RCR, 25 de abril 2026.- La Amazonía peruana atraviesa un proceso silencioso de migración juvenil que, ante la falta de oportunidades, está despoblando las comunidades rurales, en medio del avance de las economías ilegales, advierte el ecologista David Landa, miembro del colectivo “Moyobamba 500 años”.
“Como las oportunidades son mínimas en sus lugares de origen, la gente joven tiene que vivir, y las ciudades intermedias se presentan como polos magnéticos de atracción, donde hay una oferta de relativo bienestar. Comenzando por las mujeres y luego los varones, salen de sus comunidades para incorporarse a actividades económicas en las ciudades”, expresó Landa en la secuencia Reflexiones Amazónicas de Red de Comunicación Regional (RCR).
Comunidades envejecidas y territorios en riesgo
Desde Moyobamba, en la región San Martín, explicó que la migración de los jóvenes no solo reduce la población activa, sino que también debilita la capacidad de organización y defensa de los territorios. Como ejemplo mencionó el caso de Condorcanqui, en la región Amazonas, donde los territorios abandonados son ocupados “por actividades ilegales, la minería ilegal, y vienen los asesinatos”.
Asimismo, sostuvo que la despoblación juvenil en las comunidades amazónicas rompe la transmisión del conocimiento ancestral y se diluye la sabiduría vinculada al uso de plantas y al manejo del entorno. A ello se suma la ausencia de relevo generacional en el campo, lo que agrava aún más la fragilidad de estos espacios.
Las brechas invisibles en la Amazonía
En ese contexto, Landa vinculó este éxodo juvenil con lo que denomina las “brechas invisibles” de la Amazonía, una serie de problemas estructurales que no están siendo resueltos de modo adecuado por parte del Estado.
“La Amazonía en su conjunto sigue siendo pensada desde Lima y desde los organismos internacionales, principalmente como un objeto de conservación y no como un territorio habitado. Los planes se concentran en el bosque y olvidan a la gente que lo habita”, aseveró.
En esa línea, Landa se refirió a las 7 brechas invisibles, entre ellas destacó que “hay un vaciamiento silencioso de la juventud en las comunidades”, junto a la existencia de “territorios que nadie protege porque no están en inventarios”. A ello se suma el deterioro de las condiciones básicas de vida: “cuando colapsa la pesca fluvial, colapsa también la nutrición”, mientras que en el plano social advierte que “no hay esperanza en las comunidades; la salud mental está afectada por falta de esperanzas”.
Además, afirmó que hay “las ciudades amazónicas crecen sin planificación y nadie lo está midiendo”. Este escenario se agrava con riesgos globales aún poco atendidos, ya que “la Amazonía es una zona ciega frente a futuras pandemias”.
Creación de la Universidad Tecnológica de Alto Mayo
Frente a este escenario, destacó la reciente creación de la Universidad Tecnológica de Alto Mayo como una oportunidad para revertir la migración juvenil mediante una formación profesional vinculada al territorio. Indicó que este proyecto busca alinear la educación con el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, generando capacidades locales que permitan a los jóvenes desarrollarse sin abandonar sus comunidades.
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