MARADONA ES UN MITO PORQUE ENCARNA LA EXALTACIÓN POPULAR EN UN MOMENTO DE CRISIS MUNDIAL

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RCR, 30 de Noviembre 2020 .- Manuel Bernales Alvarado, politólogo y consultor, sostuvo que, si bien el futbolista argentino Diego Armando Maradona no fue un ideal de ser humano, sí es un mito social, porque encarna la exaltación popular en un momento de crisis mundial provocada por la pandemia del COVID-19. También dijo que el mito del popular “D10s” puede servir, para fortalecer la autoestima de la gente o mantenerla no educada.

“Hay que relacionar el ideal y el mito con la vida de los peruanos, con la vida de los jóvenes, para repetir y decirles que el ideal de persona no está encarnado en Maradona. Dentro de la cancha, sí genial es Maradona. Él seguirá siendo un mito, porque no tiene que ver con el número de goles, ni con su educación, tiene que ver con su iconoclasia, que representa formas del ser popular. Y seguirá siendo un mito aprovechado por el poder político y por el dinero, para la recuperación económica de las inversiones futbolísticas y para fusionar a un país y darle autoestima y orgullo o bien para mantenerlo alienado”, indicó.

Destacó que la devoción hacia el astro argentino “es una expresión popular policlasista, pero básicamente popular, no de clases medias ni de clases altas, sino de contenido popular, de contenido urbano, de expresión del mito, del desahogo frente a las circunstancias que se vive”. “Esto también debiera haber tenido olor de multitudes, pero se ha hecho mucho más fuerte durante la pandemia. Hemos visto miles de personas sin protección trepando la casa de gobierno”, señaló a través de Red de Comunicación Regional (RCR).

“Este mito se encarna y pasa a la posteridad en un momento de crisis mundial, esta fusión encarna un momento de exaltación popular, de contagio emocional más que racional, que es aprovechado racionalmente por la gran prensa y por toda una industria en base al mito de Maradona. Y va a servir de una manera polivalente. En un extremo puede servir para fortalecer la autoestima y la voluntad de ser, pero en otro extremo puede servir para mantener a la gente alienada, no educada”, precisó.

“Es importante que los jóvenes distingan entre un deportista que en la cancha fue un genio, que encarnó en un momento grave de la crisis argentina la revancha contra la derrota de 1982 por La Malvinas, eso lo hace grande. Pero, si uno busca en las redes va a encontrar a un futbolista austriaco desconocido, es el campeón mundial de los goles, con más de 600 y en esa tabla Maradona figura con solo 94 goles, pero esos lo hacen genio, no los centenares de goles”, anotó.

Manifestó que Maradona “es un ser humano, fue un ser humano, sigue siendo un ser humano en nuestra memoria, pero tiene varias dimensiones, como ser humano, como persona, como varón, hijo, ciudadano, padre o progenitor, y en tanto y en cuanto no conoce la intimidad de las personas, no sabemos cuánto fue padre y cuanto fue progenitor”. “El ciudadano Maradona ha estado siempre cerca a las autoridades que ejercían el poder, porque él se convierte en un símbolo que el poder no puede rechazar”, apuntó.

Recordó que “inicia su carrera paradójicamente cuando el administrador y dirigente de la asociación era Mauricio Macri y termina su vida con quienes vencen a Mauricio Macri”. “Y en todo ese tiempo, Maradona en uno y otro momento siempre ha estado cerca de quien era el presidente de la Argentina, menos con lo de la UCR, Unión Cívica Radical”, observó

“La gente no sabe que hay una iglesia, que deja de lado a la persona y se va al mito. Una iglesia maradónica, una iglesia que ha sido fundada por un conjunto de personas, para institucionalizar el mito. No es una iglesia en el sentido religioso de la palabra, sino de religiosidad de adhesión al mito y de cultivo del mito social. Esa iglesia tiene sus instituciones y sus prácticas, tiene su avemaría, su padrenuestro y creo que tiene hasta su tedeum. Y por eso escriben D mayúscula, el número 1 que sustituye a la i, el número 0 que sustituye a la o y la letra s. Con estas cuatro grafías hacen la palabra D10s”, afirmó.

Varias dimensiones

Bernales dijo que Maradona tiene varias dimensiones. “Una es su relación con el poder. Él se sentía satisfecho cerca del poder, pero el poder también se sentía satisfecho porque lo usaba. Maradona termina su vida adhiriendo a una posición peronista de izquierda, socialista o popular, como lo quieran llamar. No me gusta mucho el término populista, porque se usa para todo: populista de derecha, de izquierda, del centro, de arriba, de abajo, un término que científicamente no dice mucho”, apuntó.

Subrayó que Maradona tiene una dimensión de ser humano que hay que respetar, pero como ser humano no fue un ideal. “Yo no les diría a mis hijos tienen que ser como Maradona ser humano, porque les estaría diciendo que tienen que ser irreverentes con todo, tienen que ser drogadictos. Les diría que si quieren ser como Maradona lo sean como él lo fue en la cancha, un deportista genial, que vivió el fútbol desde niño hasta que murió. Eso hay que diferenciarlo y no confundir Chana con Juana”, precisó.

Destacó que el mito de Maradona va a persistir, porque va a estar ligado a las corrientes del poder que lo usaron y aquellas corrientes sociales que él encarnó. “Era un niño pobre, en la televisión bonaerense, incluso en la televisión italiana, no vas a ver a la gente con la ropa de moda, vas a ver jóvenes descamisados, del mundo popular que lo adora, del mundo para el cual es el mito y en el cual se ha encarnado”, enfatizó.

“El ser humano Maradona deja de ser un ideal, encarna y se convierte en un mito social, con una dimensión política, con el deporte espectáculo que es un negocio, no es una donación, es un negocio con las inversiones que él hizo, con lo que cobraba por representar las zapatillas Nike, Adidas o lo que sea. Va a continuar como mito social vinculado al deporte espectáculo que es una de las grandes inversiones del mundo contemporáneo”, recalcó.

“Un psicólogo señalaba (por todo lo que ha observado) que Maradona fue un hombre muy infeliz. Siempre buscaba reconocimiento y rompía reglas precisamente para tener el reconocimiento, pero tenía una felicidad por chispazos, por momentos, por destellos. Su única continuidad fue el fútbol y la otra continuidad de una vida privada muy desastrosa, que no se la deseamos a nadie, ni a sus fans ni a sus detractores que hoy no saldrán a hablar por miedo al mito”, declaró.

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