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IPE: ECONOMÍA CRECIÓ 3.5% EN EL PRIMER TRIMESTRE DEL 2026

Fuente: IPE

  • El sector construcción tuvo su mayor alza desde 2013. Esto fue atenuado por la menor producción de hidrocarburos, debido a la rotura del gasoducto de Camisea, que también impactó en otros sectores intensivos en gas.
  • Ingresos laborales reales, descontando la inflación, aumentaron a su mayor ritmo desde 2007.
  • Hacia los próximos meses, la economía enfrentará riesgos a nivel local, asociados al deterioro de la confianza empresarial por la incertidumbre electoral.

Lima, 16 de mayo de 2026.- La economía peruana creció 3.2% en marzo, por debajo del resultado registrado el mes previo (febrero: 3.7%). Con ello, acumuló un crecimiento de 3.5% durante el primer trimestre de 2026. En paralelo, el empleo total a nivel nacional creció 1.3% en el primer trimestre del año, lo que implicó la creación de más de 222 mil puestos de trabajo; mientras que los ingresos aumentaron a su mayor ritmo desde 2007.

Crecimiento se aceleró pese al impacto de Camisea

En el primer trimestre de 2026, el PBI creció 3.5% respecto al mismo periodo del año anterior. Ello se explicó, principalmente, por un alza de los sectores no primarios (+4.4%), en especial de sectores como construcción y comercio. Esto contrastó con un avance casi nulo (+0.2%) de las actividades primarias ante un deterioro de la producción de hidrocarburos tras la rotura del ducto de Camisea.

El PBI no primario creció 4.4%, superior al crecimiento del trimestre previo (4T2025: +3.8%). Ello estuvo explicado por una aceleración en el sector construcción, que creció 13.3%, su mayor alza desde 2013. En dicho sector destacó tanto la mayor ejecución de obras privadas, reflejada en el incremento del consumo de cemento (+14.4%), y de obras públicas (+11.1%), sobre todo a nivel subnacional. A esto, se sumó un dinamismo en los sectores de consumo, como comercio y servicios. El primero avanzó 4.9% favorecido por una mayor venta de vehículos (+19.1%) en las categorías livianos y pesados en una coyuntura con mayor otorgamiento de crédito vehicular. En tanto, los servicios crecieron 3.1%, favorecido por el desempeño del rubro de restaurantes (+6.1%) por un mayor consumo en todas sus categorías.

Por su parte, la producción primaria tuvo un avance cercano a cero (+0.2%), explicado por la caída significativa en el sector hidrocarburos (-15.4%). Este se redujo tras la rotura del gasoducto de Camisea, que llevó a que durante las dos primeras semanas de marzo la producción de gas natural y líquidos del gas natural fuese casi nula. Ello fue compensado por el avance de la producción minera y de la manufactura primaria. En el primer caso, el crecimiento del sector minero (+1.2%) se explica por un mayor volumen de extracción de cobre, principalmente en la unidad minera Antamina (Áncash); mientras que el incremento de la manufactura primaria (+3.5%) se debe al fuerte crecimiento de la refinación de metales (+13.9%), en especial de cobre.

El IPE estima que el incidente en el gasoducto de Camisea, sumado a su efecto sobre las actividades en manufactura y transporte, habría restado cerca de 0.4 puntos porcentuales al crecimiento del PBI del primer trimestre de 2026. Es decir, sin esta interrupción, la economía habría crecido 3.9% en el trimestre.

Viendo el PBI según los componentes del gasto, se estima que el gasto privado se habría acelerado por el continuo dinamismo de la inversión privada. En el primer trimestre, esta inversión habría crecido 13.8%, alcanzando su mayor alza trimestral desde 2012. Por su parte, el gasto público también creció, aunque con diferencias según componentes. Por un lado, el consumo público asociado a remuneraciones y compra de bienes y servicios creció 9.9%. Por el contrario, la inversión pública se redujo en 1.3%. 

Ingresos a nivel nacional aumentaron a su mayor ritmo desde 2007

En el primer trimestre del año, el empleo total (formal e informal) a nivel nacional creció 1.3%, lo que equivale a la creación de más de 222 mil puestos de trabajo, según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN). El avance fue impulsado principalmente por los sectores vinculados al consumo, como el comercio (+2.7%), que sumó 86 mil nuevos puestos de trabajo; y los servicios (+1.0%), que añadieron 75 mil puestos. En tanto, el empleo en las actividades primarias disminuyó 0.9%, equivalente a 38 mil puestos menos; esta caída se debe, en parte, a un efecto base tras el fuerte rebote del agro en 2025. Según ciudades, el empleo total aumentó en 16 de las 27 principales ciudades del país, entre las que destacan Arequipa (+9.1%), Chachapoyas (+6.1%), Puerto Maldonado (+5.8%), Abancay (+4.9%) y Lima Metropolitana y Callao (+4.7%).

Por su parte, el empleo juvenil (de 14 a 24 años) aumentó 2.1% en el primer trimestre del año (53 mil puestos adicionales). Con ello, registró su mayor avance desde el tercer trimestre de 2019, excluyendo el rebote postpandemia. En contraste, en el grupo de 25 a 44 años, el empleo se redujo en cerca de 118 mil puestos. En tanto, el grupo de 45 años a más sumó 288 mil empleos adicionales.

Los indicadores de calidad del empleo han mejorado en el último año. La tasa de informalidad laboral ascendió a 69.8% en los últimos 12 meses (periodo entre abril 2025 y marzo 2026), un punto porcentual menos que el año previo (70.7%). El subempleo también se redujo, de 43.9% a 41.4%, en el mismo periodo. Además, el ingreso promedio de los trabajadores (formales e informales) aumentó 6.3% en el último año ajustado por inflación. Así, los ingresos crecieron a su mayor tasa desde 2007, excluyendo el rebote postpandemia. Para sostener el dinamismo de los ingresos, se requiere impulsar con mayor fuerza la inversión privada, principal motor del empleo formal y de calidad, junto con políticas que eleven la competitividad laboral.

Perspectivas de crecimiento

Los indicadores adelantados de actividad muestran un avance hacia el segundo trimestre del año. Según las cifras del Comité de Operación Económica del Sistema (COES), la demanda de electricidad creció 4.9% en abril, por encima del ritmo del primer trimestre (+3.0%). Este incremento estuvo asociado a la mayor demanda de electricidad de los sectores vinculados a la inversión (+4.9%), que considera empresas cementeras y siderúrgicas, así como de los hogares y pequeños negocios (+7.5%). De igual modo, el consumo mantendría su dinamismo: el índice de Big Data de Consumo del BBVA creció 13.1% en abril y acumuló seis meses de crecimiento a doble digito. Este dinamismo se sostiene por una aceleración del crédito de consumo y el buen desempeño que mantiene el mercado laboral.

Hacia los próximos meses, la economía enfrenta riesgos internacionales y locales. Entre los choques externos, el impacto en los precios de los combustibles de la prolongación del conflicto en Irán podría deteriorar la capacidad adquisitiva de las familias: la inflación en Lima llegó a 4.0% en abril y se espera que continúe por encima del rango meta durante el resto del año. A nivel doméstico, en abril, la confianza empresarial experimentó una de sus mayores reducciones mensuales de los últimos 20 años y se situó en terreno pesimista debido a la incertidumbre por el proceso electoral. Hacia la segunda mitad del año, el crecimiento de la inversión privada estará sujeto a los resultados de la elección y su impacto sobre estas expectativas y otras variables como el tipo de cambio, el riesgo soberano y el flujo de capitales.

El IPE presentará la actualización de sus proyecciones macroeconómicas en julio de 2026, en el cual se incorporará el balance de riesgos que enfrentará la economía entre 2026 y 2027.