Pablo Peschiera: venta por separado del complejo metalúrgico de La Oroya y de la mina Cobriza sería una buena opción

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Director de  empresa Dirige, encargada del Proceso Concursal de DOE RUN PERU sostiene  prórroga permitirá continuar el proceso de liquidación, recogiendo las experiencias del primer año.

RCR, 16 de  agosto 2017.- La prórroga del plazo para la venta del complejo metalúrgico de La Oroya y de la mina Cobriza fue destacada por Pablo Peschiera, director de la empresa Dirige, encargada del Proceso Concursal de DOE RUN PERU, quien advirtió que la posición inflexible del acreedor laboral ha impedido hasta la fecha la venta de los activos.

Tras las fallidas subastas de los activos de la empresa Doe Run Perú, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) prorrogó por un año el plazo de la liquidación en marcha de la compañía, contado a partir del 28 de agosto de este año.

En declaraciones a RCR, Red de Comunicación Regional, Peschiera indicó que la prórroga permitirá continuar el proceso de liquidación, recogiendo las experiencias del primer año.

Agregó que se ha abierto el rango de posibilidades, ya que quedó demostrado que las condiciones planteadas para la venta -establecidas por el convenio de liquidación aprobado por los acreedores- no eran adecuadas para el objetivo.

«Si bien hubo cambios en los aspectos ambientales, no son suficientes para interesar a los inversionistas en la reactivación del complejo metalúrgico», indicó el ejecutivo.

En tal sentido, sostuvo que el mensaje del mercado ha sido claro: Faltan más tareas a fin de generar las condiciones para la reactivación de La Oroya.

Entre las nuevas opciones, Pablo Peschiera indicó la venta por separado del complejo metalúrgico de La Oroya y de la mina Cobriza.

El representante de la empresa Dirige, indicó que hasta ahora la restricción para una venta separada ha sido un obstáculo que se debe superar y para eso se requiere el voto a favor de dos tercios de los acreedores.

Peschiera indicó que el acreedor laborar mantuvo una posición inflexible ya que exigía la venta del complejo y de la mina a un solo inversionista, aunque luego autorizó la venta a distintos compradores, pero en forma simultánea.

Anotó que ese requisito ha impedido la venta de los activos de Doe Run. «No se puede pretender que el complejo y la mina estén listos para la venta en el mismo momento y que se presenten en el mismo acto inversionistas para ambas unidades», explicó.

El encargado del proceso de liquidación agregó que otra dificultad para la venta de los activos son las expectativas que ha originado el acreedor laboral, quien ha prometido a los trabajadores de Doe Run que recibirán devengados por el tiempo que la planta está paralizada y serán contratados por el nuevo inversionista en las mismas condiciones.

Pablo Peschiera indicó que por esa exigencia se ha acumulado una deuda corriente que llega a los 60 millones de dólares, sin contar la acreencia concursar, y sigue creciendo lo que originará que en un momento se vuelva impagable.

En tal sentido, opinó que el acreedor laboral debe sincerar dicha posición y flexibilizarla, ya que dichas exigencias impiden atraer a inversionistas que reactiven el complejo.

Finalmente, indicó que todavía no hay fecha para la próxima subasta de los activos de Doe Run Perú.

La fundición de cobre, zinc y plomo La Oroya, de casi un siglo de antigüedad, fue controlada durante la década pasada por Doe Run Perú, una filial de Renco Group de Estados Unidos, que perdió la concesión por no cumplir con los requisitos medioambientales.