RCR, 16 de junio 2026.- El reciente acuerdo entre EE.UU. e Irán no es realmente un acuerdo de paz definitivo, sino un primer paso dentro de una compleja disputa geopolítica en la que confluyen intereses estratégicos, energéticos y militares de alcance global, sostiene el analista internacional Manuel Bernales Alvarado, director del programa «Geopolítica en RCR».
«Es un primer paso, es un acuerdo para suspender las hostilidades. No hay ninguna firma de acuerdo de paz, es un acuerdo para suspender hostilidades entre Irán y EE.UU. y para dar paso a continuar las negociaciones en Ginebra. Y lo nuclear del acuerdo es, como todo el mundo sabe, liberar el tráfico, el tránsito de hidrocarburos por el Estrecho de Ormuz», declaró Bernales en Red de Comunicación Regional (RCR).
Ormuz y el petróleo
Bernales explicó que uno de los elementos centrales del entendimiento es la reapertura del tránsito por el Estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio mundial de petróleo. Añadió que la estabilidad del suministro energético continúa siendo un asunto prioritario para la economía internacional, debido a que los combustibles fósiles seguirán desempeñando un papel predominante durante las próximas décadas.
EE.UU., Rusia y China detrás
El analista indicó además que detrás de las negociaciones están EE.UU., Rusia y China, países con capacidad de influir en la evolución del conflicto. Precisó que China mantiene un interés directo por su condición de principal comprador del petróleo iraní, mientras que Moscú y Washington buscan evitar un escenario de escalada con consecuencias imprevisibles para la seguridad global.
«Detrás de este acuerdo obviamente están las tres grandes potencias. China es el principal comprador de petróleo de Irán y nadie quiere un desbordamiento nuclear», manifestó al advertir que el equilibrio internacional depende cada vez más de consensos entre las principales potencias.
El cálculo de Trump
Otro aspecto relevante, según el internacionalista, es el impacto político interno que este proceso puede tener en EE.UU. «Para el presidente Trump este es un asunto clave para poder ganar las elecciones de término medio en los Estados Unidos y consolidar su liderazgo», afirmó.
El director de «Geopolítica en RCR» señaló también que el proceso refleja las limitaciones actuales del sistema multilateral. A su juicio, tanto las acciones de Rusia en Ucrania como las decisiones adoptadas por la administración Trump han contribuido a erosionar los mecanismos tradicionales de gobernanza internacional.
“Es un juego de poder”
Finalmente, el analista insistió en que abordar este tema desde el punto de vista jurídico y económico resulta insuficiente para comprender el alcance del acuerdo. “No se trata de un asunto de negociación puramente legal o jurídica, sino de un juego de poder, de un asunto geopolítico en su dimensión diplomática», puntualizó Bernales, al advertir que la resolución definitiva de las tensiones en Medio Oriente demandará tiempo y nuevos acuerdos entre los actores involucrados.
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