Fuente: Prensa Regional
- Casi ocho de cada diez soles destinados a prevenir desastres permanecen sin convertirse en obras, equipamiento o acciones concretas para reducir riesgos.
Moquegua, 20 de Julio 2026.- El Perú vuelve a mirar con preocupación el comportamiento del clima. La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene la alerta por El Niño Costero y advierte sobre condiciones que podrían generar lluvias intensas, inundaciones, activación de quebradas y deslizamientos en distintas regiones del país.
Frente a este escenario, el presupuesto destinado al Programa Presupuestal 0068: Reducción de la Vulnerabilidad y Atención de Emergencias por Desastres debería ejecutarse con sentido de urgencia. No se trata de recursos para obras ornamentales ni de inversiones que puedan esperar; son fondos destinados a proteger vidas, infraestructura pública, actividades productivas y servicios esenciales.
Sin embargo, la realidad del Gobierno Regional de Moquegua muestra un panorama preocupante. Según la información oficial del Ministerio de Economía y Finanzas, solo se ha ejecutado el 21,8 % del presupuesto disponible para prevención de desastres, lo que ubica a Moquegua entre las regiones con menor nivel de ejecución del país.
No se trata de un simple indicador financiero. Es una clara señal de alerta sobre la capacidad del Gobierno Regional de Moquegua para anticiparse a una eventual emergencia. La responsabilidad política y administrativa por esta situación recae en la gobernadora regional Gilia Gutiérrez Ayala, en su condición de titular del pliego, y en el gerente general regional, Abraham Ponce Sosa.
MOQUEGUA ENTRE LAS REGIONES CON MENOR EJECUCIÓN DEL PAÍS
La comparación nacional refleja con claridad la situación del Gobierno Regional de Moquegua.
La cifra es reveladora. Mientras cuatro gobiernos regionales ya superan el 50 % de ejecución, Moquegua apenas ha utilizado poco más de una quinta parte de los recursos disponibles. Esto significa que casi ocho de cada diez soles destinados a prevenir desastres permanecen sin convertirse en obras, equipamiento o acciones concretas para reducir riesgos.
Cuando el GORE Moquegua demora en ejecutar este tipo de presupuesto, la población de la región queda expuesta durante más tiempo a los efectos de fenómenos naturales que ya han sido advertidos por los organismos técnicos.
LA SEDE CENTRAL CONCENTRA EL PROBLEMA
El análisis por unidades ejecutoras demuestra que la baja ejecución no responde al desempeño de todas las dependencias del Gobierno Regional.
Las cifras muestran que varias unidades ejecutoras mantienen niveles aceptables de ejecución. Sin embargo, la Sede Central, responsable de conducir las principales inversiones regionales, apenas alcanza un 18,8 % de avance, convirtiéndose en el principal factor que explica el pobre desempeño regional.
Este dato no es menor. La Sede Central administra proyectos estratégicos y concentra una parte importante del presupuesto. Cuando esta unidad no ejecuta oportunamente, el impacto se refleja en toda la gestión regional.
En términos prácticos, significa que numerosas intervenciones destinadas a disminuir riesgos permanecen retrasadas o pendientes de ejecución.
CUANDO LA PREVENCIÓN NO LLEGA, EL COSTO LO PAGA LA POBLACIÓN
La prevención de desastres no puede evaluarse únicamente desde una perspectiva presupuestal. Su verdadero impacto se mide en vidas protegidas, infraestructura preservada y pérdidas evitadas.
Cada obra de protección que no se ejecuta a tiempo incrementa el riesgo de que una avenida extraordinaria afecte carreteras, puentes, canales de riego, establecimientos de salud o instituciones educativas. Cada intervención postergada deja más expuestas a las familias asentadas en zonas vulnerables y aumenta la probabilidad de pérdidas económicas para agricultores, comerciantes y transportistas.
La experiencia del país es clara. Después de cada fenómeno climático, el Estado termina destinando recursos mucho mayores para reconstruir infraestructura que pudo haberse protegido mediante inversiones preventivas oportunas. La reconstrucción siempre resulta más costosa que la prevención.
En una región como Moquegua, donde la actividad agrícola, la conectividad vial y la infraestructura hidráulica son fundamentales para el desarrollo económico, retrasar las inversiones en gestión del riesgo implica asumir una vulnerabilidad que puede tener consecuencias graves si las condiciones climáticas se intensifican.
UNA RESPONSABILIDAD QUE NO ADMITE DEMORA
El presupuesto para prevención existe. Los recursos fueron asignados. La alerta climática también está sobre la mesa. Lo que hoy falta es acelerar la ejecución.
Con apenas un 21,8 % de avance, el Gobierno Regional de Moquegua tiene la misión de demostrar que la gestión del riesgo no será atendida únicamente cuando ocurra una emergencia.
Porque, cuando lleguen las lluvias, los huaicos o las inundaciones, ya no bastará con explicar cuánto presupuesto quedó sin ejecutar. Y la interrogante de los moqueguanos será ¿Gilia Gutiérrez hizo todo lo posible para prevenir los daños antes de que ocurrieran?












