Presidente de la Comisión Nacional de Riesgo de Desastres del Colegio de Ingenieros del Perú, Luis Morán, advierte sobre la autoconstrucción de viviendas en los conos.
RCR, 11 de agosto 2026.- El 70% de las viviendas en Perú se ha construido bajo esquemas informales, sin la participación de profesionales de la ingeniería. Esta situación incrementa la vulnerabilidad del país ante un eventual terremoto de gran magnitud, advirtió Luis Morán, presidente de la Comisión Nacional de Riesgo de Desastres del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP).
“La construcción de viviendas es crítica porque solamente el 30% de construcción de viviendas tiene formalidad, está bajo un esquema de proyectos inmobiliarios, ya sean privados o sean programas estatales, gubernamentales, pero el 70% es ‘ya tú ve cómo construir tu casa’ y el Estado mira para otro lado. Perú es líder también en la informalidad. Y es una realidad porque somos informales en el transporte, en lo que es el trabajo, y en lo que es vivienda también”, manifestó Morán en Red de Comunicación Regional (RCR).
Autoconstrucción en los conos
Explicó que la informalidad se concentra especialmente en la autoconstrucción de viviendas, una práctica extendida en los conos de Lima y en otras zonas del país. En estos casos, muchas familias levantan sus casas sin estudios técnicos y, en algunos casos, ocupan terrenos expuestos a amenazas naturales.
“El gran problema para nuestro país, como ya se comenta por diferentes fuentes, es donde no ha habido ingeniería, es decir la autoconstrucción”, señaló.
Sostuvo que esta situación está relacionada también con las dificultades que enfrentan las familias para acceder a programas de vivienda. La necesidad de contar con un techo las lleva a buscar terrenos por cuenta propia y, en algunos casos, a recurrir a invasiones y al tráfico de tierras.
Casonas antiguas bajo alto riesgo
A la autoconstrucción se suma otro riesgo en las ciudades de la costa: los antiguos cascos urbanos. El Cercado de Lima, Barrios Altos y el centro de la ciudad de Trujillo, concentran edificaciones con décadas de antigüedad, algunas de ellas con estructuras deterioradas que requieren intervención para reducir su vulnerabilidad.
El ingeniero también llamó la atención sobre las restricciones que enfrentan los propietarios de inmuebles históricos para rehabilitar sus edificaciones. Según explicó, las exigencias vinculadas al patrimonio pueden impedir su demolición, mientras que los costos de restauración dificultan que sean reforzadas adecuadamente.
“A nivel de las ciudades capitales de departamento en las costas, donde hay cascos urbanos muy antiguos, como el centro de Lima, con casonas que tienen a veces más de 100 años”, indicó.
El caso de Barrios Altos
Barrios Altos es uno de los sectores que más preocupa. Allí existen solares, quintas y antiguas viviendas de dos y tres pisos que presentan deterioro, mientras que algunos inmuebles históricos podrían ser recuperados y otros tendrían que ser reemplazados.
“Usted va más hacia los Barrios Altos, donde ya no es zona comercial y simplemente son zonas tugurizadas, donde no hay ningún trabajo de inversión, donde yo creo que un gran programa podría desplazar a todas esas familias llevarlas a un sitio a un complejo habitacional grande, de construcción vertical”, planteó.
Refirió además que hay iniciativas de recuperación del patrimonio que cuentan con financiamiento de Unesco, aunque consideró que todavía alcanzan a un porcentaje reducido de los solares existentes en la zona antigua de Lima.
Ingeniería sismorresistente
Frente a este panorama, el presidente de la Comisión Nacional de Riesgo de Desastres del CIP precisó que el Perú sí cuenta con conocimientos y normas de ingeniería sismorresistente. Destacó la formación de especialistas a través del Centro Peruano-Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID) y la influencia de la escuela norteamericana en las buenas prácticas de diseño estructural.
“Tenemos un código bastante moderno, actualizado y consideramos que las estructuras que han sido diseñadas bajo esos reglamentos, cumpliendo con esos reglamentos, sí deberían soportar las fuerzas sísmicas que se desarrolla durante el minuto, dos minutos que dura un sismo”, afirmó.
El problema, por tanto, no se limita a la capacidad técnica para diseñar edificaciones resistentes. Morán considera que el desafío central está en ampliar esa ingeniería a todo el territorio y, al mismo tiempo, cambiar la respuesta del Estado frente a los desastres.













