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La presidenta de Tourette Perú, Karina Barco Ríos, advirtió que el desconocimiento sobre esta condición neurobiológica genera situaciones de discriminación en los ámbitos educativo, social y laboral. Señaló que las personas con Tourette mantienen sus capacidades cognitivas y pueden desarrollar plenamente sus proyectos personales y profesionales.
RCR, 05 de octubre de 2026.- El desconocimiento sobre el síndrome de Tourette continúa generando barreras para las personas que viven con esta condición, particularmente en el acceso y desenvolvimiento en el ámbito laboral, advirtió Karina Barco Ríos, presidenta de Tourette Perú.
Explicó que el síndrome de Tourette es una condición neurobiológica caracterizada por la presencia de tics motores y fónicos involuntarios, que no implica una disminución de la capacidad cognitiva de quienes la presentan.
Barco Ríos señaló que la falta de información y visibilidad sobre esta condición favorece situaciones de incomprensión y discriminación desde etapas tempranas de la vida. Recordó que durante su etapa escolar experimentó episodios de bullying debido a los tics y que, posteriormente, enfrentó dificultades para desenvolverse en el ámbito profesional.
“Conseguir trabajo es muy difícil porque no es algo conocido que salga en los medios como el autismo, que tiene una fecha y hay campañas de sensibilización, o el síndrome de Down. Para el Tourette no hay suficiente visibilidad y eso lo hace muy complicado”, declaró en el programa Depor sin límites RCR, de la Red de Comunicación Regional (RCR).
La presidenta de Tourette Perú sostuvo que las dificultades no se limitan al ámbito laboral, sino que también alcanzan las relaciones familiares y sociales. En ese sentido, consideró que la falta de información puede generar incomprensión, rechazo e incluso vergüenza por parte de quienes rodean a una persona con esta condición.
Frente a esta realidad, destacó la importancia de promover una mayor sensibilización sobre el síndrome de Tourette para evitar prejuicios y garantizar que las personas sean valoradas por sus capacidades y no por la presencia de tics.
Barco Ríos señaló que, pese a las dificultades que enfrentó, logró construir una trayectoria profesional vinculada a las comunicaciones y culminar una maestría. Su experiencia la llevó además a involucrarse en la orientación y acompañamiento de personas con Tourette y de sus familias.
Asimismo, hizo un llamado a los padres y familiares a informarse y buscar orientación especializada cuando identifiquen movimientos o sonidos involuntarios recurrentes en niños y adolescentes, con el propósito de recibir una adecuada evaluación y evitar interpretaciones erróneas.
Finalmente, pidió a la sociedad brindar mayores oportunidades y evitar cualquier forma de discriminación hacia las personas con síndrome de Tourette.
“Que sean fuertes. Es difícil, pero los mejores guerreros de la vida los tenemos así. Eso es lo que me he dado cuenta. Y, sobre todo, termino con esto: discapacidad nunca será incapacidad”, afirmó Barco Ríos.












