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EL NIÑO 2026 AMENAZA LA AMAZONÍA PERUANA CON SEQUÍAS E INCENDIOS FORESTALES Y PONE EN RIESGO LA AGRICULTURA, ADVIERTE ECOLOGISTA DAVID LANDA

RCR, 11 de octubre 2026.- El Niño 2026 también amenaza a la Amazonía peruana con sequías prolongadas, incendios forestales y una reducción de la productividad agrícola, además de poner en riesgo la seguridad alimentaria de las comunidades ribereñas.

Así lo advierte el ecologista David Landa, integrante del Colectivo Moyobamba 500 Años, que analizo los riesgos del Niño Costero 2026 en las regiones amazónicas del país.  “En el bioma amazónico, al que pertenece la Amazonía peruana, El Niño provoca grandes sequías y, al parecer, el evento del 2026 será muy intenso y grave, con consecuencias notables. La primera será la disminución de las lluvias y de los caudales de los ríos. En 2004 ya vimos lo que ocurrió en Brasil y en parte de la Amazonía peruana, donde la reducción de los caudales fue desastrosa. Ahora creo que la situación podría ser aún peor, lo que afectará a las comunidades”, afirmó Landa en la secuencia Reflexiones Amazónicas, de Red de Comunicación Regional (RCR).

Explicó que la disminución de las lluvias podría reducir los caudales de los ríos y provocar estrés fisiológico en los bosques, con consecuencias para el equilibrio climático.

“Va a haber como consecuencia un estrés fisiológico de todo el bioma, con la reducción incluso del crecimiento de las plantas. Si pierden muchas hojas y tienen muy poca captación de agua en el suelo, incluso puede llegar a la mortandad forestal. Eso cambiaría los ciclos benéficos de captura de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, pasando los bosques a ser emisores de estos gases”, afirmó.

Incendios forestales y pérdidas agrícolas

También alertó sobre el peligro de incendios forestales debido a la sequedad de la vegetación. Atribuyó parte del riesgo a las actividades humanas, especialmente las quemas, y cuestionó la falta de control sobre la ocupación del territorio en la región San Martín. “El otro riesgo es el de los incendios forestales, debido a la extrema sequedad de la vegetación. Muchos pueden ser provocados por la actividad humana, especialmente ahora que en la región San Martín tenemos una gran afluencia de población por la inmigración desordenada, que no ha sido controlada por el Estado”, advirtió.

En el ámbito productivo, explicó que la falta de humedad puede alterar la floración de cultivos como el cacao, el café y la palma, y reducir sus rendimientos. La caída de los caudales también puede alejar los recursos pesqueros de las zonas habituales de captura, con efectos sobre la alimentación y los ingresos de las comunidades ribereñas. A ello se suman las dificultades de navegabilidad y abastecimiento cuando los ríos pierden profundidad.

“En términos económicos, de una manera leve, puede afectar más o menos entre 500 y 1.000 millones de soles al Perú. Si es una afección grave, puede ir entre los 1.500 y 2.500 millones de soles; pero si es extremo, ojalá que no sea, pero tal parece que sí, vamos a tener una afección económica de más o menos el orden de los 5.000 millones de soles”, estimó.

Alteración del ciclo hidrológico

Landa sostuvo que la sequía podría afectar también el ciclo hidrológico de la Amazonía, debido a la reducción de la evapotranspiración, proceso mediante el cual el agua pasa del suelo y la vegetación a la atmósfera. Advirtió que esta alteración comprometería los llamados “ríos voladores”, flujos de humedad atmosférica que transportan agua hacia otras regiones del continente.

“Esto es quizás uno de los problemas más graves, puesto que al producirse todo aquello que he mencionado anteriormente, el estrés hídrico, no se va a generar la evapotranspiración de modo normal como había antes. Esto ya tiene una afección continental, incluso al norte de Argentina, el sur de Brasil y todo Paraguay”, manifestó.

Falta de prevención estatal

El ecologista cuestionó la capacidad del Estado para anticiparse a los impactos del fenómeno climático. Señaló que, aunque el EFEN emite alertas, no observa una respuesta articulada para preparar a las poblaciones y las zonas productivas de la Amazonía peruana.

“El Estado es reactivo en Perú, no conozco casos en que sea realmente predictivo, o sea, que esté antelándose a los problemas. Vemos que están lanzando las alertas, pero en ningún momento tenemos otro segmento del Estado que está captando esas alertas y previendo las cosas”, afirmó.

Landa sostuvo que la prevención requiere identificar las zonas vulnerables y organizar con anticipación el acopio de combustible, alimentos y medicinas. También planteó intervenir en los drenajes y canales de riego, especialmente en las zonas arroceras, para reducir los efectos de la sequía sobre la producción.

Lecciones de Ecuador y Colombia

El integrante del Colectivo Moyobamba 500 Años citó los casos de Ecuador y Colombia para advertir sobre los riesgos que enfrentan los sistemas energéticos dependientes de la generación hidroeléctrica cuando disminuye la disponibilidad de agua.

“Ecuador y Colombia han sufrido graves impactos económicos por El Niño. En el caso ecuatoriano, hubo un episodio que golpeó severamente la economía y afectó negativamente alrededor del 20 % de su PBI. Además, han afrontado periodos prolongados sin energía eléctrica porque su abastecimiento dependía fundamentalmente de la generación hidroeléctrica. Colombia también ha enfrentado problemas energéticos y hemos tenido que abastecerla desde nuestro lado”, señaló.

RIESGOS EN LA AMAZONÍA POR EL FENÓMENO EL NIÑO