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SENDERO LUMINOSO PODRÍA LLEGAR A LA PRESIDENCIA EN EL 2031 SI NO HAY POLÍTICA DE ESTADO CONTRA EL TERRORISMO, ADVIERTE EX-GEIN

  • José Luis Gil Becerra señala que la falta de una estrategia antiterrorista e ideológica ha permitido la expansión de los «organismos generados» del grupo subversivo en todo el país.

RCR, 14 de septiembre de 2026.- El exintegrante del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), José Luis Gil Becerra, advirtió que el Perú corre el riesgo de tener en el 2031 un presidente y una bancada mayoritaria en el Congreso vinculados a Sendero Luminoso y al MRTA. Según indicó, este escenario se concretará si el Gobierno no establece una política de Estado contra el terrorismo y si los partidos políticos no retoman la labor ideológica en las regiones.

En declaraciones a Red de Comunicación Regional (RCR), a propósito de los 34 años de la captura del cabecilla terrorista Abimael Guzmán, Gil afirmó que las victorias sobre la subversión solo se dieron en el campo militar y policial, dejando abandonado el terreno político e ideológico.

«Hoy la historia nos está demostrando que, si dejamos nuevamente pasar las cosas, te garantizo que en el 2031 una gran bancada será de Sendero Luminoso y el MRTA, e incluso un presidente que los represente. Estamos dejando que esto pase», sostuvo.

Trabajo político y «organismos generados»

 El especialista enfatizó que Sendero Luminoso mantiene su capacidad de expansión mediante el uso de «organismos generados» —como el Movadef o el Conare— para infiltrar sectores estudiantiles, magisteriales, artísticos y campesinos. Explicó que esta estructura nacional, que contaría con decenas de bases, ha aprovechado el debilitamiento y la ausencia de los partidos políticos tradicionales en las provincias más alejadas.

«Ese trabajo político que hace Sendero en las provincias más alejadas no lo estamos haciendo los partidos. Les ganamos en el campo militar, pero no en el político, educativo y de Estado hacia la ciudadanía», apuntó.

Triunfalismo y falta de memoria histórica

 Finalmente, Gil criticó que la caída de Abimael Guzmán en 1992 generara un «triunfalismo» que impidió fortalecer la legislación antiterrorista, proteger el sistema educativo y construir una narrativa histórica sólida para las siguientes generaciones. Advirtió que la inacción de los gobiernos tras la captura del cabecilla abrió las puertas a la presencia de sectores vinculados al extremismo en el Poder Ejecutivo y Legislativo.

LA CAPTURA DE ABIMAEL GUZMÁN: 34 AÑOS DEL OPERATIVO QUE CAMBIÓ LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO