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PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN CUMPLE 20 AÑOS Y EL BALANCE ES BASTANTE NEGATIVO

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RCR, 21 de Noviembre 2022 .- Pablo de La Flor Belaunde, dijo que el proceso de descentralización cumple 20 años y el balance es bastante negativo, debido a que el proceso ha terminado exacerbando las ineficiencias en el gasto, ahondando las desigualdades y potenciando la conflictividad en las regiones. También enfatizó que los gobiernos regionales y locales brillan por su incapacidad para ejecutar obras o por perpetrar actos de corrupción.

“Ha terminado ocurriendo todo lo contrario, el balance es bastante negativo y el proceso ha terminado exacerbando las ineficiencias en el gasto, ahondando las desigualdades y demás potenciando la conflictividad. Son múltiples las causas de este descalabro. Para comenzar el esquema asigna de manera poco clara las responsabilidades entre las distintas instancias del gobierno regional, provincial y distrital, de manera que se produce una confusa superposición de funciones y duplicidades en las responsabilidades asignadas”, dijo a través de Red de Comunicación Regional (RCR).

Recordó que el traslado de funciones del gobierno central a los gobiernos subnacionales tenía como propósito fundamental apuntalar la eficiencia del gasto público y mejorar la oferta de servicios a la población y también reducir las inequidades geográficas. “Hay regiones que reciben muchos recursos y otras que no los tienen. Entonces esos eran los tres objetivos que se trazaron al momento en que se lanzó el proceso de descentralización”, indicó.

“La fragmentación (recordemos que hay casi 1700 municipios distritales cada cual con su propio presupuesto) impide la implementación de los proyectos grandes, los proyectos de envergadura que el país necesita, para asegurar el desarrollo descentralizado. En lo que respecta a la generación de ingresos destaca la limitadísima capacidad recaudadora de los gobiernos locales que dependen totalmente de las transferencias de recursos públicos que se hacen desde Lima con criterios que no siempre resultan transparentes o predecibles”, afirmó.

Remarcó que un gran problema es la falta de capacidades de los gobiernos locales, que ya controlan casi la mitad de la inversión pública pero que sin embargo apenas pueden ejecutar el 70% de su presupuesto. “Hay que sumar otro tema que es muy preocupante, que es la desigualdad entre los municipios y los gobiernos regionales en distintos lugares del país. Los ingresos del 20% de municipios más ricos multiplica por 11 el del 20% más pobre. Es decir, hay una inequidad extrema”, precisó.

Manifestó que la corrupción se ha instalado de manera sistemática en el aparato público, no solo nacional sino también subnacional, especialmente en las instancias que más recursos reciben vía canon.  “Frente a este fracaso resulta urgente impulsar una reforma integral del proceso descentralizador, que clarifique responsabilidades y funciones para evitar las duplicidades actuales a las que ya me he referido”, expresó.

Señaló que es importante reforzar las capacidades de gestión reclutando a personal idóneo, evitando el padrinazgo y el pago de favores políticos y destinando de forma obligatoria a gerentes de Servir, que es una instancia sumamente calificada de recursos humanos, para los cargos claves en las dependencias subnacionales.

“Otro frente en el que tenemos que avanzar es el de la inversión pública, distribuyendo y priorizando mejor la asignación de recursos para privilegiar aquellos proyectos destinados a proveer servicios básicos para la población, de forma tal que evitemos el dispendio y terminemos de una vez por todas con este terrible mal que es la corrupción. El futuro de la descentralización y del país dependen de la implementación de estas reformas”, subrayó.

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