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NIÑO COSTERO 2026: ARQUITECTA DE LA UNI ADVIERTE RIESGOS EN VIVIENDAS DE LA COSTA Y RECOMIENDA PROTEGER TECHOS ANTE LLUVIAS INTENSAS

  • Directora de la Escuela Profesional de Arquitectura, Janeth Hernández, sostiene que Lima no soportaría lluvias intensas por falta de drenaje pluvial.

RCR, 24 de agosto 2026.- La arquitecta Janeth Hernández King, directora de la Escuela Profesional de Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), advirtió que las viviendas de la costa afrontan una mayor vulnerabilidad ante las lluvias intensas previstas por el Niño Costero 2026, debido a que no fueron diseñadas para soportar precipitaciones de esa magnitud y carecen de una adecuada canalización de aguas pluviales.

“Lima no soportaría lluvias intensas por dos motivos: porque no fue diseñada para resistir precipitaciones pluviales intensas. No tiene una red de alcantarillado o de canalización de aguas pluviales. No puede estar junta con la del desagüe porque la red de desagüe se calcula para un volumen de agua. Ese volumen se incrementa abruptamente y vamos a tener serios problemas como los que han pasado en las zonas que tienen mayor depresión. Por diferencia de presión, salta el desagüe y se mezcla con el agua de la lluvia que se ha empozado y viene el problema que hubo en Villa El Salvador y Chorrillos”, afirmó Hernández en Red de Comunicación Regional (RCR).

La especialista explicó que esta vulnerabilidad se relaciona también con la poca cultura de protección de techos que existe en la costa, a diferencia de las zonas altoandinas, donde las viviendas suelen estar más adaptadas a las precipitaciones.

Recordó que la reciente DANA en Lima provocó una lluvia cuya cantidad en un solo día equivalió a lo que históricamente se presenta durante un año, afectando principalmente a las zonas bajas en Lima Sur.

Acciones inmediatas

Ante este escenario, Hernández recomendó a las familias identificar los puntos vulnerables de sus viviendas y adoptar medidas de mitigación antes de que comiencen las lluvias. “Identifiquen su vivienda. Si estuvieran, por ejemplo, como en el caso de Chorrillos o Villa El Salvador, búsquense sacos de arena inmediatamente. Apenas empiecen las lluvias, colóquenlos como barreras para mitigar. Eso es mitigación. No es eliminar, pero sí es evitar que se dañen sus pertenencias”, sostuvo.

También planteó intervenir los techos planos mediante soluciones sencillas que permitan evacuar el agua acumulada. “Miren sus techos, busquen tener, aunque sea, algunos elementos de desfogue, unas gargolitas, unos tubitos de PVC para que conduzcan el agua hacia el exterior, poner algunos techos provisionales, algunas coberturas inclinadas que de repente pueden ser temporales”, señaló.

Indicó que las medidas deben ejecutarse antes de la emergencia, especialmente en las viviendas con azoteas y parapetos que podrían acumular grandes volúmenes de agua. “Si estos no tienen algún sistema de desfogue, pensar que esto podría convertirse como una suerte de gran piscina y generar una sobrecarga en este techo. Esas serían las mínimas recomendaciones que estaría dando para qué hacer ante este riesgo inminente”, afirmó.

Viviendas en zonas de riesgo

Hernández señaló que el peligro no depende únicamente de las características de la construcción, sino también del lugar donde se encuentra emplazada.

Advirtió que las viviendas ubicadas cerca de quebradas, cauces de huaicos, zonas de deslizamientos o depresiones presentan un riesgo mayor y, cuando sea posible, sus ocupantes deberían evaluar su traslado. La falta de planificación y de un mapeo nacional actualizado de cuencas y valles dificulta, según dijo, identificar con precisión los espacios seguros para la expansión urbana y rural.

Cuestionó además que se continúe edificando en lugares que ya fueron afectados por anteriores eventos climáticos. “Hay sitios que ya han sido detectados, otros que anteriores fenómenos del Niño, de 1983, del 1997, hemos tenido aluviones y vuelven a construir allí. No hay un control estricto de decir, aquí ya no se puede volver a construir”, aseveró.

Protección en zonas rurales

En las zonas altoandinas, Hernández explicó que el principal riesgo puede estar en las cubiertas de calamina, debido a que muchas permanecen sostenidas con piedras y podrían desprenderse ante los fuertes vientos. “La primera recomendación sería, en ese sentido, de que busquen fijar sus calaminas para que no vayan a alzarse con los vientos, porque estos están, vuelvo a repetir, muchos de los casos sostenidos solamente con piedras”, indicó.

La arquitecta sostuvo que la prevención debe involucrar a las comunidades y a los gobiernos locales, especialmente en poblaciones alejadas con limitada asistencia técnica. Citó su reciente experiencia en el anexo de Carhuapacha, Junin, tras el reciente sismo que afectó Chupaca, donde comprobó las dificultades de acceso, y planteó que los pobladores, municipalidades, gobiernos regionales y el Estado articulen información sobre los riesgos para establecer respuestas concretas. Añadió que la UNI y la academia pueden contribuir con asistencia técnica, incluso a distancia.

Ver entrevista completa:

EDIFICACIONES EN RIESGO FRENTE A LAS PRECIPITACIONES POR EL FENÓMENO EL NIÑO