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“LA INCLUSIÓN SIGUE SIENDO UNA DEUDA PENDIENTE”

Fuente: Asociación Pasitos de Esperanza

Lima, 21 de marzo de 2026.- En el marco del Día Mundial del Síndrome de Down, la presidenta de Pasitos de Esperanza –organización enfocada en el desarrollo integral de personas con discapacidad– reflexiona sobre los avances y desafíos pendientes en materia de inclusión en el Perú. Desde su experiencia acompañando a niñas, niños y jóvenes con esta condición y a sus familias, advierte que aún persisten barreras en el acceso a oportunidades, así como dificultades económicas y legales que muchas veces enfrentan en soledad.

¿Qué significado tiene el 21 de marzo a nivel mundial?

Es una fecha muy especial. Nos invita a reflexionar como sociedad sobre la inclusión y el respeto. Pero, sobre todo, es un día para visibilizar a las personas con síndrome de Down y reconocer todo lo que son capaces de lograr cuando tienen oportunidades.

Detrás de cada niña, niño o joven hay una historia de amor, pero también de esfuerzo constante. Muchas familias enfrentan barreras en educación, salud y acceso a servicios, y esa carga suele recaer principalmente en las madres, quienes hacen grandes sacrificios para sacar adelante a sus hijos.

¿Qué dificultades se presentan con mayor frecuencia?

Una de las más duras es la falta de apoyo en la manutención. Hay madres que crían solas porque el padre no cumple con sus responsabilidades, lo que hace todo mucho más difícil. A eso se suman los retos económicos de las terapias, la educación y los cuidados. También vemos problemas en el ámbito laboral: trabajos poco flexibles o la falta de oportunidades afectan directamente la estabilidad de estas familias.

Se habla mucho de inclusión. ¿Qué falta para que sea real?

Falta cambiar la mirada. La inclusión no es solo permitir el acceso a un espacio, es garantizar que la persona sea respetada, valorada y acompañada. Aún hay desconocimiento y prejuicios que generan exclusión; lo vemos en los colegios y en los centros laborales, donde muchas veces no se integra realmente a quienes son considerados diferentes. Necesitamos más empatía, pero también acciones concretas desde el Estado, las instituciones y la sociedad.

¿Qué rol cumple Pasitos de Esperanza?

Acompañamos a las familias, principalmente de Lima Norte. Orientamos y generamos espacios donde niñas, niños y jóvenes puedan desarrollarse, a través de terapias integrales y actividades que potencian sus habilidades.

También promovemos sus derechos, porque creemos que todas las personas merecen las mismas oportunidades. Además, brindamos asesoría jurídica en temas de familia y laborales.

En este trabajo es fundamental el apoyo de la Asociación Humanitaria Quetzalma, de Francia, que respalda diferentes actividades que realizamos. Hoy, por ejemplo, celebramos el Día Mundial del Síndrome de Down con presentaciones artísticas y deportivas donde nuestros niños y jóvenes muestran todo su talento.

¿Qué mensaje le daría a la sociedad en esta fecha?

Que todos podemos hacer algo, desde nuestro día a día, para generar inclusión. Es importante que miremos con el corazón, que entendamos que la diversidad nos enriquece y que todos tenemos un rol en la construcción de una sociedad más justa. La inclusión no puede quedarse en palabras, tiene que convertirse en un compromiso real.