UNA HEROÍNA MÁS DE LA SALUD EN EL PERÚ

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¿Qué ha hecho el actual gobierno para resolver este problema? Simplemente lo mismo: hoy se llama Servicio Rural Urbano Marginal de Salud (SERUMS). Ahora, a diferencia del velascato, el médico está recién graduado y colegiado, por lo tanto puede asumir responsabilidad por su ejercicio profesional. Pero vale preguntarse ¿cómo obligan a los médicos a desplazarse a esos lugares? Por ley, es prerrequisito para trabajar en el sector público, para hacer la especialidad, para ejercer la docencia y para obtener becas.

El médico es chantajeado para dirigirse a esos lugares. Actualmente mueren 2 o 3 médicos o profesionales de salud por año y otros tantos quedan inválidos. Son comunes los accidentes de tránsito, muchas veces en las ambulancias evacuando pacientes hacia las ciudades o simplemente son blanco de delincuentes. Estos médicos no tienen seguro social y la atención médica que requieren la cubren con su propio dinero o el de sus padres. Y cuando se les otorga seguro, tienen que esperar allá el período de latencia, es decir, los primeros 3 meses que el seguro social no cubre.

Tampoco están nombrados, no tienen derechos. En los lugares más inaccesibles los contratan por un año y en otros les dan propinas que no llegan, siquiera, al sueldo de un médico que labora en la capital y que ya ha pasado por ese trance. ¿Quién atiende en el VRAEM? El médico serumista. El año pasado el presidente reunió en el patio de Palacio de Gobierno a 500 peruanos que habían estudiado medicina en Cuba y los envió con una arenga militar al SERUMS, y además los puso como ejemplo. Se olvidó decir que todos los médicos hacen lo mismo. Aunque todos es un decir, hay algunos que se salvan por buenas relaciones con las altas autoridades y los dejan en Lima o cerca de Lima. Peor aún, con Resolución Ministerial los exoneran de esa obligación.