Fuente: UNMSM
Lima, 23 de junio de 2026.- El Dr. David Pareja Quispe, director de la Escuela Profesional de Geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y especialista en meteorología y climatología, exhortó a la población de la costa peruana a tomar las precauciones necesarias frente a las condiciones de este invierno, que viene registrando temperaturas superiores a los valores habituales para esta época del año.
Asimismo, hizo un llamado a las autoridades del Gobierno central, regional y local para fortalecer e impulsar la ejecución de obras de prevención y mitigación que permitan reducir los posibles impactos asociados a la evolución de un evento de El Niño Costero durante el verano 2026–2027.
El especialista señaló que, de mantenerse las actuales condiciones oceánicas y atmosféricas, los efectos del fenómeno podrían prolongarse durante los próximos meses, alcanzando una mayor intensidad entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.
“Debemos tener en cuenta que, debido a las actuales condiciones del océano frente a nuestras costas, continuarán registrándose mañanas con abundante cobertura nubosa, presencia de neblina y episodios más persistentes de garúa y llovizna. Sin embargo, hacia el mediodía y durante la tarde predominará el brillo solar, generando un ambiente más templado e incluso cálido en comparación con un invierno típico”, explicó.
En ese sentido, recomendó a la ciudadanía mantenerse alerta ante las variaciones de temperatura características de esta temporada, utilizando prendas o accesorios que permitan abrigarse durante las primeras horas del día y adaptarse a las condiciones más cálidas de la tarde, con el fin de prevenir enfermedades respiratorias y otros problemas de salud asociados a los cambios bruscos del tiempo.
Respecto a las acciones de prevención, Pareja Quispe señaló que las autoridades cuentan con una importante ventana de tiempo entre julio y noviembre para desarrollar trabajos de limpieza y descolmatación de ríos y quebradas, reforzamiento de infraestructura, mantenimiento de sistemas de drenaje y otras intervenciones orientadas a minimizar los efectos de un eventual evento de El Niño Costero.
Advirtió que, de no adoptarse medidas oportunas, los mayores impactos podrían registrarse durante los meses de verano, cuando suelen presentarse lluvias intensas, inundaciones, desbordes de ríos, activación de quebradas y otros fenómenos que afectan a la población y a la infraestructura.
El especialista explicó que, aunque la temporada de lluvias ya concluyó hace algunos meses, la persistencia de aguas más cálidas de lo normal frente a la costa peruana está modificando las condiciones atmosféricas habituales de la estación, generando temperaturas superiores a las que normalmente se registran durante el invierno y alterando parcialmente la sensación térmica característica de esta época del año.
Asimismo, indicó que diversos indicadores oceanográficos y atmosféricos muestran el desarrollo de condiciones cálidas en el Pacífico oriental, con anomalías térmicas comparables a las observadas durante eventos cálidos significativos registrados en décadas recientes. De mantenerse esta tendencia, las regiones de Tumbes, Piura y Lambayeque continuarían siendo las más expuestas al incremento de temperaturas y a la ocurrencia de fenómenos asociados a El Niño Costero.
“El calentamiento progresivo de la superficie del mar frente al litoral peruano influye directamente en las condiciones meteorológicas de la costa y favorece la evolución de este fenómeno climático. Por ello, es fundamental realizar un seguimiento permanente de los indicadores oceanográficos y atmosféricos, así como fortalecer las acciones de prevención y preparación en las zonas más vulnerables”, sostuvo.
El docente sanmarquino, Pareja Quispe, recordó que el invierno en el Perú se inició oficialmente el 20 de junio y se extenderá hasta el 22 de septiembre. No obstante, las actuales condiciones oceánicas y atmosféricas podrían dar lugar a una estación atípica, caracterizada por temperaturas superiores a los valores normales para esta época del año.
Asimismo, señaló que, si las condiciones cálidas persisten, los impactos más notorios podrían comenzar a observarse hacia finales de la primavera y acentuarse durante el verano 2026–2027.
Por ello, recomendó a la población mantenerse informada a través de los reportes emitidos por las instituciones especializadas y seguir las recomendaciones de las autoridades competentes, con el fin de reducir los riesgos asociados a los fenómenos climáticos que podrían presentarse en los próximos meses.
“La prevención debe comenzar ahora. El invierno nos brinda una oportunidad para prepararnos antes de la temporada de lluvias. Las acciones que se ejecuten durante los próximos meses serán fundamentales para reducir los impactos que podrían presentarse durante el verano 2026–2027”, concluyó Pareja Quispe.













