RCR, 15 de mayo de 2026.- Los impactos de un posible Niño extremo en Perú comenzarían a sentirse entre noviembre de 2026 y enero del 2027, advirtió la meteoróloga de la Universidad Nacional Agraria La Molina, Elizabeth Silvestre Espinoza, quien aseguró además que el Cambio Climático está alterando la periodicidad e intensidad de los eventos climatológicos en el país.
En diálogo con Red de Comunicación Regional (RCR), Silvestre señaló que el incremento sostenido de la temperatura superficial del mar frente a la costa peruana mantiene en alerta a organismos internacionales como la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA) y el Centro Europeo, entidades encargadas del monitoreo climático y oceánico a nivel mundial.
“La NOAA lanzó ayer un comunicado que estima en alrededor de 61% la probabilidad de ocurrencia de este evento entre mayo, junio y julio. Sin embargo, esta tendencia todavía deberá confirmarse durante los próximos dos meses, considerando que los principales impactos en el país se sentirían entre noviembre, diciembre y enero, periodo de lluvias en Perú”, expresó Silvestre.
Afirmó que, si el calentamiento de la temperatura del mar continúa intensificándose en los próximos meses, “probablemente sea un Niño extremo”.
El precedente del Niño 97-98
La especialista recordó que el principal antecedente histórico sigue siendo El Niño de 1997-1998, uno de los más destructivos de las últimas décadas por las inundaciones, pérdidas agrícolas y daños en infraestructura en varias regiones del país. “No podemos afirmar todavía que vaya a superar ese nivel, pero ese evento sigue siendo nuestra referencia. Recién en junio o julio tendremos un nivel de anticipación más preciso para determinar con mayor seguridad la intensidad de este fenómeno”, explicó.
Cambio climático lo altera todo
Silvestre sostuvo además que el cambio climático está modificando el comportamiento tradicional de los fenómenos extremos, incluyendo El Niño. “El cambio climático ha alterado todos los eventos extremos climáticos”, afirmó. Explicó que anteriormente este fenómeno aparecía con una periodicidad de entre cuatro y siete años, pero ahora esos intervalos se han reducido. “El último Niño registrado lo tenemos en 2023 y estamos ahora en 2026”, precisó.
Las lluvias podrían adelantarse
En ese contexto, señaló que los patrones climáticos ya muestran alteraciones visibles en el país. Según explicó, las temporadas de lluvias podrían adelantarse incluso a agosto o septiembre, mientras fenómenos inusuales como heladas tempranas, cambios bruscos de temperatura y olas de calor intensas comienzan a registrarse con mayor frecuencia. Advirtió además que podrían producirse “fenómenos meteorológicos que no hemos visto nunca antes” y que las actuales olas de calor en algunas ciudades podrían intensificarse durante los próximos meses.
Riesgos para el país
La meteoróloga indicó que un eventual Niño extremo tendría repercusiones en agricultura, pesca y minería, además de daños en infraestructura de transporte y viviendas debido a precipitaciones intensas e inundaciones. También alertó sobre consecuencias sanitarias, especialmente en el norte del país.
“Si nosotros tenemos una ocurrencia de precipitación que va a causar inundaciones o acumulación de agua, pues se van a generar las famosas plagas y enfermedades que estamos acostumbrados a conocer en el norte, como el dengue y otras”, manifestó.
Prevención y monitoreo
Frente a este escenario, Silvestre remarcó la importancia de fortalecer los sistemas de monitoreo y alerta temprana para reducir riesgos y minimizar pérdidas. “Una de las herramientas esenciales para la gestión de riesgos focalizadas en prevención son los sistemas de alerta temprana”, enfatizó.
Ver entrevista …













