RCR, 7 de agosto 2026- El exviceministro de Energía y Minas, Pedro Gamio, sostiene que el retorno de Oliver Stark a la presidencia del directorio de Petroperú contribuirá a mejorar la calificación de riesgo de la empresa estatal y generará un escenario más favorable para avanzar en la reestructuración de su deuda superior a US$ 6.000 millones.
Señaló que la nueva etapa debe apoyarse en criterios técnicos y en el trabajo del reestructurador internacional para recuperar la confianza de los mercados.
“El resultado del nombramiento del señor Oliver Stark va a traer una mejor cotización a nivel internacional de los bonos de Petroperú. Gradualmente, Petroperú va a recuperar una mejor calificación de riesgo y eso va a crear las condiciones para que, bajo evaluación del reestructurador internacional, se plantee una figura que ayude a reperfilar la deuda para ganar unos años de oxígeno y la empresa pueda recuperar su punto de equilibrio técnico y económico”, afirmó Gamio en Red de Comunicación Regional (RCR).
Las primeras medidas
Indicó que el nuevo directorio deberá concentrarse en ejecutar la reestructuración integral de la empresa estatal y trabajar de manera coordinada con el equipo especializado contratado para ese proceso. A su juicio, el objetivo es estabilizar la situación financiera y reducir la presión que hoy ejerce el elevado endeudamiento sobre las operaciones de Petroperú.
“Las primeras medidas son dejar trabajar al reestructurador internacional, prescindir de activos que no son considerados necesarios, seguir adelante con la reestructuración de la empresa, buscar formas que permitan el ingreso de capital privado, que la ley permite para asegurar que no haya incidencia política, y reperfilar la deuda, porque en el corto plazo se siente la presión sobre la operación económica y financiera de la empresa”, manifestó Gamio, exmiembro del directorio de Petroperú.
Riesgo para el Estado
Además, advirtió que una eventual quiebra de Petroperú tendría consecuencias para el Estado peruano debido a los compromisos asumidos con los acreedores internacionales. En ese sentido, exhortó al ministro del MEF, Elmer Cuba, a considerar las conclusiones del reestructurador internacional antes de adoptar decisiones sobre el futuro de la empresa estatal.
“Es muy importante que el ministro Elmer Cuba escuche el informe del reestructurador internacional, porque ahí se va a confirmar lo que hace tiempo decíamos: no se puede abandonar a Petroperú porque si quiebra la empresa, el Estado peruano tendrá un problema mayor con los bonistas internacionales”, enfatizó.
El exviceministro precisó que la deuda de Petroperú asciende, en números gruesos, a más de US$ 6.000 millones, monto que obliga a fortalecer la capacidad operativa de la empresa para mejorar su rentabilidad. Agregó que uno de los desafíos será optimizar el funcionamiento de la nueva refinería y alcanzar el 100% de su capacidad de producción.
Activos y socios privados
Respecto a la venta de activos, Gamio señaló que Proinversión ya había identificado bienes que no resultan indispensables para la operación de Petroperú. Sin embargo, aclaró que una eventual venta de terrenos o incluso del edificio institucional que tiene la empresa en San Isidro solo tendría un efecto simbólico para fortalecer las finanzas de la empresa.
Añadió que Petroperú también necesita incorporar socios privados de primer nivel que aporten capacidad técnica y financiera para recuperar posiciones en el mercado, especialmente en proyectos estratégicos como el almacenamiento de combustibles en Lima y el desarrollo de operaciones en la selva norte.
Resistencia al cambio
Sostuvo que el proceso de reestructuración enfrentó dificultades durante la gestión anterior debido a las tensiones entre Proinversión y el directorio saliente, situación que incluso impidió que se concretara un crédito por US$ 2.000 millones destinado a financiar la compra de combustibles. Afirmó que esas diferencias frenaron decisiones clave para la recuperación de la empresa estatal.
Asimismo, consideró que el gobierno de Keiko Fujimori debe respaldar una gestión eminentemente técnica de Petroperú, fortalecer la cultura corporativa y dejar atrás las malas prácticas que, según afirmó, deterioraron la confianza en la empresa estatal.
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