LORETO: PACIENTES HOSPITALIZADOS Y EN CAMAS UCI ESTÁN GRAVES CON COVID-19 POR AUTOMEDICARSE CON DEXAMETASONA

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin

Fotografía: caaap

RCR, 25 de enero de 2021.- Juan Carlos Celis, médico infectólogo y presidente del comité de expertos sobre COVID 19 en Loreto, advirtió que la mitad de los pacientes hospitalizados y en camas UCI, en Iquitos, están graves por automedicarse con dexametasona. Expresó además que el Ministerio de Salud se está demorando en repartir pulsioxímetros, al considerar que son importantes para detectar con anticipación un agravamiento del coronavirus. 

“Este tema de la dexametasona es una emergencia nacional. Si alguien investigara en Lima y en Huánuco, se encontraría que la gente se está matando con dexametasona. El presidente debería salir a decir que algo está pasando acá, que está matando gente y hemos identificado a un enemigo con el que sí se puede luchar, porque se puede prohibir que en las farmacias eso se prescriba”, dijo a través de Red de Comunicación Regional (RCR).

Señaló que “la gente en las comunidades sabe qué es dexametasona, porque es un medicamento que lamentablemente en el Perú lo hemos usado mal”. “Por ejemplo, en el Perú, si tú preguntas a 20 personas te vas a encontrar que si tiene un dolor de garganta o bronquitis todos van a la farmacia y se aplican la famosa triple y como eso los ha calmado siempre, están haciendo lo mismo con el coronavirus creyendo que es una simple gripe y esa dexametasona termina matando más gente”, expresó.

“Se debería realizar una campaña masiva—enfatizó—para que la gente no se automedique y con eso podríamos evitar un 50% de ocupación de camas UCI y hospitalizados. Y eso no se está dando cuenta el ministerio y si se ha dado cuenta no lo esta poniendo el punche necesario. Hay mucho trabajo comunicacional que hacer, para no seguir este aumento que es una recta hacia arriba en la segunda ola nacional”.

Sobre la prevalencia de casos en jóvenes y adolescentes, informó que “hay un detalle que no se menciona”. “En Loreto tengo 33 hospitalizados, de esos 33 hospitalizados 17 se han automedicado e incluso el médico les ha prescrito en forma equivocada dexametasona y prednisona. Eso quiere decir que, de mis 33 camas, la mitad no debería estar hospitalizado debería estar en su casa. Incluso entre los pacientes de UCI, la mitad se ha puesto dexametasona”, observó.

“No se puede salvar a todas las vidas, pero hay un grupo de gente que se puede salvar si nosotros hiciéramos una campaña masiva y educativa sobre estas dos olas que esta matando más gente, que es gente que se va a la farmacia, se pone la ampolla y la dexametasona cuando se usa en esos primeros tres o cuatro días de la enfermedad, lo único que estás haciendo es literalmente matarte solo. Aquí en la región se esta haciendo una campaña masiva contra el enemigo que son los corticoides y ahí se pueden salvar otro grupo de pacientes”, indicó.

Sostuvo que “la idiosincrasia tiene muchísimo que ver”. “Yo atendí a viajeros de Estados Unidos y ellos son reacios a recibir medicamentos. En cambio, acá nosotros somos todo lo contrario, si a un paciente le recetas paracetamol se siente ofendido, quiere que le des antibiótico y eso está haciendo mucho daño. Esa idiosincrasia nos está costando ser el país con la mayor tasa de mortalidad del planeta”, afirmó.

Ministerio de Salud se demora en repartir pulsioxímetros

Subrayó que “el martes tenemos nuestra primera reunión con el gobernador, pero ya le hemos alcanzado algunos puntos que son claves”. “Esta enfermedad no tiene tratamiento, y debemos evitar ponerles esperanzas a las personas en los primeros cinco o siete días, porque no hay nada en el mundo que cambie eso. Los kit covid que estamos sugiriendo han dado mucho éxito en otros lados, mascarilla y pulsioxímetro, y alcohol gel. Un pulsioxímetro por barrio o por comunidad salvaría mas vidas, porque es una especie de detector de covid, que te avisa tres días antes de que tú te agraves”, resaltó.

“El Ministerio de Salud—dijo—ahora está repartiendo pulsioxímetros, pero es un esfuerzo tan mínimo que demora. Nosotros estamos exigiendo que sea inmediato, que se haga una compra urgente para abastecer, porque no estamos pidiendo uno por persona. Así como quieren comprar dos plantas por 10 millones, cómprense 100 mil pulsioxímetros para repartir a familias, a barrios y a comunidades, porque ese aparato salva vidas. Nuestro kit debería ser una cartilla advirtiendo no usar corticoides, dar su pulsioxímetro enseñándole como se debe usar y dando información donde debe ir. Con esas tres cosas se pueden salvar el 30% de vidas”.

“La cartilla—expresó—tiene que ir con nombre propio, no usar dexametasona porque es peligro de muerte, incluso tratando de traducir a las lenguas de la región, seguidas del uso del pulsioxímetro y si esta menor a 95 cambiar de plan e ir a un centro de salud porque es probable que requiera en los siguientes dos días de oxígeno. La atención primaria no es usar azitromicina ni ivermectina, la atención primaria es informar, advertir del uso de corticoides y uso de pulsioxímetro”.

Aseveró que “el trabajo comunicacional no se ha dado como corresponde, no se trata de hacer una conferencia de prensa, de hacer un spot en redes sociales, se tiene que hacer una campaña masiva, que se pueda comunicar en los barrios. En todos lados tiene que llegar un mensaje único, pero hasta este mensaje único no es posible, porque dentro del Ministerio de Salud están divididos, no le hacen caso a su comité de expertos y ahí se genera este desorden que estamos viviendo”, apuntó.

“Hay dos temas que se han olvidado mucho durante toda la pandemia. Hay tres olas. La primera ola es la ola viral que va a matar a muchas personas en todo el mundo, pero acá hay dos olas que se suman: hay una ola de desinformación que mata gente también y hay una ola de sobre medicación, sobre todo el uso de la dexametasona en la comunidad, que está matando a otro grupo de gente también”, indicó.

“Existe otra ola de la desinformación. Anteayer una señora decía: doctor, yo no quiero ir al hospital, porque ahí he visto que la gente se muere. Entonces, yo le muestro una foto y le digo, señora, tenemos un hospital modular, ahí tenemos camas con oxígeno, necesito que vayas temprano, porque si la gente va temprano tiene mas posibilidades de salvarse, pero si usted va agitando o saturando 70% o 80% ya no vamos a poder hacer mucho”, remarcó.

En Loreto la dinámica viral ha cambiado

“En Loreto—subrayó—siguen aumentando los casos, pero no tenemos explosión ni sobresaturación de casos. Tenemos un módulo COVID de 150 camas, de los cuales estamos ocupando solo 22. El sitio crítico, como siempre en todo el Perú, son las unidades de cuidados intensivos, actualmente solo tenemos una cama libre de las 15 que se han habilitado y siempre está al borde de la capacidad total”.

“En el resto de la ciudad, seguimos viendo muchísimos casos nuevos de personas que no se han infectado todavía. Es decir, lo que estamos viendo es a todas las personas que no se infectaron en el primer tsunami de casos y ahora se están infectando a una gran velocidad. Por eso es que estamos convencidos de que existe una nueva variante aquí. No sabemos si es la de Manaos o del Reino Unidos o de repente una variante propia, pero la dinámica viral ha cambiado mucho de la que ya conocíamos”, detalló.

“Si bien es cierto, no hay más fallecidos, no creemos que sea una nueva cepa más mortal o más agresiva, pero sí, como han reportado en todo el mundo, es una cepa que se disemina más rápido. ¿Cómo? Es decir, si antes este virus hacia que por la nariz se pueda eliminar 10 virus por hora, pues ahora puedes eliminar mil virus por hora y eso hace que se vuelva más contagioso para las personas que están cerca de ti. Hay un 20% en Loreto que falta por infectar, que son 200 mil habitantes. Estamos viendo una nueva dinámica en el virus, que es más rápido y ágil, se contagia mejor, y esta haciendo que se estresen todos los sistemas de salud”, indicó.

Señaló que “en este módulo toda cama tiene un concentrador de oxígeno, que da hasta 10 litros por minuto, los casos leves y moderados se pueden manejar con eso”. “Tenemos dos plantas de oxígeno que abastecen suficiente para esas 150 camas, y lo mismo esta pasando con las provincias que se han abastecido con pequeñas plantas concentradoras. Mi problema no es tener oxígeno, mi problema es que la gente no esta entendiendo que tiene que venir temprano, no esperamos estar colapsados para entender recién eso, porque hay muchas vidas que se pueden salvar”, precisó.

Respecto a la atención en las comunidades alejadas, indicó que “si antes teníamos 200 balones de oxígeno, hay más de mil que se han repartido”. “Muchas provincias tienen concentradores de oxígeno que están salvando mucha gente. Por ahora no hay un colapso en las comunidades nativas y son pocos casos, la mayoría son en las ciudades: Iquitos, Requena, Contamana, ahí es donde se ven cantidad de casos”, agregó.

“La ivermectina—dijo—nos distrae mucho, nosotros vimos demasiados fallecidos, gente que tomo invermectina quincenal y diariamente, e igual fallecieron. Esa ivermectina les daba una falsa esperanza, que hacía que lleguen tarde, o que se confiaran, en vez de comprarse un pulsioxímetro, estar atentos a su saturación, saber si están en fase 1 o fase 2, que son conocimientos claves que debe tener un ciudadano. Deberíamos concentrarnos más en informar sobre las fases, más en informar sobre no automedicarse, no usar corticoides en la primera fase. Estoy seguro que eso salvaría más vidas que un millón de ivermectinas”.

“Como estamos ante un virus nuevo, que no conocemos bien, nuestro temor es que se vaya a desbordar. Pero la realidad se impone y no es lo que estoy viendo en el día a día. Por ejemplo, Loreto tiene un millón de habitantes, ingresan a hospitalización dos o cuatro al día y se van también de alta dos o tres, no veo una explosión de casos. Algo de eso tiene que ver esa inmunidad colectiva que alcanzamos, que no es una meta”, manifestó.

“Creíamos—apuntó—que habíamos llegado a la inmunidad de rebaño, pero este 20% ahora se está contagiando rápido y está ocasionado una especie de miniola, pero es imposible predecir como se va a comportar este virus dentro de las siguientes dos semanas. Nosotros esperamos tener una ola pequeña, por lo que estamos viendo ahora, y no llegar al extremo que ha llegado Manaos que ya superó su hospitalizados de su primera ola”.

“La buena noticia—comentó—es que hemos podido contar con uno 15 probables (reinfectados), pero están más leves que el episodio anterior. Es decir, tuvieron la vez pasada, de repente, una neumonía que se hospitalizó y se curó, pero lo que están teniendo ahora es como si fuera una gripe, o sea se están manejando en casa. Por ejemplo, tengo dos trabajadores que se han reinfectado y ahora están en sus casas con un cuadro leve”.

“Las reinfecciones por ahora no representan un problema para los hospitales, porque no se están hospitalizando graves, al menos acá en Iquitos, porque si se hospitalizaran los reinfectados, estaríamos muy mal, porque bastaría con 1% de reinfectados de un millón, tendríamos una gran cantidad de personas hospitalizadas y eso sí sería un colapso”, dijo.