La política peruana, acostumbrada a los sobresaltos, parece haber entrado en una fase de peligroso estancamiento bajo la presidencia interina de José María Balcázar. Lo que debió ser una transición de orden y prudencia hasta la entrega del mando en julio, se ha transformado en una gestión que, en apenas meses, proyecta la imagen de un gobierno sin brújula, carente de autoridad y, lo que es más grave, desconectado de la realidad geopolítica e histórica.
La crisis de los F16: Crónica de una improvisación
El reciente episodio de la compra de los aviones F-16 a Estados Unidos no es solo un traspié administrativo; es una herida abierta en la credibilidad internacional del Perú. Tratar de suspender la firma del contrato el mismo día programado para su rúbrica es un acto de torpeza diplomática que pocos precedentes tiene.
Un mandatario que ratifica en un mensaje a la nación —visiblemente improvisado— que no dará «luz verde» a un compromiso ya avanzado, no está ejerciendo liderazgo, sino un boicot a su propia gestión.
Las renuncias inmediatas de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores son el síntoma inequívoco de un gabinete quebrado, donde la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda, y donde el presidente parece actuar más como un espectador confundido que como el jefe de Estado que el país demanda en tiempos de incertidumbre.
El abismo de la retórica: Antisemitismo en la CCL
Si la crisis de defensa fue técnica y política, las declaraciones vertidas el pasado 29 de abril en la Cámara de Comercio de Lima cruzan la frontera de lo ético y lo racional.
Atribuir a la comunidad judía la responsabilidad de «empujar» a Alemania a la Segunda Guerra Mundial no solo es una aberración histórica insostenible, sino un eco de los capítulos más oscuros de la humanidad.
La respuesta de las embajadas de Israel y Alemania ha sido tan contundente como necesaria. En un mundo globalizado, el Perú no puede permitirse un gobernante que valide teorías conspirativas propias del medioevo.
El comunicado posterior de la Presidencia, intentando matizar las palabras como una «percepción equívoca» basada en una cita bibliográfica, no es más que una excusa pusilánime. El liderazgo no se delega en libros mal interpretados; se demuestra con convicciones democráticas claras.
La pregunta que hoy recorre los pasillos del Congreso y las calles es quién asesora al presidente Balcázar?. La falta de filtro, la evasión de responsabilidades y la tendencia al silencio ante temas críticos sugieren un aislamiento peligroso.
Con un nuevo pedido de vacancia tomando fuerza en el Legislativo, la incertidumbre es la única constante. El daño a la imagen del país es profundo: un Estado que intenta incumplir contratos de defensa y que ofende a comunidades internacionales no es un destino confiable para la inversión ni un interlocutor válido en la región.
Al Perú le quedan meses de espera hasta el 28 de julio, pero al ritmo de estos errores, cada día se siente como un riesgo. Si el Ejecutivo no rectifica el rumbo y asume una autoridad real y responsable, la «sorpresa» no será si llegamos a la fecha de transmisión de mando, sino en qué estado entregará Balcázar los restos de un gobierno que nunca supo conducir.