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SEGUNDA VUELTA EN LO FISCAL

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Podríamos decir que los tributos también juegan su segunda vuelta.  En las propuestas vigentes nada claro se ve en el panorama fiscal.

Por un lado se pretende simplificar los tributos, generar una Administración más amigable, permitir una suerte de amnistía por los dos primeros años de actividades de una Mype, ampliar la base de contribuyentes, entre otras ideas; por el otro lado radical, se anuncia el eliminar exoneraciones, revisar los Contratos de Estabilidad Tributaria, reformular la Constitución (que implica obviamente revisar el artículo 74° de ella, que plantea una serie de principios tributarios constitucionalizados), crear un Impuesto a la Riqueza, entre otras medidas.

Mucho slogan y alto ruido, pero poco se aterriza en el cómo desarrollar las medidas propuestas, que en verdad carecen -en ambos lados- de una coherencia programática, de pasos claros a seguirse, en base a soluciones técnicas y que respeten la seguridad jurídica.

Vivimos una época donde el contribuyente de a pie, viene sufriendo los embates de la pandemia y de la crisis económica, donde al parecer el Estado no logra conjugar ambos factores, para evitar el colapso del país. Un Estado que aparecería como un mal gestor no puede seguir imponiendo -a futuro- sus deficiencias gerenciales, como se pretendería en uno de los grupos políticos en pugna, a través de estatismos y verticalidades.

Y la verdad es que no hay que esperar qué va a hacer el nuevo gobierno que se elija. Desde ya, las empresas exigen a gritos –pero cual “palabra del mudo”- apoyos en lo tributario, y no que se les trate como si estuviéramos en el 2019, sin fraccionamientos ni aplazamientos especiales, con inmisericordes cobranzas coactivas o multas leoninas. Las empresas Mypes, no dan más señores.

Es verdad que por el otro lado el Estado debe recaudar. Pero el dilema es si actuando como está hoy tendrá contribuyentes con liquidez para sobrevivir y seguir con sus empresas en marcha. ¿O quizás, el plan maquiavélico es seguir una idea de que ya no existan, para que el Estado se imponga bajo subsidios que hipotequen el futuro de esas Mypes?.

Los avisos que se escuchan de mayor recaudación en los últimos meses,  parecieran sólo justificantes para no tomar acciones de apoyo a esas Mypes que están sucumbiendo. Y los anuncios paralelos electorales o electoreros, son visiones que sólo incrementan la angustia, porque corresponden a solo teorías sin aterrizar, y que no solucionan el dilema del hoy.

La verdad sea dicha; la mejor recaudación hay que entenderla principalmente por la Minería que está aprovechando de los buenos precios internacionales de los metales para seguir exportando. Y en buena hora ello. Pero no es la Mype la protagonista de tales repuntes.

En conclusión: no hay que esperar los resultados de una segunda vuelta. La acción debería ser inmediata en materia tributaria. Y cuando elijamos, pensemos en que el valor supremo de lo tributario, que es una herramienta para el bienestar económico de una Nación y la justa redistribución de lo recaudado, es el respeto a la predictibilidad, en un país donde se necesita crear una confianza permanente en el empresariado, que invierte, la suda,  apuesta y genera puestos de trabajo.

Por eso, la segunda vuelta tributaria no es el anunciado 6 de junio, sino hoy. El empresariado no puede esperar.

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