Fuente: Nota de prensa
Lima, 18 de agosto 2026.– La Cámara de Comercio y Producción de Piura expresa su preocupación y desconcierto ante las declaraciones del ministro de Desarrollo Agrario y Riego y coordinador de la Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno El Niño, Marco Vinelli, quien ha señalado que no hay tiempo ni presupuesto para ejecutar obras de mitigación frente al fenómeno El Niño.
Entendemos las restricciones de tiempo y presupuesto. Sin embargo, estas no pueden convertirse en razones para reducir la respuesta del Estado a la atención de los daños cuando todavía existen alternativas técnicamente viables para disminuir el riesgo.
Nuestra región ya conoce el costo de El Niño: pérdida de vidas, afectación a la salud, daños en viviendas y cultivos, interrupción de carreteras y servicios, paralización de empresas y fuertes pérdidas para la economía regional. A ello se suma la magnitud del escenario previsto para 2026-2027, que podría superar en intensidad a los eventos de El Niño registrados en 1982-1983 y 1997-1998.
Por tanto, cada intervención que permita reducir la exposición de la población y proteger la actividad productiva debe ser evaluada y ejecutada con carácter de urgencia. Piura no puede resignarse a esperar el impacto para después limitarse a atender sus consecuencias.
En ese contexto, la intervención en Chutuque y Virrilá debe asumirse como una prioridad para la protección de Piura. Mejorar la evacuación de excedentes y reducir el riesgo de inundación no solo significa intervenir puntos críticos: significa proteger a las poblaciones de Sechura y del Bajo Piura, resguardar sus viviendas y medios de vida, y dar mayor seguridad a los maricultores y a una actividad productiva fundamental para miles de familias. Proteger Chutuque y Virrilá es proteger a Piura, su gente y su capacidad de seguir produciendo y desarrollándose.
A esta intervención deben sumarse, con criterio técnico y de emergencia, la instalación de muros móviles de protección; la descolmatación y desvegetación de cauces y drenes; la adquisición de bombas de alta succión y motobombas; y el reforzamiento de los puntos críticos de las defensas ribereñas.
La falta de tiempo no puede convertirse en argumento para no actuar cuando todavía existen alternativas capaces de mitigar los efectos de El Niño.
Piura necesita decisiones, no resignación. Necesita acción, ejecución y sentido de urgencia. Mientras exista una alternativa técnicamente viable para reducir el riesgo y proteger vidas, poblaciones y actividades productivas, el Estado tiene la responsabilidad de evaluarla y hacerla realidad.
Aún hay tiempo para actuar. Lo que Piura no tiene es tiempo que perder.












