RCR, 24 de junio 2026.- El sector agrícola peruano enfrenta varios desafíos que frenan su competitividad: la fragmentación de los productores, la escasa capacitación técnica y el acceso al agua para el riego que sigue siendo insuficiente para una agricultura que depende en un 65% de las lluvias.
Así lo advierte el ingeniero Rubén Carrasco, director ejecutivo de Cultivida, en entrevista con Red de Comunicación Regional (RCR), en el marco del Día del Campesino que se celebra este 24 de junio.
“Nuestra agricultura es muy atomizada. El 95% son unidades productivas de agricultura familiar. En la parte de capacitación técnica, no pasamos el 20% de agricultores capacitados; tenemos que trabajar en forma articulada con el sector privado, con el sector público, para poder llegar a más rincones, capacitar a más agricultores en buenas prácticas agrícolas, manejo integrado de plagas. El SENASA, el INIA y los programas del MIDAGRI tienen que trabajar en forma articulada, no pueden estar trabajando solos porque no vamos a poder cubrir; tenemos una agricultura muy compleja», afirmó Carrasco en RCR.
Pese a su informalidad y fragmentación, Carrasco explicó que la pequeña agricultura sostiene el mercado interno: el 70% de los alimentos que llegan a los mercados mayoristas y supermercados del país proviene de unidades familiares. El sector en su conjunto representa el 22.5% del empleo nacional, lo que convierte cualquier choque climático o político en una amenaza directa a la economía de millones de peruanos.
Frente a estos desafíos, Carrasco afirmó que se necesitan políticas de asociatividad más profundas para hacer más competitivos a los agricultores. Citó como ejemplos a seguir el caso de Norandino, que agrupa a más de mil agricultores que exportan cacao y café a Europa, y subrayó que organizarse permite a los productores negociar mejores precios de venta y menores costos de insumos.
El Niño ya golpea a productores
Sobre la incidencia del Niño costero 2026, Carrasco alertó que los productores de mango ya registran pérdidas por floración deficiente, una situación idéntica a la del 2023, cuando llegaron a perder hasta el 60% de su producción. “Hay otros fruticultores que están preocupados también por esta situación”, añadió.
No hay infraestructura preventiva
Señaló que las zonas más vulnerables de la costa norte ya son conocidas, como las cuencas del río Piura, La Leche, Salas y Cascajal, pero que Perú no ha desarrollado la infraestructura para enfrentarlas: «No tenemos infraestructura para poder soportar a veces un caso como estos».
Citó como modelo exitoso el canal vía de Sullana, construido tras el Niño de 1983, y reclamó replicar ese enfoque en Chosica, Punta Hermosa y otras zonas expuestas a huaycos. La raíz del problema, dijo, es la inestabilidad política: más de siete presidentes en diez años han impedido sostener planes de largo plazo.
Con el cambio de gobierno en curso, Carrasco demandó liderazgo claro y un cronograma concreto de políticas agrarias desde el primer día de gestión. Recordó que el cambio climático también abre oportunidades: cuando El Niño devastó las cosechas de cacao en Ghana y Costa de Marfil en 2024, Perú pudo cubrir parte de la demanda europea.
“Estemos alertas; los agricultores tienen que estar también atentos y preparados, porque pueden venir oportunidades para poder cubrir esas demandas de los mercados donde quizás afecte más este fenómeno del Niño», concluyó.












