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VALOR Y FORTALEZA DE MUJERES MÉDICOS EN LA LUCHA CONTRA EL COVID 19 EN EL PERÚ

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RCR, 08 de Marzo del 2021 .- En el Día Internacional de la Mujer las doctoras Lourdes Abad, emergencista del Hospital Essalud de Huánuco, y Mariel Javier Osorio, neumóloga del área de cuidados intermedios de pacientes con COVID del Hospital Sabogal del Callao, testimoniaron la labor sacrificada de las mujeres médicos al luchar sin descanso contra la pandemia del COVID-19 en todo el Perú.  

Abad dijo que desde que empezó la pandemia tuvo que distanciarse de sus seres queridos por la seguridad de ellos. “Hemos tenido que permanecer más en el hospital que antes. Cuando pensamos que todo iba a bajar, la segunda ola ha venido con más fuerza, con más pacientes, con menos recursos y el personal agotado. Eso implica que tenemos que doblegar esfuerzos para que los pacientes puedan recibir la atención”, indicó a través de Red de Comunicación Regional (RCR).

Por su parte Javier afirmó que al inicio de la pandemia el hospital no estuvo preparado para atender la alta demanda de los pacientes. “Ver a pacientes jóvenes de 20, 30 y 40 años fallecer fue algo penoso porque a veces no se le podía ayudar. En lo personal fue más difícil porque llevé la pandemia en gestación y tenía miedo de contagiarme y que algo le pase a mi bebé, pero con todas las medidas de protección, gracias a Dios, se culminó mi gestión, pero todo el tiempo trabajando con los pacientes y se terminó mi gestación tranquilamente. Hasta el momento no me he contagiado y espero seguir así trabajando”, apuntó.

“Ya se sabe que escasean las camas y el oxígeno. Para esta segunda ola se ha tratado de condicionar mayor número de camas, pero la demanda sigue siendo muy alta y sigue faltando oxígeno. Se trata de dar todo el apoyo, porque es una enfermedad nueva y no existe un tratamiento ideal, lo único que se le da es el soporte oxigenatorio. Muchas veces los pacientes mejoran y ya no requieren de ventilador mecánico”, afirmó.

A su turno, Abad señaló que ha habido muchas limitaciones por la escasez de personal y la gran demanda de pacientes. “Teníamos que hacer videollamadas cuando el paciente estaba en sus últimos momentos y pueda despedirse mediante la tecnología y eso aliviaba el dolor antes de que fallezcan. Tengo 37 años, como médico egresé el 2010 y como anestesióloga desde el 2016. La especialidad es demandante y con esta pandemia mucho más. Nosotros hemos tenido que suplir la escasez de personal a nivel nacional”, declaró.