PRIMER NIVEL DE ATENCIÓN EN SALUD HA SIDO DESCUIDADO ANTE INMINENTE LLEGADA DE LA SEGUNDA OLA DEL COVID 19

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RCR, 20 de enero de 2021.- Virginia Baffigo, expresidenta ejecutiva de Essalud, sostuvo que el Gobierno ha descuidado el equipamiento de los centros de salud distritales y el trabajo de promoción comunitaria para evitar la segunda ola del COVID-19 que actualmente azota al país. Señaló que se deben tomar medidas urgentes para frenar los contagios y evitar muertes de manera temprana mediante una labor coordinada con los gobiernos locales.

“El primer nivel de atención ha sido muy descuidado, porque no se le ha dotado de suficientes recursos para hacer un manejo adecuado de los casos clínicos. El primer nivel generalmente descansa en profesionales de la salud, básicamente de enfermería y médicos generales. Ha estado abandonado, en el sentido de darle solamente recursos para capacitación, o en algunos casos solamente diagnósticos sencillos y vacunación para niños, adultos y embarazadas”, dijo a través de Red de Comunicación Regional (RCR).

“El año pasado—mencionó—cuando recién empezó este brote inicial en China, se supo que era inminente la diseminación del nuevo coronavirus en cada uno de los países. La Organización Mundial de la Salud recomendó a cada una de las autoridades sanitarias tomar una serie de medidas de tipo preventivas y también de respuesta clínica frente a los casos. Estas medidas lamentablemente no fueron suficientemente intensas como para impedir que llegara el virus a cada uno de los 220 países en el mundo que ya tiene presencia del coronavirus”.

Expresó que “lo que fue peor el año pasado es que se cerraron todos los establecimientos del primer nivel de atención, con lo cual se privó a la comunidad de tener un acceso más cercano a sus médicos, a sus enfermeras”. “La primera lección que se rescata de todo esto—indicó—es la importancia del primer nivel de atención, porque cuando se habla de la primera línea habitualmente se habla de los médicos que están cerca de los pacientes en las salas de hospitalización o en las UCI, pero la primera línea debería ser la que está más cerca al ciudadano para educarlo, para alcanzarle pruebas de diagnóstico y para tratarlos precozmente”.

“Al primer nivel no se le ha dotado de recursos fundamentales. Por ejemplo, en este caso, el diagnóstico por imágenes, porque si sabemos que por lo menos un 10% de las personas van a hacer afectación pulmonar, necesitaríamos de equipos de rayos X, sobre todo ecógrafos, que no necesita de mayor cuidado de radiación. Los ecógrafos son fundamentales para hacer diagnóstico de neumonía, que es un proceso inflamatorio pulmonar que trae el covid. Por eso es que las personas van a los hospitales, porque intuyen que necesitan una imagen de sus pulmones”, recalcó.

“Ni que decir del laboratorio, porque para hacer seguimiento de los casos, es importante los marcadores de inflamación, estos marcadores nos dicen si el paciente se va a complicar o si el paciente está haciendo un curso mínimo de la enfermedad. En estos momentos es equipar a los establecimientos de primer nivel de salud y dotarlos de guías, que exista un vinculo entre el médico del hospital y el médico del centro de salud en caso de que un paciente no vaya bien”, anotó.

Segunda barrera es educar a la población

Remarcó que “la segunda barrera que recomendaron fue la educación de las personas”. “La detección temprana de los casos, el aislamiento de estos casos, y el evitar que los contagios desarrollen enfermedades y eso es básicamente un trabajo comunitario, un trabajo que realizan las autoridades de salud pública. También fallamos en eso, porque no se hicieron suficientes pruebas de diagnóstico, no se hizo el rastreo correspondiente”, destacó.

“Eso es parte del problema tremendo—precisó—cuando sabemos que la transmisión del virus se hace por vía respiratoria, pero que nuestras manos son un vehículo fundamental. No ganamos mucho en tener la mascarilla, que además no siempre la usamos bien, si nuestras manos están constantemente tocando superficies que pueden haber estado contaminadas con el virus y que estas mismas manos las llevamos a los orificios de la cara, a la nariz, a los ojos. Se ha estudiado cuantas veces al día nos llevamos instintivamente las manos a la cara y son decenas de veces”.

“Si no tenemos con nosotros agua y jabón, si no tenemos alcohol, —advirtió—estamos desde allí en peligro de perder la batalla. A la par de ofrecer estos elementos, se necesita una red de comunicación, promotores de salud en las comunidades, todas estas personas tienen que ser convocadas para integrar el ejército de promoción de la salud y prevenir el covid. Muchos de los problemas sanitarios que tenemos han sido resueltos con la ayuda de agentes comunitarios. Cuando tuvimos la epidemia del cólera en los 90, fue atenuada por la participación comunitaria. Necesitamos que cada uno se convierta en un agente sanitario para el bien de su comunidad”.

Enfatizó que “la gestión tiene un ciclo muy importante”. “No estoy hablando de liderazgo, que es una calidad diferente en la conducción, pero por lo menos la gestión, la gerencia tiene un rol importante en la planificación que debemos realizar. Y esta planificación debe caracterizarse por ser concreta, integral y oportuna en el tiempo. Este plan de acción tiene que cumplirse en la medida en se necesita en este momento”, destacó.

“Por ejemplo, si planificamos que tenemos que comprar tantos millones de pruebas rápidas para este momento, eso es lo que tenemos que hacer. El planeamiento de las acciones, el disponer de una logística adecuada, y motivar adecuadamente al personal, es fundamental, porque un personal que ya está de por sí expuesto, cansado, necesita que sus autoridades cumplan con protegerlos, con darles esos incentivos que se les ha prometido. Esta relación entre la autoridad y los trabajadores hoy por hoy debe ser muy fuerte, como un solo puño, para salir airosos de ates amenaza y desafío inmenso que está viviendo el país”, observó.

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