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REACTIVACIÓN ECONÓMICA NO SE PUEDE HACER POR PEDACITOS, LAS FASES TIENEN QUE SER MÁS RÁPIDAS PARA EVITAR QUIEBRA DE EMPRESAS

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Fotografía: Walac Noticias

RCR, 30 de septiembre de 2020.– Javier Zúñiga, consultor y analista en temas económicos, sostuvo que el Gobierno debería destinar recursos para ayudar a las pequeñas y microempresas, debido a que son las fuentes generadoras del 93% de empleos del país. Precisó que la paralización de los sectores productivos durante la cuarentena agravó la crisis de la economía y que las fases de reactivación son lentas y tal como están las cosas van a generar quiebras en muchas empresas y negocios.

“Reactiva y Fae-Mype se han hecho con recursos del Banco Central de Reserva del Perú, con la garantía del Ministerio de Economía y Finanzas, analizado por Cofide y entregado por los bancos. Los bancos grandes entregaron a las empresas con las cuales trabajan y empresas que no paralizaron ni un solo día recibieron soles, a diferencia de los 2 millones 200 mil microempresas que no fueron atendidas. Si se le diera recursos a las microempresas, se salvarían bastantes puestos de trabajo”, dijo.

En declaraciones a Red de Comunicación Regional (RCR), indicó que “el país con menos PBI en el mundo son Belice, pero luego está Perú”. “Somos el penúltimo del mundo, es un resultado que nos deja en una situación muy complicada. El gobernante tuvo buenas intenciones, pero no le ha dado resultados. Hoy día se lee en los diarios que Chile sale con un programa para apoyar a las micro y pequeñas empresas, y todos los trabajadores de ese sector reciben un subsidio. Se preocupan de lo que verdaderamente da trabajo. Si el gobierno trabaja con la microempresa la economía puede salir adelante, porque otorga más del 93% del empleo a nivel nacional”, recalcó.

Comentó que según “las cifras de la Organización Internacional del Trabajo para el primer y el segundo trimestre sumandos ambos alcanzan 555 millones de pérdida de empleos a nivel mundial”. “En el último trimestre, si la cuestión de la pandemia continúa igual serían 140 millones de empleos más y si se produjera una segunda ola serían 340 millones, con lo cual estaríamos bordeando los 900 millones de empleos en todo el mundo”, indicó.

“En el caso de América Latina son el 70% y uno de los países con mayor pérdida de empleos es el Perú. En Perú se han perdido 6.7 millones de empleo. Siempre hemos andado en 6%, pero a raíz de la pandemia estamos en 16.6, es decir camino al 17%”, de una población económicamente activa dispuesta a trabajar que es alrededor de unos casi 12 millones”. “Se ha perdido un 55.5% porque el nivel de días de aislamiento ha sido demasiado extenso, ha habido países como Italia, España, Chile, Argentina, que no todos los sectores se declararon en aislamiento”, manifestó.

Sectores paralizados

Zúñiga mencionó que los niveles de perdida de PBI fueron tan desastrosos hasta llegar a -40% en mayo y esto se debe al número de días de aislamiento de casi todos los sectores de la economía. En el caso chileno el sector minero continuó trabajando, en el caso español continuó trabajando el sector manufacturero y el sector construcción, de la misma manera en el caso italiano, sus cifras son un poco menores, afirmó.

“Para llegar a niveles que teníamos en diciembre de 2019, donde el Perú no estaba en bonanza sino en cifras regulares, creo que será en diciembre del 2022, antes no, porque recuperar ese espacio de empleo es algo que demora. Por otro lado, la última fase 4, que empieza en octubre, no están todos los sectores y no toda la economía no está trabajando, si lo estuviera probablemente podríamos recuperar los niveles de empleo en julio del 2022, pero no antes”, aseveró.

Declaró que “si se hubieran permitido ingresar a más sectores al desarrollo de la economía, el resultado hubiera sido mejor”. “Se debería hacer que las fases puedan integrarse rápidamente. Ese sistema de ir por pedacitos, liberando los espacios de la gastronomía, lo único que hace es que las empresas caminen más rápidamente a la quiebra. Ningún restaurante pequeño o grande puede ir trabajando a un nivel de 50%, es imposible, los negocios tiene que ir trabajando al 80% si quieren generar rentabilidad. El ingreso de las fases es demasiado lento”, apuntó.

“El sector construcción, que es generador de empleo, no está trabajando ahora. Uno pasa por Lima y ve edificios en construcción parados. Eso es un indicador que no toda la economía está laborando. El gobierno dice que está trabajando en un 96%, yo creo que está trabajando en un 80%. Si estuviéramos trabajando en un nivel mayor, los resultados serían mejores. Para llamar a la inversión extranjera, hay que darle tranquilidad. La inestabilidad política generada hace una semana y media entre el Legislativo y el Ejecutivo no conduce a la tranquilidad”, indicó.

Subrayó que “las medidas del Gobierno no estuvieron malas, decidió primero por la salud y luego por la economía, porque la pandemia nos cogió en una situación con dinero, teníamos ahorrado miles de millones de soles desde 1992, también teníamos la posibilidad de acceder a crédito externo, los primeros 4,000 millones de dólares lo captamos a tasas muy bajas”. “Empezamos la pandemia muy bien, pero en el camino falló porque fue demasiada extensa la cuarentena y los bonos no fueron entregados a los más pobres”, puntualizó.

“Es evidente que entre salud y economía, primero es la salud, porque si uno no sigue viviendo no hay economía. Es cierto que el país nunca se preocupó por el sector salud y esta enfermedad ha dejado en claro que se le entregó a ese sector muy poco dinero. En el binomio primero salud y después la economía, ahora nos encontramos que la salud ha deteriorado tanto a la economía que la ha puesto en una situación calamitosa”, remarcó.

“La inversión extranjera nos afecta de manera decisiva. Este país siempre ha estado caminando con un PBI en un 24% de inversión extranjera con respecto a la pública, y la pública era 4% con respecto al PBI, este año va a ser alrededor del 8% con respecto al PBI. Mientras exista inestabilidad nadie va a venir invertir al país. Las tres reglas de oro son estabilidad política, un Poder Judicial justo y reglas de juego claras, y ninguna de las tres se cumple. En infraestructura hay 250,000 millones de dólares por hacer, es decir podría venir cualquier inversionista del mundo a hacer obras, pero en las condiciones actuales es difícil que puedan vengan”, agregó.

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