitana y Callao recuperaron el liderazgo del índice con 7,5 puntos, mientras Moquegua descendió al segundo puesto debido, entre otros factores, al deterioro de indicadores vinculados a la seguridad y al funcionamiento institucional.
“Estar entre los primeros puestos no significa que no haya brechas por cerrar. Lima recuperó el primer lugar, pero el 27% de la población sufrió un delito en el último año y el 20% de los jóvenes no estudia ni trabaja. Moquegua perdió el liderazgo porque la delincuencia aumentó en los últimos dos años, aunque sigue mostrando buenos resultados en educación y salud”, afirmó.
Los resultados del INCORE evidencian que el desempeño regional depende más de la capacidad de gestión que del volumen de recursos disponibles. En ese contexto, Valencia consideró prioritario fortalecer las capacidades técnicas de los gobiernos regionales, una labor que el MEF empezó a impulsar hace dos años mediante oficinas descentralizadas de asistencia.
Tres prioridades para el próximo gobierno
Como parte de las recomendaciones del IPE, Valencia sostuvo que el gobierno de Keiko Fujimori deberá concentrar sus esfuerzos en garantizar agua potable de calidad, mejorar la infraestructura escolar y enfrentar con mayor eficacia la inseguridad ciudadana.
«Se ha logrado una expansión importante en la cobertura de agua, pero aún queda mucho por mejorar en la calidad del servicio. Hoy, solo el 40% de la población recibe agua con el nivel adecuado de cloro, es decir, agua apta para el consumo humano. Esta situación incrementa el riesgo de enfermedades diarreicas y de anemia, especialmente en los niños. Además, el servicio tiene una continuidad promedio de apenas 19 horas al día, mientras que en regiones como Tumbes, Piura y Lambayeque el abastecimiento se reduce a unas 12 horas. Por eso, el primer desafío debe ser garantizar agua segura, fortaleciendo el trabajo con las entidades prestadoras de servicios de agua y saneamiento.»
En materia educativa, señaló que mejorar los aprendizajes también exige contar con colegios que dispongan de agua, desagüe, electricidad e internet, condiciones básicas para ofrecer un entorno adecuado para la enseñanza.
Asimismo, advirtió que la inseguridad ciudadana se ha convertido en un obstáculo para la competitividad regional, pues desalienta nuevas inversiones y limita el crecimiento de negocios de todos los tamaños debido al temor a las extorsiones.












