Fuente: IIMP
- Presidente del IIMP señaló que el país debe fortalecer las capacidades de los gobiernos regionales y locales para que los recursos generados por la minería se traduzcan en mejores servicios y oportunidades para la población.
Martes, 15 de septiembre de 2026.- Atraer nuevas inversiones mineras es solo el primer paso para aprovechar el potencial del Perú, pues el verdadero desafío consiste en lograr que los recursos generados por esta actividad se traduzcan en desarrollo y una mejor calidad de vida para la población, sostuvo Juan Carlos Ortiz, presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
En su columna de opinión del Semáforo Minro, Ortiz destacó que proyectos como Coroccohuayco, en Cusco, evidencian la capacidad que tiene el país para generar nuevas inversiones a partir de operaciones que ya cuentan con infraestructura, experiencia y conocimiento del territorio. La iniciativa contempla una inversión cercana a los US$ 1,800 millones y podría extender por más de 25 años la actividad minera vinculada a Antapaccay, en la provincia de Espinar.
“Es inversión, producción de cobre, empleo y oportunidades para proveedores, pero también la posibilidad de sostener durante décadas una actividad económica que genere recursos para la región y el país”, señaló.
El presidente del IIMP remarcó que aprovechar este tipo de oportunidades permitirá al Perú responder a una demanda mundial de cobre que continuará creciendo en los próximos años. Sin embargo, advirtió que para concretar inversiones de largo plazo se requieren condiciones de predictibilidad, reglas claras, procedimientos eficientes y un Estado capaz de acompañar la inversión responsable, manteniendo los estándares ambientales y sociales correspondientes.
En ese sentido, Ortiz sostuvo que la discusión sobre minería debe ir más allá del monto de inversión o de los recursos que reciben los territorios. “La riqueza minera debe traducirse efectivamente en una mejor calidad de vida para la población”, afirmó.
Explicó que, además de generar empleo, inversión, canon y regalías, la actividad minera puede contribuir a mejorar servicios esenciales como agua y saneamiento, educación, salud e infraestructura, así como ampliar las oportunidades económicas en las regiones.
Para ello, consideró necesario fortalecer las capacidades de los gobiernos regionales y locales, promover mecanismos como Obras por Impuestos e impulsar el desarrollo de proveedores y capacidades locales. Estas herramientas, señaló, pueden contribuir a que la presencia de la minería deje un legado que trascienda la vida útil de una operación.
Instituciones sólidas para generar confianza
Ortiz también resaltó la importancia de preservar la institucionalidad que sostiene la inversión minera. En referencia a las recientes controversias en torno al plan de trabajo de la Comisión de Energía y Minas, sostuvo que cualquier propuesta relacionada con la actividad minera debe respetar las competencias institucionales y estar sustentada en criterios técnicos.
“Es positivo que las observaciones formuladas hayan permitido corregir aspectos cuestionados del documento”, indicó, al remarcar que el Congreso tiene un rol fundamental de fiscalización y legislación, pero este debe ejercerse preservando la seguridad jurídica y la confianza necesaria para invertir.
Finalmente, el titular del IIMP señaló que el Perú cuenta con recursos minerales, operaciones de gran escala y una oportunidad internacional que debe ser aprovechada. El reto, sostuvo, es convertir ese potencial en nuevas inversiones y, al mismo tiempo, asegurar que sus beneficios se traduzcan en desarrollo para los ciudadanos.
“Necesitamos proyectos que avancen, territorios que progresen e instituciones sólidas que generen confianza. Esa es la minería que debemos construir para las próximas décadas”, concluyó.












