RCR, 04 de mayo de 2026.- El exviceministro de Prestaciones y Aseguramiento en Salud, Herberth Cuba García, advirtió que el proceso de evaluación del Servicio Rural Urbano Marginal en Salud (SERUMS) atraviesa una crisis estructural: 38 mil profesionales de la salud compiten por apenas unas 7 mil plazas, dejando a más de 32 mil sin posibilidad de acceder al sistema, ni de postular a becas o continuar estudios en el extranjero.
“Estamos frente a una cifra récord de 38 mil profesionales titulados y colegiados que compiten por cerca de 7.200 plazas. La ley exige haber realizado el SERUMS para acceder a beneficios del Estado, pero el propio Estado no puede garantizar esas plazas. ¿Qué ocurre entonces con quienes no acceden? Más de 32 mil profesionales quedan impedidos de trabajar en el sector público, de postular a becas o continuar su formación en el extranjero. Es una obligación que beneficia a una minoría y discrimina a la mayoría de postulantes”, declaró Cuba en Red de Comunicación Regional (RCR).
“No es posible que los profesionales que no alcanzan una plaza queden sin la constancia del SERUMS y, en la práctica, en una ‘muerte civil’, sin poder ejercer su profesión en un país donde el 95% de la atención médica es pública”, añadió.
Un modelo desfasado
El problema no es nuevo, pero se ha agudizado. Cuba recordó que la norma que regula el SERUMS data de 1981, cuando el país tenía menos profesionales de los que requería. Hoy el escenario es inverso: la oferta supera la capacidad de absorción del Estado. En consecuencia, cada año se acumulan miles de egresados que no logran cumplir con el requisito, generando un cuello de botella que bloquea su inserción laboral.
“Lo que se ha configurado es un problema inconstitucional. Se obliga a los profesionales a trabajar incluso bajo modalidades sin remuneración para obtener una constancia que el propio Estado no puede garantizar. Es una barrera de acceso al mercado laboral, porque se exige un documento que el Estado no puede proveer en condiciones suficientes”, enfatizó Cuba. Añadió que, en algunos casos, los profesionales deben cubrir sus propios gastos, lo que agrava la precariedad.
Déficit de médicos y psicólogos
La paradoja es aún más evidente cuando se contrastan estas cifras con las brechas del sistema sanitario. “El Perú necesita alrededor de 80 mil médicos, pero apenas tiene 40 mil. Es decir, falta cubrir una brecha de 40 mil profesionales”, explicó. La escasez no se limita a médicos: enfermeras, obstetras y otros especialistas también son insuficientes.
“En el caso de salud mental, el déficit es dramático. El país cuenta con 66 mil colegios públicos; si se asignara al menos un psicólogo por institución, se necesitarían 66 mil profesionales. Sin embargo, el SERUMS apenas incorpora unos 1.200 psicólogos al año”, precisó. Para Cuba, esta contradicción evidencia un problema de planificación: el Estado forma y requiere profesionales, pero no genera las condiciones para integrarlos de manera efectiva al sistema.
Fuga de talento al extranjero
Ante este escenario, la consecuencia inmediata es la migración. “Hay un alto porcentaje de profesionales que se van al extranjero”, señaló. Países como Italia, España, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos han incrementado la demanda de personal de salud, ofreciendo mejores condiciones laborales y oportunidades de especialización que el Perú no logra garantizar.
“El Perú forma profesionales, pero no los retiene. Los jóvenes buscan desarrollo profesional, estabilidad y mejores ingresos, y eso lo encuentran fuera. Mientras aquí enfrentan trabas para iniciar su carrera, en otros países tienen rutas claras de inserción laboral”, sostuvo.
Avances insuficientes
Pese a la gravedad del problema, se han registrado algunos avances en los últimos años. Se ampliaron plazas, se eliminó un examen que no respondía a las necesidades del país y se ajustó el proceso de evaluación al perfil ocupacional requerido en cada región. Sin embargo, estas mejoras han resultado insuficientes frente al crecimiento sostenido de postulantes. “No basta con ajustes parciales si no se resuelve el problema de fondo: la falta de plazas y la rigidez de un modelo que ya no responde a la realidad actual”, concluyó Cuba.













