- Destacado arqueólogo e historiador peruano dialogó con el ecologista David Landa, conductor de Reflexiones Amazónicas.
RCR, 10 de agosto 2026.- El destacado arqueólogo e historiador peruano Federico Kauffmann Doig sostiene que el Gran Pajatén, uno de los principales complejos arqueológicos del Perú, debe contribuir no solo al conocimiento del pasado, sino también al desarrollo del turismo y al bienestar de la población de la región San Martín.
El prestigioso investigador de 98 años dialogó con el ecologista David Landa, conductor del programa Reflexiones Amazónicas de Red de Comunicación Regional (RCR), sobre la necesidad de estudiar y poner en valor este patrimonio ubicado en el Parque Nacional del Río Abiseo.
“La arqueología, además de darnos el estudio de la arqueología, de darnos, digamos, un cuadro de nuestro pasado, y que nos orgullece, que al mismo tiempo sirviera para el turismo, para el bienestar de la población”, afirmó Kauffmann que recibió en su casa a Landa para charlar sobre el acceso científico y turístico al Parque Nacional del rio Abiseo del Gran Pajatén.

Patrimonio y turismo
Como gran estudioso de la cultura Chachapoyas, Kauffmann consideró que el aprovechamiento turístico del complejo podría complementar el trabajo arqueológico y generar nuevas oportunidades para la población. Ante la consulta de Landa sobre la posibilidad de convertir al Gran Pajatén en un atractivo turístico, el investigador respondió que sería una oportunidad de especial interés.
“Sería interesantísimo que fuera un foco más de turismo”, afirmó Kauffmann al referirse a la posibilidad de incorporar el Gran Pajatén a los circuitos turísticos.
Esta propuesta se vincula con la necesidad de diversificar la economía de San Martín y generar actividades que beneficien a sus poblaciones.
Cuando David Landa le preguntó si el desarrollo turístico del complejo podría dinamizar la economía regional y contribuir a reducir la presión sobre los bosques, Kauffmann respondió: eso sería fantástico”.
Más investigación arqueológica
La conversación también se enfocó en cómo ampliar el conocimiento científico del complejo. Kauffmann recordó que las investigaciones realizadas hasta ahora han permitido conocer solo una parte del sitio y planteó la necesidad de continuar con los trabajos arqueológicos y de limpieza.
“También, claro, porque hemos estudiado un poquito acá, un poquito allá. Pero hay que estudiar mucho más, claro, y limpiar y todo eso”, señaló Kauffmann.
La afirmación abre otro desafío: cómo intervenir un complejo arqueológico situado dentro de un área natural de gran valor, sin afectar su entorno.
Para Landa, la vegetación que cubre durante décadas buena parte de las estructuras del Gran Pajatén también representa una amenaza para su conservación debido al crecimiento de las raíces.

El desafío de ponerlo en valor
Landa comparó la situación del Gran Pajatén con la de otros grandes sitios arqueológicos del mundo que fueron investigados, restaurados y posteriormente incorporados a circuitos turísticos. Mencionó, entre otros casos, a Machu Picchu, así como complejos arqueológicos de México y Turquía, para plantear la necesidad de encontrar un modelo que combine conservación, investigación y acceso.
Durante el diálogo también se abordó la eventual construcción de una vía entre Pataz y Juanjuí y el impacto que una infraestructura de ese tipo podría generar en el entorno. Landa planteó como alternativa el uso de tecnologías de menor impacto ambiental, entre ellas un tren eléctrico de cercanías y teleféricos, con el propósito de facilitar el acceso sin alterar significativamente el paisaje.
El desafío, por tanto, consiste en avanzar hacia un modelo que articule investigación científica, conservación y turismo responsable.













